Mucha popularidad y tristes resultados

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Enrique Diez Piñeyro Vargas

La semana pasada me permití abordar un tema distinto a los acostumbrados y comentamos sobre el proceso electoral del país vecino, que tendrá verificativo el próximo mes de noviembre. Descansamos un poco del acontecer político de nuestro país, a pesar de haberse realizado una “gira de trabajo” en Tamaulipas por parte del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Obviamente, todos fuimos testigos que esa visita presidencial no presentó nada que valga la pena recalcar. Me refiero a que el motivo de la visita de AMLO fue la entrega de obras de medio pelo, que bien las pudo venir a inaugurar el secretario del ramo o, en su caso, el director general responsable del área que edificó tales obras.

Habitualmente, una gira presidencial representaba un día histórico en nuestro estado. Era el escenario para que el primer mandatario del país visitara Tamaulipas y entregara una carretera, una presa, un acueducto, poner en funcionamiento un puerto, la apertura de un puente internacional, un aeropuerto, un hospital de especialidades, cortar el listón inaugural a una refinería, un parque industrial, o de una empresa extranjera que al instalarse genere miles de empleos, etcétera. Me queda claro que eran otros tiempos y lógicamente otra visión de hacer política muy distinta a los payasos que ahora gobiernan.

Imagínense ustedes, la expectación de la visita presidencial a Tamaulipas giraba en torno al conflicto existente entre el Presidente y el Gobernador del Estado. De ahí partimos para darnos cuenta del nivel de politiquería de estos personajes, que no merecen mi más mínimo respeto. La nota era saber si el Gobernador le reclamó y lo vio feo, mientras que el otro lo ignoraba, si el Alcalde de Matamoros llevó porra y le gritaban “ratero” a Cabeza de Vaca, si la Alcaldesa de Reynosa aglutinó a sus acarreados en la salida del evento, olvidándose que seguimos en una pandemia. En fin, una verdadera tristeza de espectáculo, y al final, nos volvemos a preguntar: ¿en qué se beneficia nuestro estado con estos circos?

Para abonar más al tema de circos políticos, tenemos como muestra el marco del Segundo Informe de Gobierno de López Obrador y el lamentable zafarrancho en el que se convirtió la instalación de la mesa directiva en la mal nombrada “honorable” Cámara de Diputados.

Vayamos primero con el Segundo Informe de Gobierno. ¿Qué informó el Presidente? Sinceramente, todo lo dicho en ese mensaje no es más que una bola de mentiras y fue un discurso que no refleja la realidad del acontecer en nuestro país.

Por citar algunos temas, tenemos la crítica situación que atraviesa el país a consecuencia del COVID-19, pero el señor se atreve a decir: “No es por presumir, pero tenemos al mejor gobierno en el peor momento”. La realidad es que el Gobierno federal fue rebasado al desmantelar el sistema de salud e imponer un capricho como el INSABI. Todos los días el rockstar del momento, López-Gatell, dice una cosa, al otro día se revuelve, se contradice y trae consigo cifras que simplemente no concuerdan. Los hospitales públicos siguen sufriendo el desabasto de insumos y medicinas, ni qué decir de las miles de quejas por la ineficiencia con la que operan los centros de salud.

En el tan trillado tema de la corrupción, el señor presume su bandera del combate a la misma, argumentando haberle ahorrado 560 mil millones de pesos al erario no permitiendo corrupción, según sus “cálculos”. Pero lo mejor de todo esto, su hermano es exhibido recibiendo dinero por parte uno de sus colaboradores más cercanos. Eso sí, utiliza la UIF para emprender persecuciones políticas y vengar los agravios del pasado hacia su persona.

En el rubro de combate a la pobreza, afirma que por medio de los programas sociales el Gobierno destina apoyo a más de 20 millones de familias, y se otorgan becas a once millones de estudiantes en situación de pobreza en todos los niveles escolares. Lo que no dice, es que desapareció más de cinco mil comedores comunitarios que daban diariamente 622 mil raciones de alimentos en las comunidades.

Sostiene mantener una buena relación con la iniciativa privada, cuando hemos sido testigos de todo lo contrario. Los empresarios pusieron a consideración del mandatario un plan emergente para la reactivación de la economía, el cual ni siquiera fue tomado en cuenta con los asesores económicos del Presidente, lo que originó un distanciamiento muy marcado con el Consejo Consultivo Empresarial durante la crisis de la pandemia. Obviamente, en este pleito no se tocaron los intereses de los empresarios consentidos, a quienes se les adjudican de manera directa todos los contratos y obras de la administración federal.

No existe un solo programa serio y bien estructurado en apoyo a la reactivación económica destinado a los pequeños y medianos empresarios. Si el señor Presidente cree que destinar un crédito de 20 mil pesos es apoyar a un pequeño empresario a salir de esta crisis, creo que sus asesores no hicieron debidamente la tarea.

Podemos abundar mucho más en temas donde el Gobierno federal está reprobado, pero el verdadero problema con este señor es que únicamente se preocupa por su popularidad. El país se puede caer a pedazos y el Presidente solo tendrá como prioridad las mediciones de aceptación. Obviamente, hace referencia a las encuestas donde sale bien calificado, y en donde no, las descalifica diciendo que son casas encuestadoras manejadas por los neoliberales que quieren atacar a su gobierno.

El segundo tema, es referente al circo en el que se ha convertido el Congreso, específicamente la Cámara de Diputados. Es vergonzoso el comportamiento de los diputados de la bancada de Morena y sus partidos aliados, donde obviamente destaca Gerardo Fernández Noroña. Es increíble que personas con esas expresiones puedan ser representantes populares. Uno espera que un diputado sea una persona preparada, que se comporte, que respete a sus compañeros, que debata con argumentos, pero es reprobable que un recinto parlamentario se convierta en una función de lucha libre.

Sigo convencido que este país requiere de otra clase política. Ya es hora que esas responsabilidades recaigan en gente con preparación y vocación, pero sobre todo, con visión a futuro. Ojalá los partidos políticos tengan muy claro el perfil de las personas que vayan a abanderar sus candidaturas el próximo año. Ya es hora de darle nivel a la política y cerrarles la puerta a personas como las que actualmente gobiernan.

“Algunos hombres cambian de partido por el bien de sus principios; otros cambian de principios por el bien de sus partidos”: Winston Churchill.