¿Y ahora qué va a informar?

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Enrique Diez Piñeyro Vargas

Se acerca la fecha en la que el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, cumpla con la obligación constitucional de acudir ante Honorable Congreso del Estado (omitamos lo de honorable) para presentar el informe que guarda la administración pública estatal en su quinto año de gobierno.

No nos extrañe que así como lo ha venido haciendo desde que asumió la titularidad del Gobierno del Estado, quiera insistir en que Tamaulipas vivió durante años en un total abandono. Así es, en múltiples foros el señor quiere hacer creer una y otra vez que Tamaulipas era un estado sin generación de empleos, sin infraestructura carretera, sin cruces fronterizos, sin aeropuertos y puertos de carga internacionales, sin industria maquiladora, sin potencial agrícola y ganadero, sin presas, sin acueductos, sin escuelas, sin clínicas y hospitales, sin unidades deportivas, sin parques comunitarios, sin centros de atención integral, sin espacios culturales, sin servicios turísticos, sin programas sociales en atención a comunidades rurales, etcétera.

Durante este tiempo, el Gobernador del Estado ha pretendido engañar diciendo que el progreso llegó a Tamaulipas cuando él asumió el cargo. En todo momento ha tratado de demeritar los logros que el Estado obtuvo durante muchos años a base de grandes esfuerzos. La realidad es que su gobierno está muy por debajo en las mediciones en relación a obras y beneficios, comparados en el mismo periodo de gobierno con cada una de las últimas siete administraciones estatales.

Los tamaulipecos tenemos memoria. Sabemos muy bien quiénes con sus obras y acciones, han dejado una huella imborrable en la historia del progreso en nuestro estado. Ese discurso obsoleto, basado en descalificar o en su caso querer hacer suyos logros del pasado para justificar la inexperiencia y las limitantes, no termina por dejar efectos positivos y en nada aporta si se pretende ser un gobierno eficaz y de resultados.

Conocemos de la situación por la que actualmente atraviesa y aprovechará esta oportunidad para asumir su papel de víctima del sistema. Todo esto es la consecuencia por enfrascarse en un pleito estéril con la Federación, en lugar de hacer política y buscar acuerdos y beneficios. Intentará convencer a la gente que el mundo conspira en su contra por levantar la voz en su lucha por obtener el bienestar de su estado.

Sería muy interesante que en este ejercicio de rendición de cuentas dé a conocer el costo que origina al erario público sus viajes semanales para reunirse con sus colegas gobernadores aliancistas. Sabemos que esas reuniones no han generado ningún beneficio para el estado, pero, obviamente, sus traslados en aviones y helicópteros oficiales, el de sus colaboradores, movilizar escoltas, camionetas blindadas, comidas y hospedajes generan un gasto muy considerable.

De igual forma, que informe cuántos millones de pesos se destinaron para su mega concentración de acarreados en medio de una pandemia, en la que fueron obligados a asistir miles de burócratas estatales y personas de distintos municipios, con la finalidad de hacer creer que el pueblo de Tamaulipas lo respalda ante todas las acusaciones a las que tarde o temprano tendrá de afrontar.

Considero que dedicar más horas de trabajo a gestionar recursos federales en beneficio del estado, dejar atrás los enfrentamientos y desgastes políticos, que nada bueno dejan, y destinar menos tiempo a las exposiciones ganaderas en Houston, Texas, sería algo recomendable para el tiempo que le quede al frente del Gobierno de Tamaulipas.

“La calidad suprema del liderazgo es la integridad”.- Dwigth D. Eisenhower.