Ansias por los ‘destapes’

0
115
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Felipe Martínez Chávez.-

La noticia la dio Maki Ortiz Domínguez el 23 de enero del 2016 en redes: “Cumpliendo con los acuerdos hechos, el senador Francisco García Cabeza de Vaca será designado candidato a Gobernador”.

Habían hecho “convenios” verbales (en la capital) con la participación de Leticia Salazar Vázquez, Carlos Canturosas Villarreal y la propia Maki. En caso de ganar el gobierno, los perdedores tendrían su raja del pastel, pero los traicionaron, lo cual es otra historia.

En las siguientes horas Cabeza pidió licencia al Senado y vino a registrarse. Sin embargo cometió omisiones y el proceso hubo de reponerse para fechar su retiro un día antes.

No había aspirantes de Morena, por lo que Héctor Martín Garza González, a quien se sacaron de la manga, sin “destape” y tanto borlote, solo fue registrado ante el Ietam aquel 28 de marzo, en el último día permitido para hacerlo.

También “corriendo” llegaría” Jorge Valdez Vargas, por el PRD, conocido desde entonces como “golpeador de homosexuales”.

Por eso decimos que en esta ocasión hay acelerados. No por mucho madrugar amanece más temprano. Los tiempos del Instituto Electoral son los mismos. Las elecciones volverán a ser el cinco de junio.

Hay gente que come ansias porque Morena y PAN adelanten la nominación de sus jugadores, aun cuando faltan meses.

El mismo Baltazar Hinojosa Ochoa, del PRI, fue “destapado” el 28 de enero de ese año electoral.

Más antes, el de Rodolfo Torre Cantú fue el diez enero, fecha del “quinazo” como se le conoce a la detención de Joaquín “La Quina” Hernández Galicia por el Ejército Mexicano. Luego el protocolo de registro y nominación.

¿Por qué las nominaciones tienen que ser en noviembre o diciembre? Hay desesperación entre partidarios de Morena. Se irritan cuando algún medio de comunicación habla de actividades o eventos de los contrincantes.

Más disciplina en el PAN, aunque igual nerviosismo. El jefe político –como en los tiempos tricolores- es el Gobernador y nadie le puede brincar las trancas. César “Truco” Verástegui tiene licencia para promocionarse. Los demás dejan pasar.

Malamente no hay legislación sobre las pre precampañas, de lo contrario se levantarían sanciones por actos anticipados y gastos de promoción que de alguna chequera salen, sino del propio gobierno.

A finales de enero del 2010, Acción Nacional no había nombrado candidato y, a pesar de no tener posibilidades de ganar, cundió la desesperación entre los “posicionados”: Ramón Sampayo, Ángel Sierra, José Julián Sacramento, Luis Alonso Mejía y Francisco Cabeza de Vaca quien, tenía tanta prisa, que contrató a una empresa para que le hiciera la precampaña.

La rifa se la sacó Sacramento, de quien se dijo se “vendió” con los priistas. Hizo una campaña oscura y torpe. Las elecciones fueron el diez de julio.

Por tal motivo anticipamos desde estas líneas que las convocatorias internas no saldrán ni antes ni después. Todo a su tiempo.

El diez de diciembre –apenas– deben fijar el método de selección de candidatos e informarlo a la autoridad electoral. Los convenios de coalición tienen límite hasta el 20 de enero. Como buenos mexicanos, siempre lo hacen al cuarto para las doce.

Morena no puede ser la excepción. Podría ser el último en formalizar a su abanderado por una sencilla razón: El temor a las deserciones.

Lo hará cuando haya transcurrido el registro de los independientes. Nadie podrá “chaquetear” por esa vía.

Así que esto va para largo. Los principales necesitan agarrar el tema con tranquilidad y reservar lanita para la resistencia, si es que no está saliendo del erario.

Mientras los actores se disputan el premio, las encuestadoras siguen haciendo lo suyo. La última de Demoscopia Digital refrenda que el movimiento de la 4T, se saldrá con la victoria con el 44.5 por ciento de la votación válida, contra los azules que reciben intención del 25.6 por ciento.

Digamos que se voltearían los resultados de 2016 en que Acción Nacional alcanzó el 50 y el PRI un 36.3 por ciento con Hinojosa Ochoa, con lo cual terminó su carrera política.

Los precandidatos y sus equipos, mayormente de Morena, necesitan serenarse y dejar que corran los tiempos. No desesperen por quien participará en los debates y aparecerá en la boleta. Al final las encuestas todas dicen que van a ganar la gubernatura.

En todos los careos ganan los pejistas, menos en uno: Si la candidata de la 4T fuera Maki Ortiz Domínguez y por el PAN Gerardo Peña Flores, ella perdería con el 28.2 por ciento, frente al 28.7. Empate técnico.

Hablando de asuntos educativos, la UAT y otras casas de cultura se adaptan a los tiempos del virus. La facultad de Trabajo Social y Ciencias para el Desarrollo Humano puso en marcha el segundo proyecto de aprendizaje internacional colaborativo, en línea, con la Corporación Universitaria Minuto de Dios (Uniminuto) de Colombia.