El gran traidor de Tamaulipas

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José Inés Figueroa Vitela.-

No puede definírseles como parte de la Cuarta Transformación, morenistas o pejistas, como ellos se ufanan serlo.

Acaso, alguna vez usaron las siglas y el movimiento para colmar sus apetitos, pero pronto mostraron en sus miserias, el rostro de la traición, algunos, en su máxima expresión.

No es un asunto menor, ni doméstico, como algunos otros también a conveniencia pretenden hacerlo pasar.

El más grande traidor de la jornada, precisamente ya inscrito en los anales de Morena, es el socarrón alcalde de Madero, ADRIÁN OSEGUERA.

Su operación para destruir los alcances democráticos de Tamaulipas, a través del voto ciudadano emitido a favor de Morena el año pasado y en el reciente cinco de junio, está precisamente documentada por quien debe hacerlo y en los escritorios que debe estar.

Fue él quien operó para que, primero, se diluyeran los votos que decidieron en el 2021 que Morena tuviera la mayoría en el Congreso local y ahora, para obstruir el inicio del ejercicio de AMÉRICO VILLARREAL, también mandatado por los ciudadanos con sus votos en las urnas.

En corto, el gobernador electo ha dicho que, llegado el momento, se hará un recuento de víctimas y victimarios, para actuar en consecuencia.

Considerar a quienes no tuvieron otra opción que acatar instrucciones, ciertamente ilegales, perversas, criminales, pero que lo hicieron contra su voluntad y están dispuestos a enmendar, a pedir perdón a los tamaulipecos y declarar en los eventuales procedimientos jurisdiccionales.

Pero aquellos que han lastimado irreversiblemente al pueblo de Tamaulipas, quienes no solo se aliaron con el enemigo, sino que además le pusieron de su parte, para encarnizarse con la sociedad, esos, irremediablemente tendrán que asumir las consecuencias de sus hechos.

Uno de ellos, el más claro ejemplo, botón de muestra, lo es el alcalde maderense ADRIÁN OSEGUERA KERNION.

El edil sureño mandó a los diputados bajo su égida, primero a votar en contra de Morena las acciones profilácticas que la bancada mayoritaria, por el voto popular, dispuso, respecto de leyes a modo del despojo, el abuso y la impunidad.

Luego, ya sin rubor alguno, mandó a sus abonados a aliarse de manera pública con el PAN, para arrebatarle a los tamaulipecos el mandato de que Morena liderara el Congreso y se aprobaran otras leyes, para maniatar al nuevo gobierno y prolongar los cotos de violencia e impunidad institucionalizados por el PAN-gobierno.

Por supuesto, todo eso se hizo de manera ilegal, anticonstitucional y resulta justamente reversible en las instancias jurisdiccionales, como seguramente se hará pronto, tan pronto, como el tiempo para hacer cuentas de las complicidades.

Será más fácil que EL MOYO -el gigantón Presidente espurio panista del Congreso local- pase por el ojo de una aguja morenista, a que el tal OSEGUERA entre en el reino tamaulipeco de la Cuarta Transformación.

Veremos y diremos.

Muchas sorpresas traerá la integración del gabinete con el que el primero de octubre iniciará su gestión gubernamental el doctor AMÉRICO VILLARREAL ANAYA.

Fuera del doctor VICENTE JOEL HERNÁNDEZ, que todos sabemos de sus capacidades y su relación de confianza y ascendencia para con el gobernador electo, haciéndolo seguro futuro Secretario de Salud, ninguno otro de los nombres publicados, respecto de los cargos sugeridos, resulta coincidente en el afinamiento de la lista proyectada.

Sí, hay dos o tres nombres que por lógica han aparecido en aquellas menciones, pero no irán a los cargos que los especulemos les pusieron, y los más, considerados descabellados a los ojos de la opinión pública, son tales en la concepción de quien manda, sobre el horizonte sexenal.

Para los pitonisos y prestidigitadores, vale recordarles la primicia expresada por el doctor, en el sentido de la paridad horizontal garantizada; ninguna mujer se les había ocurrido y estas tendrán tanta participación, como la mitad de los cargos en pugna.

Hace seis años, EGIDIO TORRE ya le había endosado las riendas del gobierno -al que nunca debió llegar- a su relevo, entregándole hasta las proveedurías -a lo único que llegaron- y la Presidencia del Poder Judicial, con lo que habrían de ampararse.

Hoy, FRANCISCO GARCÍA no solo se resiste a la preparación del proceso de entrega-recepción; anda poniendo magistrados y consejeros de la Judicatura, hasta la Presidencia del Supremo Tribunal, entre lacayos sin perfil ni experiencia.

En los corrillos jurisdiccionales, se dice que antes de un mes, cuando se le cumple el periodo a su socio HORACIO RENÁN ORTIZ -el otro nombre es un alias al que nunca se dio nombramiento-, pretende elevar a la máxima magistratura del Estado a la “amiga” GLORIA GARZA.

Ya sabe, aquella cuyo único antecedente en el foro, hasta hace seis años, fue haber sido secretaria General estatal del PAN.

Pueden igual entronizar a OMEHEIRA LÓPEZ REYNA, antes que las declaraciones de su amiga y colaboradora haga más infidencias ante la Fiscalía General de la República, luego que junto con su esposo, hace dos semanas fue detenida en Victoria Capital y trasladada a un penal del centro del país, por la Policía Federal Ministerial, acusados de peculado y uso de recursos de procedencia ilícita.

Son nombramientos que no tienen mayor destino en la aspiración de los tamaulipecos y que solo parecen proyectar su trabajo en función de un objetivo único, personal e intransferible: el del Gobernador que ya se va, Dios sabe a dónde.

Separar las preñadas de las paridas, será un ejercicio necesario y recurrente, en estos tiempos de transición.

En la Universidad Autónoma de Tamaulipas, el rector GUILLERMO MENDOZA CAVAZOS firmó la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo con el gremio de los catedráticos.

Los niveles de diálogo y entendimiento campearon en esta revisión contractual, que pone a la UAT entre las primeras instituciones de su tipo que logran tales acuerdos, en el marco de la reformada ley federal del trabajo. ¡Enhorabuena!