Día del Maestro (Parte 2)

0
58
Ana Medina.
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

 Ana Medina

El tan esperado anuncio del aumento llegó.

Muchas personas (docentes y sociedad en general) dicen que igual nos quejamos de lo que nos den y que deberíamos estar agradecidos de tener un sueldo seguro.

Entiendo la postura, pero la verdad es que el gobierno no nos hace ningún favor, exigen mucho y desde tiempos inmemorables el pago y los aumentos han sido muy pocos.

Este año la esperanza era muchísima con la prometida “revalorización del magisterio” y la verdad es que como mucho del actual gobierno ha quedado solo en promesas.

No se rasguen las vestiduras ni sigan defendiendo lo indefendible. Admitamos y aceptemos que el 4.5 por ciento (3.5 por ciento de aumento al salario más uno por ciento de reforzamiento) es apenas la mitad arriba de la inflación, no es suficiente. Punto.

El planteamiento de una estrategia para el fortalecimiento del salario del sector educativo no es más que otra manera de hacer pasar a los maestros por flojos o por faltos de vocación, solo por exigir un salario justo.

Claro que sabemos que no nos vamos a hacer ricos por trabajar en el magisterio (la mayoría dobleteamos trabajo), pero eso no quita que merezcamos un salario justo.

Es verdad que esta política de “bienestar” al salario docente busca beneficiar principalmente a las y los maestros que perciben menores ingresos, esto se denomina “justicia social” y claro que estamos a favor de ello, por ejemplo: los maestros de nuevo ingreso que pagan renta y/o gastan en transporte todos los días, los intendentes, personal de apoyo y administrativos que forman parte del gremio, pero su sueldo no es de maestros y docentes con horas que hacen mas trabajo del que deberían.  Definitivamente merecen mejores condiciones de salario, pero no solo ellos.

¿Dónde quedó la revalorización magisterial?

Si, ya sé que el lema de campaña es “primero los pobres” y qué bueno, pero eso no implica que otras promesas no puedan ser cumplidas. Basta de polarizar.

No me refiero nada más a los maestros que tienen años y años de servicio y que tuvieron muchas oportunidades para prepararse y mejores accesos a aumentos por programas establecidos en gobiernos anteriores. Desde mi punto de vista están en su derecho de quejarse, ellos se ganaron sus aumentos.

También me refiero a muchos de los compañeros que superan apenas los 20 mil mensuales (antes de impuestos), pertenecen al último año de carrera magisterial o tienen el K1 (aumento de la evaluación punitiva de Peña), y no tienen tantos años de servicio. Merecen quejarse porque este gobierno no ha sido capaz de establecer un programa de estímulos, la verdad promoción horizontal fue una burla.

La SEP, el SNTE y Hacienda hablaron de un esfuerzo conjunto, pero el ISR sigue siendo el mismo tabulador y probablemente el tercer grupo de aumento (3.0 por ciento extra) superen el tope, en los próximos días estaremos leyendo quejas de los impuestos.

Vi muchos comentarios negativos para los que comparten quejas como las que ahora expuse, en su mayoría hablando de la falta de empatía, en realidad no considero que tenga nada que ver con las diferentes realidades del “personal de educación” somos un mismo grupo y por eso pretendemos exigir igualdad

A quienes no le gusten estas exigencias les recomiendo optar por la equidad (en lugar de argumentar falta de empatía), pues esto implica dar a las personas las mismas posibilidades.

¿Por qué unos más y otros menos? ¿Y los jubilados? ¿y los programas de promoción? ¿y los bonos? ¿y las oportunidades para todos? ¿Ahora de quien es la culpa?

Para terminar, les comparto mi nueva palabra favorita:

Asistencialismo: Actitud política orientada a resolver problemas sociales a partir de asistencia externa en lugar de generar soluciones estructurales.