¿Sabía Usted?

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Mr. Kuinkelly.-

El chicle o goma de mascar, proviene de la resina del árbol del chicozapote, después se mezcla con parafina refinada y se le agrega saborizante y colorante, así como conservadores. Estos árboles abundan en la selva del Gran Petén, que comprende los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán, hasta los países de Guatemala, Belice, Honduras y Nicaragua. Los habitantes mayas que se dedican a esta actividad, llamados chicleros, deben escalar hasta 30 metros para extraer esta resina natural o látex arbóreo de características muy especiales y que denominan ‘tzicli’ o ‘chicza’.

Los chicleros hacen cortes verticales en el árbol para que baje poco a poco la resina y se recolecta en un recipiente en la base del árbol. Una vez obtenido este líquido lechoso, se separa del resto de los líquidos vegetales. Después se derrite y purifica en un tanque giratorio. Se deja enfriar y se revuelve en una mezcladora para que quede suave. Una vez que está lo suficientemente blanda, se le agregan varios ingredientes: suavizantes, endulzantes, colorantes, esencias, jarabe de maíz (fija el sabor de las esencias), etcétera.

Cuenta la historia que en la segunda mitad del siglo XIX, un norteamericano de nombre James Adams, luego de observar que el ex presidente mexicano Santa Anna mascaba pequeños trozos de chicle, tuvo la idea de lanzar al mercado norteamericano pedacitos de chicle con saborizantes y azúcar. El éxito fue inmediato, logrando lanzar una reconocida marca de chicles que se posicionó en los mercados del mundo.

Hoy en día la explotación de esta golosina sigue en existencia y creciendo gracias a la dedicación de alrededor de 54 ejidos de Campeche y Quintana Roo que exportan grandes cantidades de esta golosina a países como Japón, Italia, Corea y Singapur.

¡Si no lo sabía… créalo porque es cierto!