¿Por qué la gente se rebela?

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Libertad García Cabriales.- 

Qué como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que moderen la opulencia y la indigencia: José María Morelos

 

¿Por qué la gente se rebela? Recuerdo bien esa pregunta, lanzada al aire en nuestras clases con el doctor Pedro Salmerón. ¿Por qué la gente deja todo por ir a luchar a un movimiento? ¿Por qué lo hizo en la Independencia? Para responder esa y otras preguntas complejas está la historia. Y no solamente con fechas y datos, sino con significados, conciencia crítica y nuevas preguntas. Porque en nuestra infancia la historia se nos enseñó en un marco de datos, fechas, batallas y grandes héroes, guerreros casi todos. En las escuelas aprendimos antes de otra cosa, las emblemáticas fechas de grandes batallas como el 16 de septiembre y el 5 de mayo, pero olvidamos muy pronto el significado de tan notables efemérides. Igual memorizamos con ahínco los grandes nombres de personajes, pero poco valoramos o destacamos las causas de los movimientos que encabezaron y su trascendencia.

Además, en nuestra historia tienen preferencia los “grandes” nombres nacionales olvidando los miles de héroes anónimos que acompañaron los movimientos en todas las regiones. En estos días patrios por ejemplo, el rostro de Don Miguel Hidalgo aparece repetido y los “vivas” en todas partes se llenan con su nombre, olvidando el valor de otros muchos personajes, impulsores también de la independencia nacional. José María Morelos por ejemplo, el enorme generalísimo o la valerosa Josefa Ortiz, también Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria, Leona Vicario, y tantos hombres y mujeres más que junto a ellos, se atrevieron a pensar la libertad.

¿Y la historia regional?  No podemos soslayar que en cada región hubo héroes, no solamente nacionales. En Tamaulipas por ejemplo, es triste darse cuenta que los niños casi nada saben de Don Bernardo Gutiérrez de Lara, el valiente libertador, quien luchó en el Nuevo Santander y más tarde, por sus méritos insurgentes, sería el primer gobernador de Tamaulipas. Menos todavía hablan de Mateo Acuña o de Isadora Ovalle y muy poco se menciona a Xavier Mina y a Manuel Mier y Terán, quienes encabezaron desde aquí ejemplares luchas sociales.

De la batalla victoriosa en el último intento de reconquista española en los mares del sur de Tamaulipas de septiembre de 1829, poco nos acordamos, cuando debería ser motivo de orgullo y referente de valor en las familias y en las escuelas. Cuántas conductas antisociales podrían evitarse si a los niños se les hablara cotidianamente del honor y valor civil. Pero por desgracia nuestra historia se desdibuja en medio de tendencias mercadológicas; así nuestros pequeños conocen más de “Patrulla canina” que del Niño Artillero y nuestras conmemoraciones familiares por la patria, en muchos casos se reducen a moños, gritos y fiestas.

Piénselo bien. ¿Reflexiona usted las causas de los movimientos sociales y su relación con nuestro presente? ¿Se hace preguntas acerca de las motivaciones de nuestro pueblo para levantarse en armas? ¿Cuáles eran los escenarios en nuestro territorio antes de la rebelión por la Independencia? ¿Cómo eran los hombres y mujeres que hicieron las grandes revoluciones sociales en nuestro país, en nuestro estado? ¿Quiénes y cómo se plantearon las ideas para la lucha?

“No hay héroe en soledad”, decía Leví, así también es bueno recordar: ni Hidalgo ni Morelos ni Allende, serían los grandes héroes, sin las mayorías que acompañaron sus luchas y ofrendaron su vida en aras de sus ideales. Nuestra historia no es de personajes perfectos, ni de héroes solos, ni solamente guerreros, ni de una sola región y eso es lo que la hace fascinante: su diversidad, su pluralidad, su humanidad. En este mes patrio, no debemos olvidar los referentes de honor que dan sentido a nuestra historia. Pensar los héroes como humanos pero sin quitarles un ápice de grandeza, de su ejemplar valor. Ahora cuando parece que la palabra “honor” está en desuso y nuestros hijos parecen tener como modelos a los futbolistas y los “influencers”, se hace necesario pensar cuáles héroes y cuáles causas son nuestros referentes imprescindibles para construir con su ejemplo, la esperanza.

En una historia llena de cruentas guerras, hace falta seguir pensando la justicia, ese anhelo que nuestros grandes personajes buscaron al construir la amada República Mexicana. Por obtener libertad, pero también justicia social, se han rebelado millones. Ojalá podamos reconocerlo, reflexionarlo, valorarlo. Sin justicia no hay paz. Mientras haya pobreza y desigualdad habrá motivos para que la gente se rebele. “Los Sentimientos de la nación” de Morelos están presentes. Hacer conciencia de nuestra realidad social debe ser nuestro compromiso cotidiano. Nos va el futuro en ello.

¡Viva Tamaulipas¡

¡Viva México!