Capacidad para gobernar

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Enrique Diez Piñeyro Vargas

Lo acabamos de presenciar en la pasada elección presidencial de los Estados Unidos de América, donde, a pesar de haber sido una contienda muy cerrada, el voto popular y el voto en el Colegio Electoral fue favorable para el candidato demócrata Joe Biden, lo que representó el no otorgarle la confianza por un periodo más al frente de la Casa Blanca al presidente Donald Trump.

En nuestro país, lo vivimos en el año 2018, una marcada mayoría asistió a las urnas a decirle que no al partido en el poder, optando por la propuesta de cambio que llevaba 18 años tratando de conquistar la voluntad popular. Ahora, muchos de estos ciudadanos, que motivados por las pocas expectativas y los señalamientos al gobierno en funciones, se hacen el siguiente cuestionamiento; ¿Valió la pena apostar por una oferta de gobierno tan radical?

Constantemente, en los procesos electorales desarrollados en países de Europa y Sudamérica, observamos como la voluntad popular se vuelca con un voto de castigo hacia el régimen o partido gobernante. ¿Qué quiere decir esto?. La gente en el momento que deposita su confianza a una opción distinta, muchas veces lo hace motivada por un hartazgo en contra de quien ostenta el poder y no porque realmente esa la opción seleccionada representa una oferta de mejora colectiva.

Entiendo perfectamente el sentir de una población que se considera defraudada cuando el gobierno en turno no tuvo la capacidad de responder a sus necesidades, o bien, simplemente crearon expectativas que rebasaban la realidad. Entendible el escuchar a la gente cuando nos manifiestan que ellos votaron por otra opción porque querían experimentar un cambio, pero ese cambio nunca llegó.

Es aquí cuando seguiremos insistiendo que el cambio no lo representa un partido político simplemente por el hecho tener una oferta distinta al partido en el gobierno. La propuesta de un cambio que beneficie a una sociedad, se basa primero que nada en el perfil de la persona que aspire a un cargo de elección popular, y que sea compatible con una visión de gobierno viable y realizable.

Es indudable que en todos los partidos políticos existen elementos valiosos, gente honorable, preparada, trabajadora y honesta. Desgraciadamente, políticos con estas buenas credenciales muchas veces han sido opacados por lo negativo y la mala imagen que le genera a su instituto político los malos elementos que tuvieron la oportunidad de servir a su comunidad y cometieron todo tipo de abusos y errores.

Es muy importante analizar el origen y la formación de esos políticos. Estamos hartos que improvisados y oportunistas accedan a cargos representativos y posiciones de mando en la administración pública. Tenemos el ejemplo muy palpable aquí en Tamaulipas, donde como sociedad continuamos sufriendo las consecuencias que originan las diferencias entre los políticos reventadores de la “4T” y los politiquillos espontáneos que forman parte de los ya devaluados “suspiros del cambio”, quienes no terminan de salir de un pleito para entrar a otro.

Esto no es lo que queremos para nuestro estado. Llevamos cuatro años perdidos, sin obras de infraestructura de trascendencia, sin desarrollo sustentable, pero eso sí, con un listado de excusas con las cuales justifican el fracaso de esta administración estatal, que solamente se interesa por sacar tajada política en los comicios electorales. Un ejemplo muy sencillo; abandonaron por completo a la Capital del estado, pero ahora, como se avecinan las elecciones, hasta se ponen a barrer las calles, creyendo que con eso la gente va a olvidar el agravio que cometieron.

Ese pleito estéril con la Federación y la cantaleta de que el Estado no recibe los recursos que le debería de corresponder por todo lo que se envía a la Federación, no deja de ser una cortina de humo, completamente fuera de contexto y sin sustento. Sería muy bueno que explicaran en base a qué existe este argumento.

¿Qué es lo que pasa? Que el Gobierno federal no enviará en su totalidad los recursos vía la Tesorería estatal, para evitar que ese dinero sea jineteado y utilizado en las campañas políticas de los candidatos del partido gobernante. La Federación argumenta que los recursos correspondientes para Tamaulipas serán aplicados directamente vía las dependencias federales, lo cual, también consideramos habrá de observarse y exigir total transparencia, ya que por obvias razones, esos recursos serán destinados a los programas electoreros del Presidente de la República.

Aquí el tema es que no existe la capacidad ni la voluntad por parte del Gobierno del Estado para elaborar proyectos de impacto en beneficio de la entidad. Observamos en los medios de comunicación la postura de condenar a los diputados federales tamaulipecos pertenecientes a la bancada de MORENA y sus partidos aliados de “darle la espalda a las familias tamaulipecas, aprobando un presupuesto que atenta directamente contra el bienestar, desarrollo y crecimiento del estado”.

No es y será nunca mi postura el defender a estos legisladores, pero la pregunta es: ¿Hubo acaso la intención por parte del Gobierno estatal de buscar un acercamiento con estos legisladores para presentar proyectos de justifiquen la inyección de más recursos, los cuales fueran incluidos en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2021?. Recordemos que Tamaulipas también cuenta con legisladores federales del Partido Acción Nacional, sería interesante saber si a través de ellos se han presentado proyectos de esta índole.

¿Se imaginan qué distinto sería si esta administración dejara de gastar los millones de pesos que representan el asistir semanalmente a las reuniones de los gobernadores aliancistas, tomando en cuenta el uso de aviones y helicópteros oficiales, traslados, movilización de funcionarios y escoltas, camionetas blindadas, alojamientos y comidas?

Todo ese gasto debería de destinarse en contratar a expertos que sepan elaborar los proyectos sustentables que puedan ser tomados en cuenta dentro del presupuesto de la Federación año con año, y dotar a Tamaulipas de obras y beneficios. Esa actitud de confrontación con el Gobierno federal no beneficia en lo absoluto a los tamaulipecos, y ya es hora que entiendan que en política se deben de buscar acuerdos y consensos.

Sé que es mucho pedir, para eso se ocupa gente con capacidad para gobernar, personas preparadas con visión a futuro, que tengan vocación de servicio y con un inmenso amor por su tierra. Insisto, en estos próximos comicios electorales del año 2021, fíjense por quien votan y háganlo con el razonamiento, no con el estómago.

Lo hemos compartido en muchas ocasiones y no nos cansaremos en hacerlo; todo aquel que incursione en política debe de tener vocación de servicio, conocimientos en la administración pública, sensibilidad, honestidad, debe apasionarle el ayudar a su comunidad y conocer su entorno. Quien no reúne estas características, no tiene nada que hacer en el servicio público.

“Los patos salvajes siguen al líder de su parvada por la forma de su vuelo y no por la fuerza de su graznido”.- Proverbio chino.