Complementos, medias naranjas y otras barbaridades

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El Contador Tárrega.
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El Contador Tárrega

Hace tiempo compartí con los alumnos de la universidad una conferencia llamada “En busca de la felicidad”. Con motivo de algunas cosas que ahí dije, publiqué después en mi Facebook algunos comentarios e imágenes que, si no se tenía el contexto de por qué decía eso, podía interpretarse (equivocadamente) que estaba haciendo campaña en contra del matrimonio o del amor de pareja. Hasta mi esposa me sacó la tarjeta amarilla pensando que andaba yo de renegado, pero aclaramos las cosas y la santa paz retornó a nuestro lecho.

Quisiera compartirles parte de ese mensaje, pues tiene que ver con nuestra felicidad, o la falta de ella. Trataré de transcribir mis palabras tal como las dije en la conferencia, así que no se asusten si de repente ven uno que otro término un poco fuerte. A estos muchachos cabezones les tengo que hablar así para que “les caiga el veinte” (ja ja, no se crean, chamacos). Bueno, entonces imaginemos que estamos en la conferencia. Habíamos empezado viendo un video de Nick Vojicic, este joven extraordinario que no tiene brazos ni piernas, y comentando que la felicidad tiene mucho que ver con llegar a ese punto en el cual digamos “no hay otro lugar en el que quisiera estar”, cosa que se enseñaba en el video. Luego continué diciendo lo siguiente:

“Les quiero presentar ahora a una de las personas más peligrosas de México. No es el Chapo Guzmán, no, no, no. No es López Obrador, tampoco. Vaya, no es ni Peña Nieto, que ya es mucho decir. Esta mujer (porque es una mujer) los deja a todos atrás. Se trata de esta persona (les muestro entonces una foto de la cantante Fey, allá de cuando empezaba).

Esta niña, ahí como la ven de ‘modosita’, es bien peligrosa. Ella cantaba una canción que decía ‘Tú mi complemento, mi media naranja…’ (lo dije arremedando la melosa vocecita de Fey y su cadencioso pero sangrón bailecito). Y ahí andaba todo el montón de huerquillas pensando que tenían que encontrar un hombre que las complementara para que entonces ellas también pudieran cantar la fregada cancioncita y por fin ser felices. Y aplica igual para los hombres.  ¿Qué implica esa mentalidad? Pues que estoy incompleto y que lo voy a estar hasta que tenga alguien a mi lado que me haga feliz, que me dé lo que me falta. Y entonces, ¿qué diablos va a pasar el día que esa persona decida largarse? Cosa que podría suceder, tú no puedes controlar las decisiones de otra persona, la única persona a la que puedes controlar es a ti misma. ¿Qué va a pasar? Pues que allá va tu complemento, allá va tu media naranja, allá va tu otra mitad. Y tú, otra vez a sentirte incompleto, infeliz, y además ahora, amargado (y de pasada, a amargar a los que están a tu alrededor porque con alguien hay que descargar todo ese resentimiento que provoca el pensar y vivir así). Y bueno, la verdad es que esa mentalidad no surgió con Fey, ha existido desde siempre, ella solo la exacerbó, la difundió a nivel masivo con su canción. A esto se le llama ‘mentalidad de in compleción’, y en su libro ‘Un curso de milagros’, Alan Cohen nos dice lo siguiente:

‘Bajo esta mentalidad, le concedes a una persona el poder para hacerte feliz. Este concepto equivocado es la causa de mucho sufrimiento emocional. No puedes identificar a alguien externo a ti como la fuente de tu felicidad y estar en paz contigo mismo. Cuando haces eso, le confieres a esa persona un poder exclusivo para salvarte o para hundirte. No hay nadie que se merezca semejante poder. Solo tú lo tienes, y cuando lo retiras de la persona designada, encuentras la curación y la redención que esa persona jamás podrá proporcionarte. No te consideres una persona a la que le falta algo. Reconoce que el origen de tu felicidad está dentro de ti y elige sentirte bien a pesar de la conducta de tu pareja.

¿Quieres sentirte completo? Encuentra tu misión en la vida. Existe un camino único para ti que se basa en tus talentos, visiones, deseos e inclinaciones especiales. A cada cual se le asigna una función que solo él puede desempeñar, un papel exclusivamente para él. Y el plan no se habrá llevado a término hasta que cada cual descubra su función y desempeñe el papel que se le asignó para completarse a sí mismo en un mundo donde rige la in compleción.’

Entonces, muchachos, si llega la pareja a tu vida, qué bueno, disfruta la relación, pero no le des el poder para hacerte sentir completo, que tu felicidad no dependa de él o de ella. Cuando llegas a ese punto de sentirte completo, pleno, realizado por ti mismo, no por tener a alguien más que te haga sentir realizado, no solo dirás ‘No hay otro lugar en el que preferiría estar’, sino que también dirás ‘No hay otra persona que preferiría ser’. Y podrás decir, como Nick Vojicic, muy independientemente de tus circunstancias y condiciones, ‘Me encanta vivir la vida…soy feliz’.

Así que… ‘Tú mi complemento, mi media naranja…’ ya no más, eh? Ya no más. TÚ MISMO ERES TU COMPLEMENTO, TÚ MISMO ERES TU MEDIA NARANJA, TÚ MISMO ERES TU OTRA MITAD. Nunca lo olvides”.

Entonces, amigo, amiga, a ti que lees este mensaje te digo: Deja de decir que necesitas tu complemento para ser feliz. Deja de decir que necesitas tu media naranja, tu medio aguacate o lo que sea. Deja de decir otras barbaridades semejantes, eso se llama codependencia emocional, y tu felicidad depende solamente de ti. Busca una relación cordial con Dios y con la vida, y encuentra para qué te mandaron ellos aquí; y entonces, con pareja o sin pareja, podrás encontrar la felicidad, esa cosa a veces tan esquiva, pero definitivamente, tan importante para nuestro bienestar.

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