Elecciones que dejan muchas enseñanzas

0
210
Tiempo aproximado de lectura: 5 minutos

Enrique Diez Piñeyro Vargas

No cabe duda que cada proceso electoral trae consigo muchos acontecimientos que nos dejan muchas enseñanzas. Para comenzar, es importante resaltar que las autoridades electorales estuvieron a la altura de las circunstancias, lo que permitió llevar a buen destino la jornada electoral, que registró una cifra récord de participación ciudadana en elecciones federales intermedias, con el 52 por ciento a nivel nacional.

Ante los señalamientos por parte de algunos representantes de los partidos políticos por el retraso en la instalación de las casillas en ciertas regiones del país, cosa que constantemente sucede, debemos de destacar el impecable funcionamiento de todos los instrumentos que el INE puso a nuestro alcance, mismos que nos permitieron verificar en tiempo y forma todos los resultados que se arrojaban en el PREP, con los cuales fuimos conociendo las tendencias de manera puntual.

Ya entrando en el análisis de los resultados obtenidos, no existen las condiciones para proclamar a algún partido político en específico como absoluto ganador. Sin duda, quien cosecha mejores frutos es el partido Morena, que a pesar del desgaste que le ha implicado estos dos años y medio al frente del Gobierno federal y todos los pleitos hacia el interior de su organización, logra conservar junto con sus aliados una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, la cual es suficiente para sacar adelante el Presupuesto de la Federación, donde ampara programas sociales y proyectos de infraestructura.

Hasta este momento y en espera de los resultados que arrojen las impugnaciones, sumemos al partido Morena y sus aliados un crecimiento en fuerza territorial, al adjudicarse once de las 15 gubernaturas en disputa, con las que ahora les permitirán estar al frente del Gobierno estatal en 16 entidades federativas. Se convierten en el partido mayoritario en 19 congresos locales, lo que fortalece su injerencia en las decisiones de estas entidades.

Obviamente, también debemos de señalar sus descalabros inesperados en nueve de las 16 alcaldías en la Ciudad de México, un duro golpe dentro de su bastión político. Con los votos obtenidos por la alianza “Juntos haremos historia”, el partido del Trabajo sobrevivirá gracias a su papel de parásito y conservará su registro nacional.

Por parte de la alianza “Va Por México”, conformada por el PAN, PRI y el PRD, debemos de destacar un considerable incremento en el número de diputaciones federales, lo que les permite, si se logra agrupar a los diputados de Movimiento Ciudadano, ser un contrapeso al partido gobernante y que este no cuente en un momento dado con la mayoría calificada requerida para concretar reformas constitucionales.

Sabemos perfectamente que esa tan mencionada mayoría calificada en cualquier momento se puede consolidar llegándole al precio a un determinado número de diputados federales, sin importar qué colores representen. Si analizamos a la actual Legislatura, la mayoría calificada se fue construyendo durante los tres años de ejercicio parlamentario, no se llegó con ella desde las urnas. Esta alianza opositora tendrá que evitar eso, obligando a sus integrantes a asumir un papel digno, privilegiando el equilibrio y el diálogo en su agenda legislativa.

Aunado al incremento de espacios obtenidos en la Cámara de Diputados por parte de esta alianza opositora, destaca el triunfo electoral en alcaldías de importancia, específicamente en el Estado de México, Puebla, Guanajuato, Yucatán y la misma CDMX. De manera individual, el PAN obtiene la victoria en las gubernaturas de estados como Chihuahua y Querétaro.

Muchas cuentas deberá de rendir el actual dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, ya que este partido pierde ocho gubernaturas bajo su mando, incluyendo su tierra natal, Campeche. Los resultados electorales para el partido tricolor en esta  elección intermedia son desastrosos, y sin duda, esto deja muy mal parado al Comité Ejecutivo Nacional. Únicamente se preocuparon por repartirse entre sus principales integrantes y recomendados todas las posiciones de privilegio en las listas de diputaciones federales plurinominales asignadas a las cinco circunscripciones del país.

En el ámbito regional, notables los triunfos del partido Movimiento Ciudadano con Samuel García Sepúlveda y Luis Donaldo Colosio Riojas en el estado de Nuevo León, dando así un aire fresco a la política en una entidad tan importante de la República Mexicana. Así mismo, obtienen buenos resultados en el estado de Jalisco, gobernado por uno de los suyos.

Llama la atención el incremento en votación para el Partido Verde Ecologista de México, con lo que tendrá más margen de maniobra para consolidarse como partido bisagra en la Cámara baja del Congreso de la Unión. Se les contabiliza hasta el momento la gubernatura en el estado de San Luis Potosí, abanderando a un candidato que aun con todos los cuestionamientos hacia su persona, logra salir adelante en el proceso electoral. Se presume que esta elección será impugnada por sus contrincantes.

Una buena noticia es la desaparición de los tres partidos políticos de nueva creación, como el Partido Encuentro Solidario, Redes Sociales Progresistas y Fuerza Social X México, al no conseguir el tres por ciento de la votación que se requiere por parte de la autoridad electoral. Insisto, nuestro sistema político ya no requiere de más partidos, ya bastante tenemos con los que contamos.

Entrando de lleno al ámbito estatal, hace tres semanas tuve la oportunidad de compartirles en una colaboración un análisis basado en la medición del comportamiento político de manera regionalizada, específicamente en los 12 municipios que representan el 85 por ciento de la lista nominal del estado de Tamaulipas.

En aquella ocasión, comentamos del peligro latente que representaba para el partido político de Francisco García Cabeza de Vaca, la enorme posibilidad de perder el control de la mayoría parlamentaria en el Congreso local, originado por la tendencia a la baja en la popularidad del Gobernador y por la nula aceptación a las candidaturas del PAN en municipios claves, las cuales arrastrarían a la derrota a sus compañeros de fórmula que competirían en los distritos locales.

Ahora, esos escenarios se vuelven una realidad. El partido Morena se adjudica 16 de los 22 distritos locales en disputa. Por primera vez, seremos testigos como el Poder Legislativo local dejará su papel de sumiso ante el gobernador en turno con la nueva conformación del Congreso tamaulipeco. Este nuevo acomodo en el tablero político estatal representa la estocada final para el proyecto de los Vientos de Cambio.

La soberbia, la infinidad de excesos y errores cometidos por parte del Gobierno del Estado y el pésimo desempeño de sus presidentes municipales, se reflejaron en el hartazgo de la gente y eso trajo como consecuencia que se sumen a ciudades como Matamoros y Ciudad Madero, derrotas en cascada en municipios claves como Reynosa, Río Bravo, Altamira, y nada más y nada menos, el fracaso electoral en la perla tamaulipeca: Ciudad Victoria, la Capital del estado.

La elección tan cerrada en Nuevo Laredo ha originado que se continúe con el recuento de votos, motivo por el cual, no se tiene certeza aún de un virtual ganador. Habrá muchas impugnaciones y serán las instancias electorales correspondientes las que determinen oficialmente a un partido ganador, o se procede a la anulación de la elección en el citado municipio.

Sumemos a la tragedia blanquiazul perder de nueva cuenta seis de los nueves distritos federales pertenecientes al estado. Con este resultado electoral, de las diez ciudades prioritarias en manos del Partido Acción Nacional, conservarán Tampico, El Mante, González, San Fernando y Valle Hermoso. Si bien se alzaron con la victoria en muchos de los municipios rurales, no les representa nada electoralmente a todo lo perdido.

Para finalizar y tomándolo con su debida reserva. Conforme siguen pasando los días, son cada vez más las voces que se suman a la hipótesis en torno a una negociación pactada por parte del gobernador García Cabeza de Vaca y el Gobierno federal, con el propósito de ponerle fin a la embestida de la que es objeto, consecuencia de todos sus exabruptos. Esto implica haber sacado las manos del proceso electoral y sacrificar a su partido junto con sus candidatos, a cambio de frenar la persecución en su contra y, sobre todo, garantizar impunidad para su familia.

De resultar cierta esta conjetura, o simplemente, que el partido Morena le pasó por encima al partido gobernante en Tamaulipas, el gobernador bravucón, que se sintió intocable ante el poder que otorga la silla presidencial, habrá sido doblegado y puesto en su exacta dimensión.

“El orgullo engendra al tirano. El orgullo, cuando inútilmente ha llegado a acumular imprudencias y excesos, remontándose sobre el más alto pináculo, se precipita en un abismo de males, del que no hay posibilidad de salir.”: Sócrates.