Arena parlamentaria

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Mauricio Zapata.
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Mauricio Zapata.-

El Pleno del Congreso del Estado siempre ha sido caja de resonancia en la agenda política y social.

Hoy las cosas suben cada vez más de tono y las tirrias, rivalidades y guerra ideológica están pasando ya los límites de la prudencia y el debate.

Esta semana ha sido de constantes ataques, golpes estratégicos, reveses, y ahora, hasta gritos, amenazas y demandas.

Lo cierto es que por momentos cae de nivel. Que por momentos estas batallas no tienen control y en una de esas se les puede salir de las manos. Incluso, llegar a estas, es decir, a las manos.

Hubo una escena ayer en el salón de plenos:

El diputado Armando Zertuche se para su curul; con un visible semblante de molestia encaró a la panista Imelda Sanmiguel para amagar con destituirla como Presidenta de la Mesa Directiva solo por no avalar lo que su bancada, la de Morena, había votado.

Pero atrás de él venían más diputados y diputadas. Y llegaron muy “salsas” a encarar a la panista; que si bien también aportó drama y sirve a los intereses de sus jefes, no merecía que le hablaran así ni mucho menos que, como se dice en el barrio, le hicieran montón.

Ella subió a sus redes sociales su malestar por el hecho. Tiene razón: no la pueden destituir así como así. Hay normas, leyes y reglamentos internos del Congreso que se deben de respetar sí o sí.

Dijo que era violencia política de género. Me parece que esto tampoco va. Y es que Zertuche no la amenazó por ser mujer, sino por ser del PAN.

El tema es que el recinto parlamentario se ha convertido en una Arena de Boxeo. En donde una sesión sí y otra también hay pleito, no debate. Hay “trancazos”, no lucha de ideas. Hay ataques, insultos y algunos –insisto- se están saliendo de control.

No sé si sea Lucha Libre o Boxeo. El caso es que ya confunden luchar con pelear. La lucha por la inclusión con la pelea por la ideología. La lucha por la pluralidad y el respeto con la pelea por el fanatismo político.

¿Y saben qué? Eso no es velar por la población. Eso es pelear por sus siglas partidistas en pleno proceso electoral.

No están defendiendo al pueblo, sino a sus intereses políticos. Y ellos, el pueblo, son los más afectados por sus indecisiones legislativas.

Ya cayeron muy bajo.

EN CINCO PALABRAS.- Suelen confundir fanatismo con lealtad.

PUNTO FINAL.- “Su productividad la miden por la rendición de culto y no por trabajo”: Cirilo Stofenmacher.

Twitter: @Mauri_Zapata