René Juárez y los olvidados del PRI

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Fernando Acuña Piñeiro.-

No me estoy refiriendo a Los Olvidados de Luis Buñuel, la laureada cinta mexicana de los años cincuenta. Más bien me ocupo de los olvidados del PRI tamaulipeco, una larga etapa de oscuridad y silencio, de la cual es tiempo que aún no se repone la militancia tricolor en nuestro estado.

La visita que hoy realiza el dirigente nacional del PRI, René Juárez Cisneros, a Tamaulipas, se da en un escenario de quejas y resentimientos contra la ex dirigencia de Enrique Ochoa Reza. Sobre este último, pesan los señalamientos de que prácticamente borró de su agenda a Tamaulipas y condenó a los tricolores de nuestro estado a la inmovilidad, olvidándolos a su suerte.

Si bien es cierto que el guerrerense trae la misión de reactivar la campaña a favor de José Antonio Meade, emitiendo un discurso de cohesión y cierre de filas, también es verdad que la realidad que hoy lo recibe en Tamaulipas es la de un PRI estatal desvinculado de la dinámica electoral y de sus candidatos.

Quienes actualmente compiten por un puesto de elección popular están mostrando todo el esfuerzo y el entusiasmo posibles, pero de lograr el triunfo, lo harán por méritos propios. En algunos casos, aun contra la abulia y desinterés del comité estatal.

Uno de los dirigentes sectoriales que más ha formulado señalamientos y críticas hacia el interior del partido, es el titular del Movimiento Territorial, Humberto Valdéz Richaud, marginado y condenado a una severa limitación de recursos económicos y de personal, según sus propias palabras, pese a contar con más de 80 mil votos de carne y hueso, el PRI estatal los mantiene en el olvido.

“Más que importarle al PRI la suerte de sus sectores, dice Betico, le preocupan más las multas del órgano electoral, generadas a partir de malos manejos administrativos. Todo lo anterior, aunado a que, en su momento, Ochoa Reza nunca vino a Tamaulipas y jamás le importó lo que nuestro estado pudiese aportar en votos.

 

¿POR QUÉ PUERTA QUIERE SALIR MAGDA?

La maestra sabe que va a perder ante el candidato del PAN, Jesús Nader Nasrallah, y por ello se esta curando en salud, lanzándose contra el INE. Para efectos de análisis político, es la primera vez que vemos a una Magda en su papel de víctima, y no de victimaria, electoralmente hablando.

Habría que preguntarnos: ¿Qué sucedió con la profesora Peraza, calificada en el pasado como una influyente operadora política? Me parece que se le subieron los humos del éxito, y terminó, justamente como terminan algunos ídolos del jet-set, mareados por la fama e inmersa en escándalos de autoritarismo y de corrupción.

Solo de esta manera se puede explicar que la todo poderosa alcaldesa, la ostentosa dueña de la estructura priista de jaibolandia, ahora acuse a los del INE de persecución. Ahora resulta que se le volteó el chirrión por el palito.

Como que si no tuviese ya bastante la marca PRI, el inevitable derrumbe de Magda Peraza en Tampico, plantea severas interrogantes para los tricolores. ¿Quién va a retomar las riendas del partido a partir del dos de julio?, después de que por más de un lustro la maestra no permitió el crecimiento de nuevos cuadros, sino que todo lo sometió a su feudo, parecido al personaje novelesco de “Doña Bárbara”, el clásico literario de Rómulo Gallegos.

Los riesgos de una personalidad centralista y avasalladora –como lo fue todos estos años, la mujer que supo en su momento, aprovechar el vacío del poder y el divisionismo entre los grupos del PRI y del PAN– ahora están a la vista. Haga de cuenta que estamos ante el fin del papado peracista, el cual, a partir del dos de julio, podría iniciar su comparecencia ante la historia.

Todo dependerá si Magda quiere salir por la puerta de enfrente o por la de atrás. Porque ella más que nadie, sabe que existen suficientes corruptelas, cochupos, excesos de poder y contratismos, como para documentar vida y milagros en áreas específicas de su ayuntamiento. Para botón de muestra, los rubros de los servicios públicos y de la obra pública.

Lo que le queda a la señora alcaldesa de Tampico, es administrar su decadencia, y tratar de negociar una salida digna, empezando por entender que su ciclo monárquico, como factor central en el palacio de la Plaza de Armas ya concluyó, y no precisamente tan bien.

Magda cometió el error de todos aquellos que se engolosinan con el poder: ya tenía suficiente y decidió ir por más. Pudo más en ella la ambición que la prudencia, no entendió que los mismos grupos económicos que un día la respaldaron, hoy le dan la espalda, porque se han dado cuenta que políticamente ya no les representa nada.

¿Tiene futuro la maestra? Tal vez el de disfrutar a sus nietos, si es que los tiene, porque el capital político que llegó a tener empieza a evaporarse como la bruma marítima.

E insisto: no sé quién le está calentando la cabeza a Peraza, pero el grueso expediente de un cabildo que robó a manos llenas, aconseja que tome alguna infusión para serenarse.

Relaaax… relaxx doña Magda. Flojita y cooperando.