La decisión para Tamaulipas

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Melitón Guevara Castillo.
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Melitón Guevara Castillo

Quien tiene la responsabilidad de tomar decisiones siempre lo hace partiendo de una serie de criterios o factores. Respecto a una elección, por lo regular se busca que el candidato garantice el triunfo electoral; sin embargo, cuando hay certeza del triunfo, se pueden dar otro tipo de libertades para tomar la decisión, como es, por decir la relación de afecto o de plano las condiciones de lealtad que, para unos, eso significa sumisión.

Soy de la idea de que AMLO tomó la decisión sobre Tamaulipas hace buen rato: y si hacemos caso a su actitud en otros escenarios, es difícil que la cambie: las evidencias han sido muchas y variadas, en todo caso, siempre pone por encima su proyecto y, sobre todo, los principios y valores que le dan fuerza mediática a sus propósitos. Por eso, una y otra vez, cuando es cuestionado y hasta le dan muestra de hechos y datos, simplemente dice que él tiene otros datos.

DEL PLATO A LA BOCA

Una y otra vez se ha dicho que del plato a boca se puede caer la sopa. Eso indica, abiertamente, que no se disfruta de lo que, con anticipación, te saboreaste. Y en ese sentido, en política, los ejemplos son muchos. Mucho se recuerda, en el caso de Tamaulipas, de cuando se daba por hecho que Manuel Garza González, el Meme, prácticamente tenía en la bolsa la candidatura y al final fue para, precisamente, Américo Villarreal Guerra.

En el contexto actual, todas las encuestas cuando menos las iniciales, daban por seguro a Américo Villarreal Anaya; al avance de los días aparecen otras, unas con Rodolfo González Valderrama y otras con Maki. En este momento, el fuego amigo, bombardea al tampiqueño y es cuando, uno se pregunta: ¿siempre se ataca al puntero?, precisamente para desplazarlo de la posibilidad de triunfar. Creo, estoy convencido, que de los siete, ninguno tiene la certeza de la candidatura… a menos, sí, que ya le hayan avisado.

 

¿A QUIÉN ELEGIR?

Si hacemos caso a los casos anteriores, no es fácil adivinar la decisión de AMLO. Si fuera, vamos pues, una decisión validando los méritos partidistas, solo hay dos que cumple esa condición: Héctor Garza González y Rodolfo González Valderrama, puesto que los otros cinco llegaron después a MORENA… Maki, por ejemplo, no tiene ni un año que llegó y lo hizo porque el PAN le cerró las puertas a su retoño, al heredero del poder en Reynosa. Otros, como Adrián Oseguera u Olga Sosa lo hicieron al calor de las elecciones presidenciales.

En las elecciones locales anteriores hay dos casos sintomáticos: el de San Luis Potosí y el de Nuevo León; ahí MORENA hizo sus candidatos a personas externas. Clara Luz venía de ser alcaldesa por otro partido; en el caso de Mónica Rangel venía de ser Secretaria de Salud en un gobierno priista. Fueron candidatas porque el escenario les concedía el triunfo con cierta facilidad… al final, ambas perdieron, no fue suficiente el efecto AMLO. En Tamaulipas, ese papel lo puede hacer Maki Ortiz Domínguez.

 

CAMBIAR LA DECISIÓN

¿Puede AMLO cambiar su decisión? Los hechos en tres años de gobierno indican que no. Y si fuera el caso de hacerlo, tendrían que ser razones de mucho peso. Hagan de cuenta que, para que esto sucediera, el elegido tendría que realizar una acción completamente fuera del control de los valores y principios de MORENA o que diera indicios de que se ha desviado. Las desviaciones, ya todos las conocemos: no actuar conforme, por decir, a la austeridad republicana. Por eso, entiéndase, el fuego amigo o la magnificación de las relaciones peligrosas de unos y otros, verbigracia, el caso Carmona.

Volvemos a lo anotado en líneas arriba: AMLO a quien conoce más, porque ha estado cerca de el muchos años, es a Rodolfo Valderrama; y a quien conoce, por la política tamaulipeca, es a Héctor Garza. Y por el trabajo realizado, aparece como más valioso o útil, Rodolfo. A los otros, a los otros cinco, los conoce del trabajo político reciente: y con ellos se puede correr el peligro de que escondan hechos y acciones que invaliden su relación con MORENA, tal y como sucedió con Clara Luz en Nuevo León y que a la postre le valió perder la elección.

 

RECLAMO HISTÓRICO

En la elección presidencial el reclamo de muchos fue, recuérdese, que se eligió como candidatos a senadores y a diputados federales a personas que no tenían méritos en MORENA, unos que ni siquiera estaban en el padrón electoral. ¿Qué sucedería, por ejemplo, si Maki fuera la candidata o

Adrián Oseguera? Maki de algo se ha posesionado, pero es una, digamos, desconocida o externa en MORENA; el caso de Adrián, es un completo desconocido en Tamaulipas… lo conocen en Madero y algo en Tampico y Altamira. El candidato debe ser un morenista a carta cabal, comprometido con la 4T, y que no esconde nada a AMLO.