No tienen remedio

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Rogelio Rodríguez Mendoza.
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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

SIN REMEDIO.- El Congreso del Estado cerró, la madrugada del pasado viernes, su periodo ordinario de sesiones en medio del escándalo.

Fieles a su costumbre, los diputados, particularmente los de Morena, armaron su show: gritaron, insultaron, tomaron la Mesa Directiva, y hasta lesionaron a la legisladora panista Leticia Vargas Álvarez.

No tienen remedio. Siguen en la idea equivocada de que es con violencia, verbal y física, como podrán impedir los excesos y abusos de los panistas, y lo único que han conseguido es poner por el suelo la imagen de la Legislatura tamaulipeca, que hoy es tendencia nacional.

Fue momentánea aquella señal que dieron cuando en una sesión anterior mostraron un comportamiento muy distinto, criticando y denunciando desde la tribuna los agandalles del partido blanquiazul, pero sin caer en el insulto.

Lo peor de todo es que cada vez escala más el nivel de violencia que ejercen los morenistas.

Las más agresivas de toda la bancada guinda son, sin duda, Magaly Guillermina Deandar y Casandra Priscila de los Santos, que paradójicamente son las que más han denunciado violencia de género.

URGENCIA PANISTA.- Al panismo tamaulipeco le urge un presidente con verdaderas características de líder.

Si realmente quiere ser una oposición de peso a partir del uno de octubre, el PAN tendrá que encontrar un dirigente que infunda respeto y motive a su militancia y, sobre todo, a los grupos internos.

De ello dependerá su futuro como partido. Viene la elección del 2024, que será una prueba crucial porque estarán en juego la renovación de los ayuntamientos y de la Legislatura del Congreso del Estado.

La tarea será bastante complicada para el PAN, sobre todo porque a nivel federal se elegirá a un nuevo mandatario federal y se renovará el Congreso de la Unión, en un entorno donde el presidente Andrés Manuel López Obrador sigue siendo una garantía de votos a favor de Morena.

El problema para el panismo tamaulipeco es que no se ve en sus cuadros un perfil idóneo para la presidencia.

A no ser que resulte cierta la versión que ubica a César “El Truko” Verástegui como el que se echará la encomienda a cuestas.

VEREDICTO.- El Tribunal Electoral del Estado tiene encima los reflectores, social y mediático, por el asunto de la impugnación panista al resultado de la elección de gobernador.

Y es que a los magistrados se les acorta el tiempo para emitir su veredicto. La gran interrogante entre los tamaulipecos, es: ¿anularán la elección o la darán por válida?

Cualquiera que sea la sentencia del Trieltam, arderá Troya. Si el voto mayoritario es por la anulación, los morenistas se les irán encima, pero si es por avalar el resultado, la arremetida vendrá desde el bando panista.

Como quiera que sea, es un hecho que quien resolverá el conflicto será la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal.

Es así porque cualquiera de las dos partes que pierda la batalla en lo local acudirá ante el máximo tribunal en materia electoral en el país.

La fecha límite es el 20 de agosto. Ya falta menos.

¿Y EL DESAFUERO?- Si alguien dudaba que el tema del desafuero del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca fue y es un instrumento de presión política, a estas alturas ya debe estar convencido de ello.

Previo a la elección del cinco de junio, desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se lanzaron varios amagos con resolver el asunto, pero es fecha de que nada de eso ha ocurrido.

Es entendible que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador recurra a esas prácticas para allanarle el camino electoral a Morena, pero resulta lamentable que el máximo tribunal constitucional del país se preste a ese juego. Desafortunado que así sea.

ASÍ ANDAN LAS COSAS.