El valor del ‘hoy’

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Alicia Caballero Galindo.
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Alicia Caballero Galindo.-

“Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran, se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana”: Eduardo Galeano

“No dejes al tiempo el trabajo de hacer mañana aquello que tú mismo puedes hacer hoy”: Noel Clarasó Daudí, escritor

En uno de mis poemas del poemario “Persiguiendo sueños”, tengo uno titulado: “El hoy” que inicia así:

El hoy

mató al ayer con la aurora

irrumpió impasible, inexorable

empuñando la daga del tiempo

que cegó su vida…

La reflexión es que, la humanidad está tan preocupada por “el mañana” que deja a un lado el “hoy” sin disfrutar de las mieles que ofrece. Es muy común escuchar en conversaciones la expresión: “Falta poco para que me jubile, estoy contando los días para ese momento y seré libre de hacer lo que me gusta”. Es una desgracia ejercer una actividad que no es grata, y esperar un momento específico para “ser libre” la premisa aplicable a esta situación es sencilla: “Haz lo que te gusta o aprende a amar lo que tienes que hacer” si no es así, la vida es un suplicio y se vive en la falacia de esperar un “mañana” para encontrarse con la felicidad. Comúnmente se busca en un ayer irrecuperable algo, o en un “mañana” que no llega, dejando a un lado lo maravilloso del “hoy” la suma de “presentes” es acumulativa y cada día es una oportunidad de buscar objetivos y construir con la cotidianidad lo que se desea vivir. Existen innumerables relatos y fábulas con esa temática y por desgracia son pocas las personas que aprenden a paladear el “hoy“ como el preludio de un mejor mañana.

Hay quienes trabajan a brazo partido porque quieren  y mueren por lograr un objetivo determinado  sin disfrutar el día a día. Es indudable que la planeación a futuro, depende de la firmeza de ideales, la constancia y la voluntad inquebrantable de llegar a una meta, pero hay qué recordar que la vida es la suma de “presentes” acumulados en torno a un ideal.  Cada día debe disfrutarse como un buen vaso de vino géneros; paladearlo y encontrar los sabores que lo constituyen. Pero… dirán algunas personas: ¿Cómo disfrutar el “hoy”, si no me agrada?  Es muy sencillo, dentro de cada ser humano está la respuesta, solo hay qué atreverse a encontrarla dentro del alma y el intelecto sin buscar culpables externos, nadie es responsable de la vida de otra persona, aunque sea muy cercano. Si a una persona no le gusta lo que es o lo que hace, ¡hay que cambiarlo! Si no lo puede cambiar, hay que buscar las bondades de su situación y valorarse. Qué lamentable escuchar expresiones: ”Es muy tarde para mí”, “Estoy atada a mi vida actual” y otras por el estilo, solo son excusas para justificar el no atreverse a cambiar de rumbo o enderezar lo que no está bien de su presente. No en valde Erich Fromm escribió un libro titulado “El miedo a la libertad”.

Cada mañana, al abrir los ojos al nuevo día, es necesario valorar la existencia propia, entender que cada individuo es responsable de sus acciones, sus pensamientos y sus limitaciones, cada día es una oportunidad para crecer, aprender, cambiar de rumbo, asombrarse de la maravilla de estar vivos, la asombrosa cualidad de discernir y decidir; vivir el hoy con proyección al mañana y sustentado en un ayer de aprendizaje, entendiendo y aceptando que lo hecho, no se puede cambiar pero sí podemos aprender de cada experiencia para corregir cada día…

Les comparto un poema que escribí hace tiempo al respecto:

HOY ES EL DÍA….

Hoy es un nuevo día

hoy asomé mi rostro a la ventana

y la aurora es más brillante esta mañana.

La página del tiempo que hoy escribo

será la mejor, en mi mente lo percibo

veo mi imagen reflejada en el espejo

y de ser “yo” me enorgullezco.

Hoy será un nuevo día

y como soy el Arquitecto de mi vida

la habré de construir con amor, con armonía.

La vida, inexorable siempre en marcha

nos deja a su paso una enseñanza;

nuestro diario quehacer será casi perfecto

porque retroceder no podemos, así es el tiempo.

Hoy es el día…..

Habré de enriquecer mi acervo

con quienes a mi alrededor yo tengo

y pensaré al finalizar cada jornada

cómo ser mejor el día de mañana.

Hoy es un día especial, de mi vida

en nuestra historia, no hay página repetida.

Estoy bien, me siento bien,

lo que me rodea me gusta también,

Habré de ver cada día

cómo una riqueza adquirida; hoy es el día….

¿Mañana? Mañana será otra jornada.