Discurso de El Truco

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Melitón Guevara Castillo.
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Melitón Guevara Castillo.-

En los últimos días, unos y otros han comentado el discurso de César Verástegui, mejor conocido como El Truco. Le conceden una vital importancia porque, en su tiempo como Secretario General, no dio muestras de una habilidad extraordinaria para hablar en público. Así que, en su presentación como precandidato del PAN a la gubernatura, hagan de cuenta que dio un hit: describió y explicó su vida, su formación, dio raspones a diversos actores políticos e hizo, vaya pues, expresiones que muestran la calidad del mensaje.

En el otro extremo, su potencial candidato, Américo Villarreal Anaya, hagan de cuenta que está siguiendo un guión del viejo PRI; no es, Américo, un orador nato como César; y es a partir de los mensajes, como de quienes acompañan a unos y otros, como se puede marcar o ir observando la diferencia entre unos y otros candidatos. Claro, al precandidato de Movimiento Ciudadano nadie, pero nadie, da por él un cacahuate, al menos de la Capital tamaulipeca, cuyos pobladores bien que lo conocen.

CANAL Y DESTINATARIO

Manuel Castells es un experto en la comunicación y el poder. Y en uno de sus textos hace mención a la importancia tanto del mensaje, como del destinatario. De nada vale, vamos pues, tener un excelente mensaje si el destinatario es el equivocado. Y es que, afirma, puede ser que el mensaje llegue a quienes, en la práctica, no quieran escucharlo. Y esto, quiérase o no, tiene que tomarlo en cuenta cada candidato a la gubernatura tamaulipeca.

Les cuento una anécdota de un grupo universitario que, buscando reunir fondos para su graduación, organizó un baile en Santa Engracia. No hubo clientes, la gente no llegó. Un vecino les dijo: no se anunciaron, sí, dijeron en la radiodifusora la V de Victoria. No, no, les dijo el campesino, tuvieron que anunciarse en la HP, es decir, en la primera la audiencia son jóvenes de la ciudad; en la segunda, la gente del campo.

MENSAJE DEL TRUCO

El discurso de César Verástegui reviste importancia por varias razones. La más importante, y que marca una diferencia notable, es la descripción de su origen: es producto de la cultura del esfuerzo, por eso afirma que no lo mueve la ambición ni la improvisación, pero sobre todo, de cómo paso a paso fue construyendo una narrativa que lo ubica, en buena lid, como el mejor de los precandidatos por su partido, el PAN. Afirma que:

“… no estoy aquí empujado por la ambición ni impuesto por encuestas a modo. No me persiguen ni quitan el sueño fantasmas incómodos. Tampoco me agitan temores que perturben mi conciencia y me obliguen a rehuir o hacer malabares para justificar arreglos en lo oscurito que a la luz pública se convierten en vergüenzas”.

Agrega: “No ascendí en la vida por la comodidad de las escaleras eléctricas de la vida fácil. Tampoco lo hice usando el elevador de la recomendación familiar como visa para conseguir empleos y privilegios…No. No soy de esa clase. No soy oportunista ni soy improvisado, mucho menos ocasionado”.

FANS DE LEÓN FELIPE

He leído las reseñas y comentarios sobre las intervenciones públicas de César Verástegui. Me llamó la atención que en una de ellas haya parafraseado un cartel del 68, que corresponde a una frase del Che Guevara: “Si avanzo, sígueme; si me detengo, empújame; si retrocedo, mátame”. Y en otro mensaje se parafrasea a León Felipe: Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo; lo que importa es llegar, pero no solo ni pronto, sino llegar con todos y a tiempo”.

Los discursos de los políticos, por lo regular, son escritos por uno de sus asesores. En este caso, el discurso de César, hagan de cuenta, indica que tiene como asesor, o ayudante, a una persona preparada; que es parte de una generación, que conoce de historia revolucionaria así como de poesía y literatura. No es malo, para nada, que esto suceda… pero no deben perder el rumbo: el mensaje tiene que ser, siempre, el apropiado al destinatario, al público.

SUMAR Y RESTAR

En una contienda política-electoral el discurso cumple una tarea: Vicente Fox, en el 2000, ganó la presidencia porque tuvo capacidad para decirle a la gente lo que deseaba escuchar: el combate a la corrupción; Francisco Javier García Cabeza de Vaca ganó igual la gubernatura porque ofreció una y otra vez acabar con la corrupción política y económica. Cada candidato y su equipo tienen esa tarea: descubrir qué tipo de mensaje quieren escuchar los tamaulipecos para la decisión del cinco de junio de 2022.