El sentir de la gente

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Enrique Diez Piñeyro Vargas

Durante muchos días hemos leído infinidad de análisis y escuchado todo tipo de comentarios en torno a lo que acontece en nuestra Capital debido a la afortunada salida de la presidencia municipal del “Dios del Bache”, así como del arribo a tan importante cargo de la diputada local con licencia, Pilar Gómez Leal, para manejar los recursos de una muy lastimada administración municipal.

Tengo que reconocer que se agradece la decisión de haber quitado de la alcaldía a tan nefasto personaje, que durante dos años se encargó de destrozar la ciudad y de robarse el presupuesto municipal junto con sus familiares y amistades. Siguió al pie de letra el manual de todo lo que no debe de hacerse cuando se ocupa un cargo público, que trajo como consecuencia el colapso de los servicios públicos en la ciudad.

Lo vergonzoso del caso es que el ahora alcalde con licencia es premiado con una subsecretaría en el sector salud del Gobierno del Estado, como un estímulo a su magnífico desempeño al frente del municipio, en vez de llamarlo a rendir cuentas por todas las tropelías realizadas junto con toda la bola de ineptos colaboradores de los que estuvo rodeado y que obviamente son cómplices.

Es importante no quitar el dedo del renglón y la ciudadanía debe de exigir cuentas de los recursos públicos que se ejercieron durante la administración de “Xicotl” y que estaban asignados a los servicios públicos, a las obras de infraestructura, rubros como desarrollo económico, fomento al empleo, cultura, deporte, turismo, desarrollo rural y programas asistenciales. No podemos permitir que las autoridades se sigan burlando de los victorenses.

Ahora bien, sabemos perfectamente que este tipo de decisiones obedecen únicamente a una agenda electorera. A nadie pueden engañar con el cuento que ahora sí nuestra Capital contará con todo el apoyo del Gobierno del Estado para resolver las problemáticas del municipio y por arte de magia trasformarán la ciudad. En este punto es donde nos hacemos las siguientes preguntas: ¿Y por qué hasta ahora? ¿Por qué tardaron tanto en darse cuenta del desastre que representaba Xicoténcatl en la alcaldía? ¿Ahora sí les interesa la ciudad?.

Así es, la administración estatal abandonó completamente a Ciudad Victoria. Los cuatro años que lleva este gobierno no se han interesado en lo absoluto por la Capital. Gracias a los dos años de gestión de Oscar Almaraz Smer al frente del municipio, no resentimos como tal el abandono, debido a que el señor sí se puso a trabajar y no se descuidaron en ningún momento los servicios públicos. Solo bastó que asumiera el cargo el payaso bailarín y empezara la pesadilla para los victorenses.

¿Dónde queda el sentir de la gente? Desgraciadamente es algo que no tiene importancia para las autoridades. Cuando se toman este tipo de decisiones atienden únicamente a intereses de grupos y nunca se piensa en el ciudadano. Si realmente les importara lo que la gente siente y tiene que padecer, lo hubieran quitado al primer año de darse cuenta que no servía para nada. Tan fácil como eso, lo que no sirve se tiene que desechar.

Hemos recorrido las colonias de la ciudad y vemos con tristeza que era innecesario por parte de las autoridades permitir este nivel de abandono. Escuchamos con atención el sentir de cientos de ciudadanos que están agraviados y con mucho resentimiento con quienes les prometieron un cambio, el cual nunca llegó. Es imperdonable lo ocurrido en la ciudad y la gente no lo va a olvidar el próximo año, cuando el partido en el poder quiera comprar voluntades con una despensa.

Estaremos muy atentos del trabajo que realicen las autoridades en los próximos meses. Debemos de recordarles que no nos están haciendo ningún favor, es la obligación de quienes gobiernan garantizar los servicios básicos y dar solución a las problemáticas. Seguramente tratarán de conquistar a la ciudadanía arreglando el cochinero que les heredó el “Dios del Bache” y capitalizarlo políticamente con miras a las elecciones del próximo año. Por el bien de Victoria, deseo que trabajen, que saquen adelante las asignaturas pendientes, pero sobre todo, que empiecen a respetar el sentir de la gente.

“Los políticos y los pañales se tienen que cambiar a menudo, por la misma razón”.

Mark Twain