Niños con padres adoptivos

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Ana Medina.
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Ana Medina

Sobre la situación con (quien yo llamo) “la gobernadora” Mariana Rodríguez han sido demasiadas las quejas sobre el uso mediático de los niños del DIF de Nuevo León. La verdad es que a muchos nos gustaría volver a aquellos tiempos donde las primaras damas de todos los niveles de gobierno se desvivían en atenciones a todas las áreas del DIF.

Han pasado de moda aquellos años en los que los periódicos se llevan de las fotos de las esposas de los gobernadores en los eventos de navidad, incluso, si lo pensamos bien a pasado de moda el término “primera dama” y en algunos sectores de la población resulta ofensivo.

La verdad como docentes tenemos de primera mano por lo menos una historia a lo largo de nuestra carrera donde el Sistema para le Desarrollo Integral de la Familia ha tenido injerencia, para bien o para mal.

El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) es un Organismo Público Descentralizado, con patrimonio y personalidad jurídica propia, normado por la Ley General de Salud y la Ley de Asistencia Social; tiene como objetivo (teóricamente), promocionar asistencia Social a las familias. A nivel nacional actúa en “coordinación con las Dependencias Federales, Estatales y Municipales en el diseño de políticas públicas, operación de programas, prestación de servicios y realización de diversas actividades en la materia” o al menos eso es lo que dice la página oficial.

Dependiendo del contexto donde prestemos nuestros servicios educativos el DIF puede fungir como mediador en pleitos de custodia y como maestros nos toca escuchar las historias de nuestros alumnos donde van a terapia o a evaluaciones para ver con cual de sus padres deben vivir; en estos casos los docentes solo oímos y callamos.

En otros contextos más vulnerables, donde hay casos de violencia y abusos, los maestros desgraciadamente somos los primeros en darnos cuenta; pero desgraciadamente hay todo un proceso burocrático al que tenemos que enfrentarnos para solicitar apoyo. Apoyo que, en la mayoría de los casos pasamos el ciclo escolar esperando que tenga algún efecto.

Es frustrante cuando esto NO sucede.

Alguna vez he visto criticas en redes hacia padre, madres solteras o familias no tradicionales usando los argumentos de la adopción y la verdad es que este es uno de los primeros problemas a los que se enfrentan quienes buscan adoptar: el sistema.

La adopción es un proceso por el que menores, que por diversas causas se han separado de su familia biológica, pueden tener la oportunidad de integrarse a un ambiente familiar estable, con la finalidad de que tengan una infancia feliz y una vida con las oportunidades que tiene cualquier otro niño.

Pero es un proceso demasiado difícil. Lleno de burocracia y de trabas que van desde los servidores públicos hasta las leyes mal echas al respecto.

Sinceramente como maestros considero que todos lo único que queremos son padres que atiendan a los niños, que cuiden su estabilidad emocional y apoyen su desarrollo integral y su educación.

Este objetivo en ocasiones no lo cumple la familia biológica, y no podemos hacer nada al respecto. Pero qué bonito es ver a nuestros niños felices en un ambiente sano, construido o adaptado para ellos. La verdad es que para que el DIF pueda asegurar esto falta muchísimo.  Esperamos que cada vez haya más padres adoptivos.

Si la actitud de Mariana Rodríguez en marketing pues es una gran idea de difusión. No considero que este “usando” a los niños pues siempre ha subido su vida entera a redes, como buena Millennial.

A esas instituciones, fundaciones e incluso Derechos Humanos que quieren investigar lo sucedido el famoso fin de semana de acogimiento temporal, les pido por favor investiguen a todos nuestros alumnos que trabajan en un crucero, que llegan a la escuela sin almorzar, que están llenos de piojos por falta de aseo, que no cuentan ni con lo básico para trabajar o que tienen toda la pandemia sin recibir educación.

De estos si me preocupa su educación, su estado emocional y su situación familiar. Hay mucho por hacer, pero si no empezamos desde nuestra trinchera, criticando lo que otros hacen no vamos a llegar a nada.