¡Las instituciones están en peligro!

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Enrique Diez Piñeyro Vargas

Preocupante todo lo que acontece con esta disputa mediática entre el partido Morena y el Instituto Nacional Electoral (INE) a consecuencia de la resolución emitida por el órgano electoral de suspender los derechos políticos de los candidatos a gobernador en los estados de Guerrero y Michoacán, Félix Salgado Macedonio y Raúl Morón Orozco, respectivamente.

Nuevamente fuimos testigos como, a base de bloqueos, la instalación de un campamento en las inmediaciones de las oficinas centrales del INE con pantallas y amenizado por una verbena popular en medio de una pandemia, la dirigencia nacional de MORENA pretende amedrentar y presionar a las autoridades electorales, argumentando ser agraviados en su habitual papel de víctimas del sistema.

Preocupa mucho el comportamiento de los magistrados que integran el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, al devolver la bolita a los consejeros del INE, ya que estos magistrados, aparentemente al servicio del Poder Ejecutivo federal, fueron incapaces de ratificar una resolución debidamente estructurada y sustentada en el sentido que ambos candidatos, o bien su partido, violentaron el marco legal electoral al no reportar y comprobar debidamente en tiempo forma los gastos originados en su calidad de precandidatos en el proceso interno de Morena.

Preocupa aún más que en la política mexicana existan personajes como Félix Salgado Macedonio, que son capaces de amenazar con impedir la realización de la elección en su estado si la resolución de las autoridades competentes no le es favorable, e incluso exponer la integridad de los consejeros del INE al incitar a sus seguidores y acarreados con ir buscarlos a sus casas. Esta persona es incapaz de respetar las leyes, ya que a lo largo de su trayectoria política no ha hecho más que violentar el marco jurídico a través del chantaje y la manipulación.

En verdad, es muy triste que en nuestro país tengamos que padecer con este tipo de personajes oportunistas, sin preparación académica, que se autoproclaman como “luchadores sociales”, aprovechándose de las necesidades y la ignorancia de muchas personas. Un sujeto que es señalado por varias mujeres como un presunto violador no puede y no debe aspirar a gobernar una entidad federativa.

Este tipo de situaciones provocan el descontento de la población y el desprecio hacia la política y los partidos políticos. Si hacemos una buena medición, nos toparemos con que el 85 por ciento de los encuestados tienen a los partidos políticos en una pésima percepción. Esto, a su vez, origina en muchos de los casos que el votante pierda el interés en emitir su sufragio, alimentando de esta manera el abstencionismo, con el entendido que eso es lo peor que le puede pasar a un sistema democrático y de instituciones.

Cabe mencionar que en todos los partidos políticos también existen elementos valiosos, gente honorable, con preparación, trabajadora y honesta. Desgraciadamente, políticos con estas buenas credenciales son opacados por lo negativo y en muchos de los casos, nos ha tocado ver que tienen que cargar con las culpas y con esa mala imagen que le genera a su instituto político gente como Salgado Macedonio.

Es importante analizar el origen y la formación de esos políticos que buscan oportunidades en los partidos políticos y evitar que gente improvisada acceda a cargos representativos y posiciones de mando en la administración pública. Se debe de evitar el abrir espacios en la política a personas tan impresentables como los que ahora buscan cargos de elección popular en muchas regiones del país. Los ejemplos son de dominio público y no vale la pena ni siquiera mencionarlos.

De nada sirve condenar a los partidos políticos por los errores que cometen quienes aspiren u ostenten un cargo público. Existen ejemplos recientes de esos famosos candidatos independientes que en contados casos han conseguido obtener un cargo de elección popular y han pasado con más pena que gloria. No busquemos culpables, al final de cuentas recae en la voluntad del ciudadano el otorgarles o no el voto.

Insisto, es importante que a la hora de ir a votar realmente se analice el perfil de cada aspirante, su trayectoria, la experiencia, sus resultados, de quién se rodea, y se deje en segundo término qué partido lo abandera. Todo aquel que incursione en política debe de tener vocación de servicio, conocimientos en la administración pública, sensibilidad, honestidad, debe apasionarle el ayudar a su comunidad y conocer su entorno. Quien no reúne estas características, no tiene nada que hacer en el servicio público.

Hemos señalado en muchas ocasiones que al momento de no forjar un verdadero ejercicio de selección y se omita identificar que las o los aspirantes a un cargo de elección popular en verdad reúnan estas características antes mencionadas, seguiremos pareciendo los gobiernos que hoy nos toca soportar.

Como ciudadanos tenemos la obligación de cuidar a nuestras instituciones. Hoy más que nunca se encuentran en un verdadero peligro al permitir que gente irresponsable esté al alcance de la toma de decisiones. ¡Mucho cuidado!

“La democracia consiste en poner bajo control el poder político”: Karl Popper.