junio 9, 2024
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marzo 17, 2016 | 123 vistas

Dallas, 17 Mar (Agencias).- Cuando Hanna Foraker, soldado del ejército de Estados Unidos, regresó a su casa en Cleveland después de pasar tres meses en Oklahoma, jamás imaginó el recibimiento que tendría en su hogar.

No fue una fiesta sorpresa o una gran comida, fue su perro Buddy, de 13 años, que al verla comenzó a llorar de la emoción, sin querer despegarse de ella en ningún momento, un sentimiento abrumador se apoderó del perro.

Hanna creció con Buddy, y cuando tuvo que irse para continuar sus estudios como especialista en equipo biomédico se aseguró de despedirse bien de su amigo perruno, siendo uno de los momentos más difíciles de su partida.

A pesar de la artritis y la leve sordera que sufre el golden retriever, cada vez que Hanna llamaba por Skype el se mantenía atento a su voz e incluso lamía la pantalla cuando ella aparecía.

Así una vez más los perros nos confirman lo increíbles que pueden ser, leales y cariñosos con sus dueños sin importar nada.

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