Algunas razones del logro pausado de la Cuarta Transformación

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Héctor F. Saldívar Garza.
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Héctor F. Saldivar Garza.

Observando a la sociedad, se pueden detectar múltiples cuestiones en torno a la conducta de sus integrantes. Entre las cosas que detectamos es que si estos fueron formados en casa y escuela con un sentido social, al llegar a la madurez física, intelectual y emocional, empieza a serles preocupante lo que acontece cuando no ven cambios significativos que muestren cierto nivel de avance.

Dicho malestar existe por una diversidad de razones, dentro de lo prioritario percibimos el hecho de que no imaginan con claridad lo qué sucederá con las nuevas generaciones, si las cosas continúan en la dirección que han llevado hasta ese momento, y más aún cuando muchas ocasiones algo de lo negativo que ocurre se va agudizando en lugar de corregirse.

Ese estado de cosas sucede, principalmente, porque los gobiernos, independientemente de su filiación política, siempre prometen alcanzar mejores niveles de vida para la sociedad. Esto lo repiten con insistencia, sobre todo en los tiempos que se van a celebrar elecciones, donde es común que todos los partidos participantes se reiteran obligados a avanzar en la solución de las problemáticas existentes, sin embargo, la más significativa, que es la inadecuada distribución del ingreso, ha persistido durante toda la etapa postrevolucionaria, que comprende de la caída de Porfirio Díaz a la fecha actual.

Es un secreto a voces, que en nuestro país desde ese tiempo existe una marcada división de clases sociales, ya que, no obstante que el movimiento revolucionario tenía como finalidad fundamental acabar con la pobreza, no fue notorio realmente el avance de la sociedad al no mitigarse esta. Incluso muchos autores de libros y artículos sobre esa etapa de la vida nacional argumentan que el cambio significativo fue que el poder económico y político pasó de manos de terratenientes a industriales, (Harry Bernstein, Jean Meyer, Frank Tannenbaum y otros) siendo ambos estratos sociales de la clase social alta en esa época, y las demás se mantuvieron prácticamente en los mismos niveles que presentaban previamente.

Al estabilizarse un tanto la vida institucional, se fue observando que no todos los partidos políticos tienen el mismo interés en pugnar por mejorar la pobreza, y eso se ha comprobado con detalles significativos, como el incremento al salario mínimo. Si revisamos los diferentes gobiernos podremos constatar que varios de ellos solo incrementaban lo que se perdía del poder adquisitivo del salario, asunto definido por la inflación, la cual, por cierto, no siempre era determinada de acuerdo a la realidad.

Tal medida, al tiempo, generó que el salario perdiera un acumulado poder de compra y esto fue incrementando la pobreza hasta límites alarmantes.

Intentando avanzar, en crecimiento y desarrollo, el Gobierno federal estableció un proyecto de nación denominado Cuarta Transformación, que tras revisión de los periodos álgidos por los que ha atravesado nuestra nación, desde que se constituyó en Estado, los cuales fueron: la Independencia de México, las Leyes de Reforma y la Revolución Mexicana, en síntesis teórica pretende recuperar las acciones que se anheló realizar y quedaron solamente en el tintero, lo cual está lográndose solo lentamente, mostrando por lo consiguiente múltiples puntos residuales.

Reflexionando sobre las razones principales por las que ha sido sosegado el accionar gubernamental, no obstante el gran ánimo presidencial, nos muestra en la mesa de las deliberaciones varias cuestiones. Una de ellas está vinculada estrechamente con la mala distribución de la riqueza, que principalmente ha mantenido la pobreza y esto, a su vez, impactado en varios asuntos como un desarrollo social con muchos lastres, entre los cuales señalamos desnutrición de la población, bajo nivel educativo y otros que han facilitado se mantenga un control social sobre grandes sectores de la población.

El sector medio, que lo integran aquellos que tienen una vida en cierta medida confortable, porque cuentan con sus necesidades básicas satisfechas y sin gran apremio económico, muchos de ellos no se interesan por voltear hacia abajo y revisar las necesidades humanas, sino al contrario, en el caso de participar en política lo realizan con el objetivo de superar su situación de clase, y por lo consiguiente se mantienen en un accionar donde son precavidos en no establecer conflictos a los detentadores del poder económico y político, sino, en oposición, procuran establecer nexos con ese grupo, ya que de alguna manera son quienes lo estarán observando y finalmente decidiendo su futuro.

Esta conducta de nuestra clase media es criticable, porque son quienes realmente mueven la dinámica social. Si revisamos con detenimiento el accionar de las sociedades veremos que en gran parte del mundo los iniciadores de las grandes transformaciones han pertenecido a este sector, ya que la alta aristocracia es conservadora, porque no requiere cambios bruscos, sino en contraparte, pugna por que se mantenga todo en el mismo nivel, y los de abajo, subsumidos en sus propias problemáticas surgidas de la pobreza, no suelen contar con el aliento suficiente para abrirse paso en la vida.

Otra razón fundamental por la que ha sido lento el avance de la Federación con su proyecto, es que como Morena empezó siendo Movimiento, todos los seguidores de AMLO o personas que deseaban un cambio tuvieron cabida, sin escatimar el ingreso por motivos ideológicos u origen partidista, lo cual, al transcurso del tiempo, ha demostrado que como partido político eso ya no se puede sostener, sobre todo en personas que se proponen para cargos o funciones públicas y tienen que representar dignamente a Morena. Ahí solo debió haberse apoyado a personas con marcado perfil ideológico de forjadores de una nación más equitativo, justa y democrática.

En definitiva, tiene que realizarse una transformación en la educación y en los medios de difusión que más impactan a la sociedad, para buscar que cambien su conducta humanizándose profundamente hasta lograr que se apoyen las personas unas a otras, y de esta manera se promueva un equilibrio social adecuado, o por lo menos en mejores condiciones que lo vivido actualmente. Asimismo, debe pugnarse por hacer de Morena un partido que realice los ajustes necesarios para mantener su ideología de izquierda que exige México y la actualidad Latinoamericana.