¿Pretende el PAN judicializar la elección?

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Fernando Acuña Piñeiro.-

Haciendo un ejercicio de imaginación, y adelantando los posibles escenarios que se podrían presentar en Tamaulipas, posteriores al cinco de junio próximo, todo ello en función de la rispidez y el choque entre los actores políticos, algunos sectores han empezado a plantear la posibilidad de que al verse derrotado en las urnas el PAN cabecista recurra a los tribunales para buscar prolongar por la vía jurídica una lucha que ya no sería para retener el poder, sino para negociar un pasaporte de retirada sexenal.

Como le decimos, la estrategia azul no tendría como objetivo el ganar la elección en la mesa, sino más bien presionar para tratar de llegar a una negociación que les permitiese entregar el poder sin problemas, especialmente en lo que concierne a estar libres de que el Gobierno federal les haga efectivas todas las acusaciones de que hasta ahora han sido objeto.

La hipótesis cobra interés en la medida que los panistas están insistiendo mucho en una narrativa que prácticamente han convertido en estribillo de campaña: “Vamos a defender Tamaulipas”, lo cual desde luego se interpreta como la decisión de tener listo ya de antemano un plan B, posterior a la derrota que seguramente ya ven venir, y ellos mismos dan como un hecho.

Desde Palacio Nacional, la 4T les ha enviado a los cabecistas mensajes muy claros y concretos, sobre lo que viene el día de la elección: una de esas lecturas tiene mucho que ver con la presencia de la Guardia Nacional y probablemente del ejército como garantes para salvaguardar el derecho de los ciudadanos para votar en las urnas. Algunas fotos recientes, que muchos vimos en las redes sociales, así lo atestiguan. Es un hecho que, sabiendo de antemano cómo se las gastan, AMLO no dejará solo a Tamaulipas.

La realidad es que le están cerrando el paso a muchas variantes del modus operandi tradicionalmente utilizado para retener el poder. Sin embargo, los del PAN están viendo en los desencuentros de los árbitros del juego democrático con el Presidente, como el INE o el mismo Tribunal Electoral, una coyuntura propicia para llevar el pleito a la mesa de la judicialización. Según su estrategia, esto les abriría un compás de tiempo para negociar su salida sexenal.

De manera que actualmente la principal tarea del PAN ya no se centra en ganar la elección, pues de antemano saben que la tienen perdida.

En lo que están concentrados es en buscar puntos débiles a Morena que les permita atacar por el lado de la judicialización y en su momento intensificar su derecho al pataleo ante un INE que, dadas las circunstancias de su enfrentamiento con AMLO, tal vez les daría jugada.

Ante este tipo de situación, con una elección ya prácticamente en las manos, los de “Juntos Haremos Historia” tienen que cuidar los más mínimos detalles, de manera que no les dejen resquicios legales a los adversarios, un team azul que se dispone a ser un auténtico “dolor de cabeza”, en el escenario postelectoral.

Otro antídoto contra la judicialización azul, sería que Morena ganase la elección por nocaut, es decir, que arrasara en las urnas, y que dejase al PAN sin posibilidades del pataleo que, se rumora, ya estarían preparando.

Por lo demás, no se requiere tener dotes de pitoniso para saber que los intentos del PAN por hacer del segundo debate, un volcán en erupción que cambie los actuales parámetros a favor de Morena, no pasan de ser un mero sueño guajiro.

Esto obedece a que el pueblo ya decidió, y es prácticamente imposible que el PAN logre remontar esos 26 puntos que AVA les saca de ventaja. El próximo debate está programado para el día 22, en nueve días, a partir de este viernes.

No hay manera de que el PAN se recupere de su rezagada posición, en la cual ha estado a lo largo de cuatro meses, incluidas las precampañas y posteriormente la campaña que culminará en 19 días a partir de este viernes.

La guerra por el poder en Tamaulipas está adquiriendo visos postelectorales. Esperemos que el triunfo que ya trae muy perfilado Morena sea definitorio, y no admita réplicas en los tribunales.

En la elección de 2016, el PAN asumió con algarabía y boato el triunfo sobre el PRI, contando incluso con la ayuda del gobernador Egidio Torre Cantú.

Hoy en el 2022, si los llegan a derrotar en las urnas, como así parece perfilarse el epílogo de la elección, esperemos que sean congruentes y acepten la derrota.

¿La aceptarán?