Tiempo de contrastes

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Alicia Caballero Galindo.
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Alicia Caballero Galindo.

En la primera semana del año; época de abrazos, convivencia familiar, añoranzas, recuerdos, oraciones por los que se nos adelantaron en el camino, en fin. Es una mezcla de emociones contradictorias. Se piensa en metas alcanzadas y proyectos inconclusos, renuevo de esperanzas, planes y propósitos a futuro, es un morir y nacer, es realmente un fiel reflejo de la naturaleza humana. Se ven las calles y comercios abarrotados de gente comprando, comprando y comprando, pero el otro lado de la moneda es el gran número de ojos tristes que miran comprar a los demás bebidas especiales y comidas propias de la época, cuando tienen frío, y hambre, quisieran al menos un techo donde guarecerse y un trago de café caliente. Algunas personas hacen un alto en la fobia de comprar y arrojan unas monedas al indigente de la esquina, otros, compartirán su abundancia con gente menos favorecida y otro sector de la población se encogerá de hombros diciendo “ni modo, hay de todo en el mundo” y pasarán de largo sin remordimiento alguno y fingiendo no ver la desolación de los rostros, que son como fantasmas que de pierden en la penumbra.

En algunas mesas, se desborda la variedad de platillos costosos y hasta se dan el lujo de tirar comida sin recapacitar en que hay seres humanos que carecen de todo. Los niños acostumbrados a la abundancia abandonan en un rincón o en la basura los juguetes para pedir más el día de Reyes. Hay otros que hurgan en los desperdicios de las casas ricas y rescatan lo que otros tiran, dando   alegría, cuidarán como un tesoro esa muñeca que le falta un brazo o el carro de control remoto sin pilas que ya dejó de funcionar que será más apreciado y que causará más regocijo que en su primer dueño. La abundancia excesiva causa hastío y hace que se pierda la   magia de llegar a alcanzar “eso” que aún no se ha logrado. Hay una canción del canta autor Alberto Cortés en la que dice que “cada cual busca su rosa, día tras día en cada lugar. Pero el día que encuentre esa rosa, será el fin del camino”. ¡Es una gran verdad! La vida es una eterna búsqueda el poder ser feliz con lo que se ha logrado por medio del esfuerzo auténtico, será un premio valioso. Los excesos y el ocio matan la ambición de los seres humanos transformándolos en mediocres y conformistas, o los impulsan a buscar satisfactores al margen de la ética y la normalidad.

En los últimos ocho días del año, coinciden tres acontecimientos que revisten importancia universal; el nacimiento de Jesús, que es el símbolo de amor, misericordia, unión familiar y encuentro con nuestra espiritualidad. El último día de un año, que será una página de historia que queda atrás con logros concluidos, metas inconclusas, nostalgias y alegrías. El primer día de una nueva oportunidad.

 

Año nuevo

Aurora que apunta al horizonte

aromas del mañana

minutos viejos que vuelan

empujados por las nuevas horas.

Olas de esperanza

suspiros que viajan

en alas de los deseos.

Botones que marchitaron sin florecer

para resurgir en nuevos brotes.

Capítulos que se cerraron

para abrir nuevas historias

viejos robles que

abatidos por el tiempo

volvieron a emerger multiplicados…

Así es la vida

morir para renacer,

caer para levantarse.

Maravilloso equilibrio universal

sostenido por la mano amorosa de Dios.

Mientras el hombre, vive, crece

ama, sueña y existe por su Gracia.

 

¡¡¡F E L I Z   A Ñ O   N U E V O!!!