¿Sabía Usted?

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Mr. Kuinkelly.-

No hay mexicano que no tenga o no conozca algún utensilio de peltre, desde el pocillo pa’l café, cucharas y cucharones de cocina, ollas de todos tamaños, sartenes, platos, cubiertos, tazas, tinas, tamaleras, comales, bacinicas, etcétera, pintados con su característico esmalte de color azul, verde, café, blanco o negro, ya sea liso o con acabado veteado y orilla de distinto color, bueno, pues todos esos utensilios son orgullosamente: artesanías mexicanas.

El peltre es resultado de un invento alemán, descubierto cerca del año 1760, mientras hacían experimentos que buscaban quitar el sabor a metal que quedaba en los utensilios de cobre para comer. Al parecer, llega a América a principios del siglo XX, donde su elaboración se realizaba en negocios familiares y poco a poco se fue industrializando, añadiendo otros colores y perfeccionando los acabados del esmaltado.

En México, aunque si su fabricación es en serie, cada pieza continúa elaborándose y pintándose a mano por trabajadores, que hoy forman parte de una industria que exporta a diferentes partes del mundo estos artículos muy mexicanos, ahora con modernos y originales diseños.

El peltre deriva de la aleación de estaño, cobre, antimonio y plomo, lo cual produce un material muy maleable y duradero, que luego de forjarse a altas temperaturas, se baña en esmalte y se deja secar. Después de tener enorme demanda, hace pocos años atrás cayó casi en desuso debido a la aparición de nuevos materiales y al temor de su toxicidad por contener plomo, lo cual puede suceder si se desgasta mucho el esmalte y se deja al descubierto la capa de plomo. Si eso le sucede, es hora de reemplazar la pieza. Actualmente, el peltre está volviendo a ser una moda y afortunadamente es de precio muy accesible.

Si no lo sabía… ¡Créalo porque es cierto!