Pasó de ser ‘la burla’ a un gran exponente

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CIUDAD DE MÉXICO, junio 21 (Agencias)

El periodista Jaime Maussan recuerda perfectamente el día que, estando en sexto de primaria, dos compañeros de salón le contaron un suceso increíble que presenciaron la noche anterior: el avistamiento de un OVNI.

Era 1965 y los Objetos Voladores No Identificados eran el tema de sobremesa para los habitantes del entonces Distrito Federal, pues en la capital “hubo una gran oleada de avistamientos, la gente hablaba de ello, salían noticias en los periódicos”, narró Maussan.

Esa historia que le relataron sus amigos de aula fue la que despertó el interés del pequeño Jaime por “saber si realmente podían estar aquí seres que venían de otros lugares del espacio”. Al poco tiempo el tema se disipó, pero en él quedó plasmada la inquietud sobre los extraterrestres.

Y así, curioso y con la mente abierta, se convirtió en el ufólogo más importante de México, aunque tuvo que enfrentar burlas y menosprecio. “Estaba decidido a ser Administrador de empresas”, cuenta Maussan. Y es que el periodismo no figuraba entre sus planes, porque “tenía una mala imagen de los periodistas”.

“Mi padre era ganadero de toros bravos, era empresario, y siempre se acercaban los periodistas a pedirle dinero, esa era la imagen que teníamos en casa”, dijo. Afortunadamente un amigo le cambió el panorama: “Me aclaró que el periodismo era hacer conciencia, cambiar el mundo, viajar, conocer un mundo diferente”.

Entonces, Jaime se matriculó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y “empecé a ser periodista en 1970” colaborando en medios con el semanario Ariete y el periódico El Sol de México. Luego saltó a la televisión, donde uno de sus primeros trabajos, “Los niños drogadictos” (1973), le valió el Premio Gustavo Alatriste y una exhibición en el Festival de Cannes.

En 1984 su vida dio un vuelco al presentar el reportaje de un campesino suizo llamado Eduard Billy Meier, “un hombre que mostró fotografías, testimonios, análisis a metales, sonidos… Nunca nadie había presentado un caso tan completo con tantas evidencias analizadas”.

“Me llamó la atención, investigué el caso y lo saqué en el programa 60 Minutos”, añadió. Ese fue el punto de partida de la relación formal entre Jaime Maussan y el fenómeno OVNI, ya que el reportaje de Billy Meier tuvo un gran impacto nacional, sin embargo, los colegas que tenía en aquella época arremetieron en su contra.

Pero el periodista, convencido de la veracidad de su trabajo, hizo caso omiso de estos señalamientos y decidió acrecentar su conocimiento sobre los objetos voladores no identificados. Además, pronto otro fenómeno astronómico impulsó su interés en el tema: el eclipse total de Sol que ocurrió el once de julio de 1991.

Los descubrimientos e ideas de Maussan, que durante muchos años fueron motivo de sorna, actualmente se toman en serio, pues a partir de que en diciembre de 2017 el New York Times dio a conocer la existencia del Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas, del Pentágono, las autoridades estadounidenses han tratado seriamente el tema.