Dos traidores al geñismo quieren ser gobernadores

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Fernando Acuña Piñeiro.-

En su tiempo, ciertos funcionarios del sexenio geñista, buscaron la sucesión desde las sombras. Aunque nunca pudieron competir con el humanismo del doctor Rodolfo Torre Cantú, y no les quedó de otra que rumiar en silencio su derrota.

Pero al ocurrir el magnicidio, volvieron a la carga, operando en fast track para colarse por la coyuntura de una tragedia sucesoria. Se la dieron a Egidio, y tan pronto como llegó los dejó fuera de la jugada.

Cuando ocurrió la detención de Eugenio, ninguno de estos personajes que antaño juraban lealtad a su jefe, se dieron por enterados. Hoy sabemos que dos de ellos quieren ser gobernadores de Tamaulipas.

El primero, desde una diputación federal azul. Y el segundo, aprovechando el vuelo de que salió victorioso en San Luis, y además por contar con el respaldo del exgobernador de Chiapas Manuel Velasco.

No nos extraña que este individuo a cuyo padre conocimos y sí supo honrar una relación de amistad, (e incluso apoyó a Rodolfo Torre en sus tiempos de Banrural), hoy aproveche el cobijo de otro traidor mayor como lo es Manuel Velasco mismo que le dio la espalda a Manlio Fabio Beltrones en la sucesión de la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez.

Triste fama la del Partido Verde a nivel nacional, marcada por una cleptocracia voraz y ambiciosa, que muda de amo en cada sexenio. Y mientras tanto acechan para llegar por si solos al poder de la Presidencia. Viven dentro de una cultura del agandalle. Velasco desplazó a la mafia de los niños verdes. Y así los veremos siempre, disputándose el botín.

Aquí en Tamaulipas, desde ahora están elucubrando en torno a lo que ellos desean sea una encarnizada y desgastante final de la sucesión morenista, para llegar como terceros en discordia, como ocurrió en San Luis. Obviamente allá, el candidato Gallardo se manejó inteligentemente, y siempre de la mano de la 4T, sin la cual no hubieran llegado.

Aquí eso difícilmente ocurrirá. ¿O acaso cree usted que al presidente AMLO ya se le olvidó que originalmente, el equipo de Manuel Velasco fue quien editó esos escandalosos videos?

 

MADERO Y MATAMOROS: FUNDADORES DE LA ALTERNANCIA MORENA

Fueron los dos ayuntamientos morenistas que llegaron al hostil territorio político cabecista y clavaron por primera vez en la historia partidista de nuestro estado, sendas banderas de la alternancia Morena.

Instalados en los dos extremos del mar tamaulipeco, los alcaldes Adrián Oseguera y Mario López navegaron contra viento y la marea de una tempestad azul que buscó por todos los medios provocarles sendos naufragios. Pero jamás se doblegaron.

Hoy, a la distancia de su arribo al primer cargo político de sus respectivos municipios podemos decir que Oseguera y López “La Borrega”, han logrado mover a estos dos pueblos enclavados en el Golfo hacia niveles de bienestar colectivo, de los que antes carecían.

La prueba más contundente de que hicieron una labor social y ciudadana impecable, es el mandato que les acaban de entregar sus pueblos costeros, para un segundo periodo.

Probablemente cada uno de estos dos liderazgos de políticas públicas, situados en ambos polos de la geografía estatal, mantengan sus estrategias relacionadas con el futuro. Todo mundo es libre de escoger a sus aliados.

Sabemos que llegado el momento en que se dé a conocer al dueño de la estafeta sucesoria del morenismo tamaulipeco, en el 2022, ambos ayuntamientos van a converger en un mismo proyecto. Una  candidatura que, sin duda, será determinada por López Obrador y nadie más.

Desde luego que los números que ambos alcaldes traen, les conceden un boleto para  jugar la interna del 2022. Pero en caso de que la decisión no viniese por ahí no tengo duda de que una adecuada negociación les permitiría colocar piezas claves en lo que sería el primer gabinete estatal del morenismo tamaulipeco.

 

ELECCIÓN ATÍPICA: POR PRIMERA VEZ UN GOBERNADOR ESTARÁ SOLO EN LA BOLETA,  ANTE UN CONGRESO LOCAL Y AYUNTAMIENTOS YA EMPODERADOS-

Otro elemento de análisis es el siguiente:

Los recientes triunfos de Morena en ciudades importantes como Reynosa, Nuevo Laredo y Ciudad Victoria envían al escenario un mensaje paradójico, porque siempre un mayor empoderamiento ha traído como consecuencia una competencia interna a la alza.

Pero además, porque la de este 2022 en Tamaulipas, será una elección atípica, donde el gobernador entrante no llegaría de la mano de sus ayuntamientos y de sus diputados locales. Llegará solo, en lo que se pronostica como un juego de negociaciones con los enclaves morenistas del Congreso local y de los principales ayuntamientos.

Traducción: el centro va a decidir en base a encuestas, perfil y posicionamiento a su candidato o candidata a la gubernatura, pero la persona que resulte la elegida, deberá de desarrollar una intensa tarea de unificación y consensos entre quienes están llamados a arropar el proyecto de la 4T en nuestro estado.

Les estoy hablando de que ser candidato no va a bastar. Tendrá que darse esa empatía o comunión de intereses entre abanderado a gobernador con Congreso local, y poderosos ayuntamientos tamaulipecos, como paso previo al triunfo.