¿Hay o no hay veto?

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Rogelio Rodríguez Mendoza.
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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

¿Hay veto o no hay veto? Es la pregunta que surge obligada luego del desastre en que se convirtió la sesión del Congreso del Estado.

Resulta que Morena impulsó, y logró aprobar con apoyo de MC, tres iniciativas con las que desechó las observaciones con que el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca vetó tres decretos legislativos.

Uno de esos decretos contiene una reforma a la Ley de Hacienda para eliminar la obligación del canje de placas; otro es una reforma a la Ley de Coordinación Fiscal, para aumentar del 20 al 22 por ciento el porcentaje de participaciones federales que recibirán los municipios; y el tercer decreto modificó el proyecto de presupuesto del Gobierno estatal.

En este último caso, Morena tuvo incluso que desechar un acuerdo previo de la asamblea plenaria, tomado en la sesión del 18 de febrero, a propuesta de la presidenta de la Mesa Directiva, Imelda Sanmiguel Sánchez, con el que declaró precluidos los plazos legales para analizar las observaciones del Gobernador a ese decreto

En todos los casos, el Pleno determinó no desahogar las observaciones de Cabeza de Vaca, al considerar que “sus argumentos fueron solamente observaciones subjetivas”.

En la lógica de los morenistas, con esta resolución las reformas quedan firmes y vigentes, por lo que las Oficinas Fiscales no deberán seguir cobrando las placas vehiculares; el gobierno de Cabeza de Vaca deberá dar más participaciones federales a los municipios, y tendrá que respetar la reasignación de partidas presupuestales en distintas secretarías.

Sin embargo, los panistas y los expertos tienen otra lectura para lo aprobado por la asamblea parlamentaria.

Consideran, por ejemplo, que al Congreso del Estado se le vencieron el 31 de diciembre los plazos para atender los vetos del Gobernador, al tratarse de normas fiscales.

Por certeza, las leyes económicas deben quedar resueltas antes del inicio de cada año, ya que su aplicación y ejecución se da a partir del inicio de la anualidad correspondiente.

Por otra parte, consideran que la vía que eligió Morena para desechar las observaciones del mandatario estatal es absurda.

“Elegir esta vía, la del punto de acuerdo, es elegir la vía de un acto legislativo que no es vinculante, que no tiene fuerza jurídica, tan es así, que el punto de acuerdo se utiliza para exhortos, conocidos también como llamados a misa”, señalan.

En esas condiciones, cada bancada tiene su propia verdad: para Morena el veto no prosperó, y para el PAN, la conclusión es en sentido contrario.  Por eso la pregunta planteada al inicio: “¿Hay o no hay veto?

Al final, lo que va a suceder es que cada quien se quedará con su verdad, lo que significa que el Poder Ejecutivo seguirá en su postura de rechazar los decretos y sus implicaciones legales.

Para decirlo más claro: el gobierno seguirá cobrando las placas; le seguirá dando a los municipios solamente el 20 por ciento de las participaciones federales y no el 22 por ciento; y ejercerá el presupuesto estatal tal y como lo propuso en diciembre.

Y ante ello, Morena no podrá hacer nada.

Resulta lamentable lo que ocurre en la Legislatura, porque queda claro que, en sus afanes por demostrar quién puede más, las dos bancadas mayoritarias han tomado de rehén al Congreso del Estado.

Desde luego que el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca hace equipo con el PAN.

En esa dinámica, ambas bancadas han hecho del recinto legislativo un campo de guerra mediática, en el que las armas son la descalificación, el insulto, la ofensa y todo tipo de improperios.

Aunque digan lo contrario, lo menos que les importa a los legisladores de una y otra bancada es el interés ciudadano.

Olvidan por completo los diputados aquella protesta que rindieron en el primer día que pisaron el salón de Plenos, cuando se comprometieron, “a respetar y hacer respetar la Constitución Política y las leyes que de ella emanan”.

ASI ANDAN LAS COSAS.

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