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febrero 25, 2022 | 467 vistas

Francisco Ramos Aguirre.-

Dentro de la historia del transporte público, primero fueron las diligencias, después el ferrocarril, luego los aviones y autobuses. Estos últimos alcanzaron enorme auge gracias a las modernas carreteras, construidas durante el México posrevolucionario. En Tamaulipas, el servicio de transporte de pasajeros foráneos inició en 1919, al inaugurarse durante el mes de marzo la ruta Ciudad Victoria-Padilla-Jiménez-San Fernando-Matamoros. En esos momentos se hablaba de un nuevo sistema de comunicación rápida, por lo cual reinaba gran contento “…entre el comercio y el público en general pues el servicio será diario y en condiciones relativamente liberales”.

Años más tarde, la apertura de la Carretera Nacional y otras interestatales, ampliaron los horizontes comerciales y atrajeron diversas empresas que cubrían las rutas correspondientes, entre ellas México-Laredo. La Carretera 85 fue la más importante del noreste mexicano, inaugurada en Tamaulipas durante el gobierno de Enrique L. Canseco en 1937. Fue tanta la afluencia de viajeros que el siguiente año el ingeniero Mérigo representante del Gobierno del Estado, anunció en Victoria la construcción de una central de autobuses.

La propuesta exhortaba a todas las empresas a contribuir económicamente al levantamiento de un “Edificio-Estación Central” con sus respectivos andenes, oficinas, estanquillos, restaurantes y salones de recreo. Entre los asistentes que asistieron a la reunión se encontraban “Raúl Escobedo por Transportes Azteca; Alfonso Macdonald por Autobuses Blancos; Abelardo Osuna por Autobuses Azules y Gilberto Garza por Servicio Mixto Victoria-Monterrey y otros”.

Evidentemente se trataba de solucionar el congestionamiento de tráfico en el primer cuadro de la Ciudad, donde tenían oficinas diversas líneas de autobuses de pasajeros. Además, aunque la vida cotidiana victorense era muy agradable alrededor de las plazas Hidalgo y Juárez, hoteles, panaderías, tiendas, cafés, mercado, iglesias, Cine Rex, Juárez y Obrero; las únicas vías de acceso y salida para las pesadas unidades eran las calles Ocho o Juan B. Tijerina, Hidalgo y Carrera Torres.

Por ejemplo, Los Autobuses Azteca de nombre muy nacionalista que cubrían la ruta Ciudad Victoria-Monterrey servicio directo, tenían sus oficinas en Hidalgo 15 y 16. “No lo olvide, viajar es un placer, pero Ustedd no debe olvidar que su viaje será una delicia si utiliza el servicio de Autobuses Azteca S.C.L. Viajará Ud. con el confort necesario y dará impulso a una empresa integrada por genuinos trabajadores”. Para adquirir o separar un boleto, bastaba llamar al teléfono 138. Otros transportes eran los Ciudad Valles-Victoria, con sus respectivas escaleras, espacio en el techo para equipaje y cortinas en las ventanillas.

La terminal de los Autobuses Blancos, estaba enfrente de la Plaza Hidalgo. A mediados de los cuarenta se establecieron cerca de ese lugar otras oficinas, una de ellas la línea de Coches Salón de Norte México-Laredo en la Gasolinera de Salvador Cano Ocho Juárez. Ofrecía dos salidas diariamente con “Seguridad-Confort y Atención.” Esa misma época surgieron los Transportes Matamoros, empresa de capital fronterizo que se inició como cooperativa “La línea más corta de la Frontera hacia e interior de la República.” Cubrían la ruta entre Matamoros-Ciudad Victoria, con unidades pullman, con aire acondicionado y asientos reclinables. Durante varios años fueron administrados por Arnoldo García Gómez, quien narraba la aventura de cruzar en chalán varios ríos para llegar a su destino.   

Al poco tiempo los Autobuses Blancos se fusionaron con los Autobuses Flecha Roja, propiedad del empresario y político guerrerense Rubén Figueroa. La terminal con un gran anuncio de neón, se encontraba en la calle Ocho cerca del Café Turista, enfrente de la Plaza Hidalgo. Ofrecía servicio de 2ª clase en las rutas México-Tampico-Ciudad Victoria-Monterrey-Nuevo Laredo-18 de Marzo, actual Ciudad Valle Hermoso y San Luis Potosí, con conexiones a Guadalajara y San Juan de Los Lagos. En cambio, los Transportes Xicoténcatl se encontraban en Nueve Hidalgo y Juárez y posteriormente en Hidalgo Siete y Ocho. Otra línea de transportes de competencia eran los Autobuses Rojos de Mauro Tijerina con viajes Victoria, Linares, Montemorelos y Monterrey.

En los años cuarenta, cuando la ciudad empezó a crecer se instaló en Hotel Los Monteros, una oficina de Transportes del Norte que cubría viajes a México, Monterrey, Tampico, Saltillo, Nuevo Laredo y Torreón. Esta empresa tenía filiales con la línea Greyhound a ciudades de Estados Unidos y Canadá.  En esa época se trasladaron de ida y vuelta en estas líneas, miles de braceros hacia los mencionados países. A finales de los sesenta, la empresa cambió su domicilio anexo al Café California -calle Ocho Guerrero y Bravo,- cerca del Café Cruz Blanca y otras fondas donde vendían menudo.

Los Transportes Tamez era una empresa propiedad del señor Emilio Tamez Lozano. La terminal se encontraba en el 22 Méndez y desde mediados de la década de los cuarenta, cubría la ruta Victoria-Jaumave-Tula, atravesando la Sierra Madre a través del Camino Real.  Similar caso corresponde a los Transportes Riestra, con servicio a Mante y Ocampo desde los años treinta. Otra línea regional eran los Transportes Martínez, con salidas a San Carlos, Jiménez y puntos intermedios, entre ellos El Barretal. Inicialmente tenían su terminal en el Seis y Siete Morelos; después se cambiaron a la calle Juárez. No menos importantes fueron los Transportes Tamaulipecos de la Costa con oficinas entre Cinco y Seis Hidalgo propiedad de Gustavo Mora Tamez, fueron célebres por sus recorridos sobre praderas y montañas de Ciudad Victoria-Soto La Marina-La Pesca. Muchos de los viajeros de La Marina, acostumbraban hospedarse en el Hotel Modelo de la calle Hidalgo.

Para la década de los setenta de siglo pasado, gracias a la integración de nuevas vialidades y colonias, la capital tamaulipeca inició una importante etapa de crecimiento urbano. Bajo estas circunstancias, las empresas transportistas se vieron obligadas a salir del primer cuadro de la ciudad. Así sucedió con los Transportes Frontera que se instalaron en el Ocho Bravo y después en el Diez Allende; los Autobuses de Oriente en el Nueve Carrera; mientras que los Autobuses Tamaulipas y Mante, lo hicieron en el Nueve Guerrero. De esta manera, transcurrieron más de cuarenta años para la construcción de la Terminal de Autobuses.

(El Gallito febrero cinco de 1938, El Pueblo, dos de abril de 1919, El Gallito/19 de septiembre/1943, Noticiero/noviembre 16 de 1948.)

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