Madre envenenó a sus hijos con licuado de chocolate

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Rebeca Maldonado.-

El pasado 6 de junio, la muerte planificada de la familia Agraz Cortés se hizo del conocimiento público. La madre de dos gemelas y un niño, decidió junto con los abuelos tomar medicamentos controlados y para que los niños los ingirieran, prepararon en la licuadora leche con chocolate agregando ahí mismo los fármacos.

“Hicieron un licuado, prepararon en una licuadora leche y la revolvieron. Tomaron benzodiacepina y otra sustancia que fueron las que provocaron la muerte de los tres menores y los dos adultos”, precisó a los medios Óscar Montes de Oca Rosales, subprocurador de Averiguaciones Previas Desconcentradas de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México.

Las averiguaciones posteriores y el examen toxicológico realizado por el Instituto de Ciencias Forenses (Incifo) a Mireya (la madre), a los niños y al abuelo, arrojaron los resultados. La abuela María, fue la única sobreviviente.

La bebida llevaba: clonazepam, carbamazepina, irbesartan y amitriptilina. No obstante, fueron los dos primeros los que les provocaron la muerte, detalla el informe.

El clonazepam es un fármaco perteneciente al grupo de las benzodiazepinas que actúa sobre el sistema nervioso central. Tiene propiedades anticonvulsionantes, sedantes, hipnóticas y estabilizadoras del estado de ánimo. Se comercializa bajo los nombres Coquan, Clonagin, Clonex, Diocam, Klonopin, Kriadex, Linotril, Neuryl, Paxam, Ravotril, Rivotril y Zatrix.

La carbamazepina es un anticonvulsivo y estabilizador del estado de ánimo, utilizado principalmente para controlar las crisis epilépticas y el trastorno bipolar. Está relacionado químicamente con los antidepresivos. También se receta contra la esquizofrenia y la neuralgia del trigémino, un nervio craneal.

La familia fue encontrada en la habitación y las autoridades aún no pueden determinar si bebieron el licuado en la sala o en la misma habitación, lo que sí se sabe es que las muertes no fueron instantáneas, los fármacos tuvieron que hacerles alguna reacción en cualquier momento, para después morir.

“Hay reacciones físicas, el proceso de intoxicación dura algunos minutos. Lo que no puedo decir es si estaban conscientes, inconscientes o cómo fue”, refirió el funcionario. La abuela ya fue acusada de homicidio, pero solicitó un amparo.

“Dentro de la carpeta de investigación se le impuso la calidad de imputada en este momento por su participación en el homicidio de tres menores de edad. Vamos a ver si es instigadora, partícipe o coautora, en qué grado participó en la consumación de este delito”, agregó Montes de Oca Rosales.