Dulcería Navarro… aromas que enamoran

Desde 1948 han deleitado a los victorenses con los típicos dulces mexicanos elaborados de manera artesanal y con todo el cariño de la familia de don Martín y doña Juanita, sus iniciadores

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Patricia Azuara

Entrar a la Dulcería Navarro y sentir ese aroma del dulce de leche en preparación, enamora.

Es el exquisito placer del deleite, entre sus finos ingredientes y su elaboración cien por ciento artesanal. Los únicos que en Ciudad Victoria fabrican con sus manos, los típicos caramelos mexicanos.

La Dulcería Navarro es una de las más antiguas de la Capital de Tamaulipas y la única que ofrece como punto de venta, solamente en su local este antojo que guarda en su receta una mágica historia.

Fundada en 1948 por don Martín y doña Juanita, La Dulcería Navarro es hoy atendida por sus descendientes.

Cocadas, dulce de calabaza, biznaga, camote, leche quemada y cacahuate, son algunos de los sabores típicos que puedes encontrar, en el domicilio que conservan hasta nuestros días, 14 y 15 bulevar Praxedis Balboa.

 

CLIENTES DE LUGAR CITAN EN SUS REDES SOCIALES:

“Recuerdo cuando estudiaba en la Primaria “Enrique C. Rebsamen” y a la hora de salida, mamá siempre nos llevaba a mis hermanos y a mí a comprar los mejores dulces regionales que existen en la galaxia”.

Hechos con amor dentro de un hogar donde se respiraba paz, la Dulcería Navarro es parte de los mejores recuerdos de la infancia de muchos de los victorenses.

Don Martín y doña Juanita siempre se mostraban amables ante sus clientes.

Ahora dirigida por su familia, la dulcería sigue teniendo esa calidad y atención como si aún existieran los pioneros, afirmó Lauro Cedillo, quien desde niño es cliente frecuente de lugar.

“No dejemos que los negocios locales se caigan, corran a comprarles y salvemos tradiciones victorenses”, pidió el joven.

Y afirmó que las golosinas de la actualidad no se comparan con el exquisito sabor y tradición de los dulces típicos mexicanos.

“No te quedes con el antojo”.

 

HISTORIA DE LOS DULCES TÍPICOS DE MÉXICO

Por su variedad de platillos y sabores, la gastronomía mexicana es conocida y reconocida a nivel mundial.

Por ello, el 16 de noviembre de 2010 recibió la denominación de Patrimonio Cultural Internacional de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Entre esta riqueza culinaria, sin duda, se encuentran los dulces tradicionales.

Y a pesar de ser distintos, de acuerdo a la región, conservan la magia de los antepasados.

 

MITO SOBRE LOS DULCES TÍPICOS

En México existe un mito sobre el origen de los dulces típicos, que se remonta a la época de las grandes culturas, como la Maya, Olmeca y Teotihuacana.

Se decía que los niños comían las hormigas necuazcatl, también conocidas como hormigas mieleras o juchileras, pues capturaban el néctar de miel en su interior y así fue como inició el origen de los dulces.

Para la época colonial, en los mercados ambulantes se comercializaban ingredientes como el amaranto, la miel de maguey o el piloncillo, la caña de azúcar con ingredientes originarios de México, dando como mezcla los dulces que hoy disfrutamos en ferias de pueblos o por gusto.

Entre los más famosos están las alegrías, las pepitorias, obleas, palanquetas de cacahuate, dulces de calabaza, cocadas, higos, dulces de alfeñique y camote.

También se pueden mencionar otros como los merengues, muéganos, ollitas de tamarindo, macarrones, dulce de tamarindo, palanqueta, mazapán de cacahuate y buñuelo.