La conciencia de clase

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Héctor F. Saldívar Garza.
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Héctor F. Saldivar Garza

Durante largo tiempo he publicado artículos periodísticos, los cuales doy a conocer con el ánimo de contribuir al desarrollo social. Este compromiso lo he logrado solventar porque a menudo dejo a mi mente en libertad para ordenar pensamientos que han estado un tiempo alojados ahí, o se han estado construyendo a través del tiempo y de pronto emergen, complementados con información reciente que recupero de algunos medios informativos, lecturas en general realizadas y algunas experiencias obtenidas.

Entiendo que reflexionando sobre la sociedad y el medio que nos rodea, es posible llegar a diversas conclusiones. En caso de lograr la integración de alguna, consideramos que es importante difundirla; porque quizá sea de utilidad para algún estudioso que pretenda construir ideas.

En esta ocasión, a guisa de ejemplo abordaremos uno de dichos temas denominado “conciencia de clase”, el cual ha sido recluido por el Estado mexicano al fondo del compartimiento del olvido, donde actualmente está hundido lo inapropiado de entrelazarse con el discurso capitalista, en virtud de no formar parte de los fundamentos del sistema; y por lo tanto considerados imprudentes, de cara a salvaguardar su propia integridad.

Sin embargo, con el afán de que se comprenda la realidad actual, colocamos en la mesa de las deliberaciones el punto, porque observamos que un gran sector de la sociedad está dando palos de ciego para saber lo que acontece actualmente en el país, y pensamos que las explicaciones sobre este asunto podrán ofrecer apertura para acercarlos al entendimiento de dicho proceso.

Primero empezaremos por citar el concepto consciencia de clase que fue revisado con detenimiento en la teoría marxista, la cual ha quedado prácticamente en el abandono posteriormente al sismo social y político de 1989 que se presentó en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como consecuencia de la aplicación del proyecto denominado Perestroika, iniciado por Mikail Gorbachov; quien era el Jefe de Estado de esa federación.

Sin pretender entrar en profundidades que requieren un amplio manejo de conceptos, empezaremos por citar que conciencia de clase es la comprensión que pueden lograr las personas de una sociedad, en torno a la existencia de relaciones sociales antagónicas políticas o ideológicas que las condicionan o determinan, y asimismo para poder percibir el significado de su ubicación en una de ellas.

En México no podemos negar que este es uno de los conceptos que están por encima de la comprensión de gran parte de la sociedad, ya que aun entre universitarios, de acuerdo con mi experiencia es notoria la confusión que muestran al tratar de explicarlo. Este hecho, como otros, generan la reproducción de las clases sociales, principalmente en la base de la pirámide; o en otras palabras, que todo permanezca igual; resultando agradecidos con esta acción la clase alta, que está colocada en la cúspide del triángulo y suele no tan solo mantener su nivel, sino multiplicar sus beneficios.

La apreciación que la sociedad elabore de estos conceptos podrá mejorarse con base en educación, pero que esta tenga una línea social. En el caso de las revoluciones transformadoras que han sucedido en gran parte del mundo, educar a la gente ha sido una de las cuestiones básicas para avanzar en desarrollar la conciencia de clase; que significa ubicarla en la realidad para que comprendan esta y las condiciones existentes favorables y desfavorables, empleando posteriormente dichos elementos en la construcción de un escenario social que les resulte benéfico para crecer y desarrollar, superando la ingenuidad política que les permita mantener la estabilidad social.

Como se observa en el contexto social nuestro, la pobreza y la educación no se han atendido lo suficiente para avanzar hacia el desarrollo, por lo consiguiente, son objetivos pendientes que como sociedad debemos atacar para mejorar.

El Presidente de la República intenta que rebasemos el estado de postración en el que estamos ante la realidad, pero los sectores del gran capital, con esa organización que han constituido desde tiempos pasados, continuamente le acomodan obstáculos en el camino para frenar sus deseos y promover la caída de su eficiencia y popularidad para que no avance su proyecto de la 4T.

Por su lado, el partido Morena como fiel seguidor que debe ser de los lineamientos propuestos por el primer mandatario, al observar que una idea estable en el proceder de su política es pugnar por alcanzar equidad en la sociedad, consideramos que le corresponde abanderar la difusión de principios y valores que se relacionen con estos fines, sirviendo de plataforma permanente desde donde se creen procedimientos de respaldo a su gobierno, lo cual no ha realizado del todo.

Asimismo, para la sociedad en lo general, pero acentuando más en los sectores de mayor pobreza, debemos implementar proyectos que los impulsen a la acción, que reconozcan que para la transformación todos debemos apoyar y motivarlos para que quienes se encuentren detenidos en un marasmo ocasionado por sí mismos o por el actuar de agentes externos a su persona, salgan de él y se incorporen al dinamismo desarrollista donde pretende ubicarnos la Cuarta Transformación.

Ante esta situación, a quienes nos interesemos en un México mejor nos corresponde difundir ampliamente estas condiciones existentes, para irlas superando, aunque sea paulatinamente.

Si reducimos la apreciación nacional y contemplamos solo a nuestro estado, igualmente debemos proceder porque el contexto no varía, ya que así como el primer mandatario del país está siendo presionado desde diversos ángulos, al gobernador electo igualmente se están ventilando sobre él negatividades, que debemos reflexionarlas previo a su aceptación como ciertas. Esto muy probablemente se está presentando para que la gente desconfíe y le neguemos el respaldo, lo cual requerirá y de manera enfática, porque los caminos por donde transitará seguramente no serán expeditos.

Al respecto lo recomendable es que el pueblo esté atento a que todo sobre la transición al nuevo gobierno se clarifique adecuadamente, porque es probable que ahí se alojen motivos por los que estamos experimentando esta nebulosidad que nos abruma.

Concluimos el documento afirmando que desarrollar en la sociedad la conciencia de clase no debe ser solamente para lograr que alcance a brindarse apoyo a los sectores mayoritarios que viven en pobreza, sino para promover un entendimiento entre todos los compatriotas, que supere el clasismo manifiesto en algunas personas e igualmente comprometa el avance de la generalidad en los diversos órdenes posibles. De triunfar estos principios, al transcurso del tiempo es muy probable que la equidad social vaya asomándose en el horizonte.