La familia magisterial y el cambio seccional

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Ana Medina.
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Ana Medina

Muchos de nosotros retomamos este año la cena de navidad después de una pandemia (sí, ya sé que no ha acabado, pero ya con todos vacunados se puede empezar a volver a la normalidad). Las cosas cambiaron muchisimo las últimas 2 navidades; en muchos hogares hay sillas vacías, lo cual es triste pero generalmente tendemos a ver las cosas por el lado positivo y espero haya estado “chido”.

Durante estas convivencias, a parte de la comida y tradiciones, siempre ha habido temas familiares que es preferible no tratar; que van desde la política, la religión, ataques de sinceridad, reproches, envidias o herencias, hasta la vida personal de los integrantes de la familia que no entran en la norma; en algunos hogares estos temas son causa de conflicto y por solidaridad o por educación en ocaciones es preferible no tratarlos.

Pues lo mismo nos pasa a lo largo del año, a los docentes; pasa en las escuelas, en los CTEs, pasa con los padres de familia y con las autoridades. Hay “temas” que para evitar conflictos, evitamos.

En la familia magisterial los tópicos van desde ideologías políticas, hasta derechos y sindicatos.

Últimamente ha sido muy mentado el prometido cambio seccional del SNTE (que yo llamo desde hace ya un tiempo “elefante blanco”).

Muchos de mis contactos y en redes se quejan por no tener idea de cómo funciona, porque no les interesa el tema o porqué los que plantean este cambio son los mismos que han pretendido trabajar en favor del sindicato por años.

En esta ocasión el error de opinión es no tener una.

No tener información y tratar de evitar conflictos podría terminar en que sigamos teniendo dirigentes que no brindan ningún apoyo a la base y que gustan más de las fotos y las pantallas que de los resultados, como los últimos y actuales.

Muchos de los que no tenemos “contactos” o “amigos” en el SNTE tenemos historias muy creepy sobre los apoyos que no nos han brindado. Solo basta con rascarle un poquito, desde cambios, becas, derechos escalafonarios, antigüedades, pagos, etcétera, para comprobarlo.

Actualmente muchos nombres son los que suenan, conocidos la mayoría y con historial aunque pretendan pasar por desconocidos.

Lamentablemente es pan con lo mismo.

Sumado a delegaciones acefalas, dirigentes que lo único que quieren es llenarse los bolsillos o como coloquialmente se dice “jalar agua para sus propios molinos” y otros que pretenden ser juez y parte.

Aunque no nos guste el año que entra tendremos que formar parte de este cambio, leer una convocatoria que seguramente estará hecha “a modo” pero sobre todo conocer nuestras delegaciones y exigir que se pongan a trabajar. Eso es parte indiscutible de nuestra labor.

Como en todas las cenas navideñas nunca falta el apático, el quejoso, el intenso, el tacaño, cuidadosos, curiosos, terco o el manipulador.

Recordemos que un conflicto no solucionado en navidad estará latente todo el año y hasta más… por eso es importante solucionar los problemas que este cambio seccional pueda provocar en el momento y estar abierto a críticas y a construir un mejor sistema. O un nuevo sistema dependiendo de cómo lo vean.

Ni como dudar que formamos parte de esta gran familia disfuncional llamada magisterio.

Felices fiestas.