De la expectativa a lo insólito

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Pérez Ávila.
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Pérez Ávila.-

Si Américo Villarreal Anaya está a la altura de las grandes expectativas generadas por la legión de lambiscones que disponen de espacios en los medios impresos y electrónicos, y sobre todo por quienes se arquean en las filas de prospectos a los cargos públicos de primera o de segunda importancia, así como de aquellos que se conforman, con ser elevadoristas en Palacio. Si Américo cumple sus promesas. Si realiza su tarea con pulcritud y esmero. Si respeta los valores reales de la comunicación, situando en la Coordinación a alguien con conocimientos y carácter, es probable que su gobierno se gane la aprobación del pueblo tamaulipeco, así como supo ganar la elección que lo elevó al pináculo del poder político estadual.

Pero si el flamante gobernador cree fácil distraer al pueblo para evitarse la gravísima responsabilidad de darle “justicia y paz”, debemos decirle a tiempo, hoy mismo, que estará emprendiendo el camino que conduce al fracaso.

Es muy difícil. Sumamente complicado. Es un problemón, al cual se le saca la vuelta en “la mañanera”. Restaurar la paz con justicia en el Estado, es una tarea para Hércules. Pregunto: ¿Está Américo Villarreal Anaya, a la altura de las grandes expectativas que ha provocado?…

INSÓLITO.- La declaración la hace el Licurgo más ilustre de la Augusta Corte de Justicia de la Nación, Arturo Saldívar, sin especificar, con objetividad, quiénes, o cuáles son las cofradías consagradas a darle fuerza a las pasiones perversas: “Hay grupos que se sienten con la autoridad moral de despreciar, de violentar y de odiar…y esto es algo que no podemos seguir permitiendo”.

En lo particular, y debo aclararlo con énfasis, a mí, en lo personal, lo aseverado por el señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación me parece un subrayado de insensatez. Lo pasaría por alto en un político austero o despilfarrador, zurdo o diestro, tan dados a soltar disparates, pero no en el caso de don Arturo. Don Arturo preside el tribunal más elevado del país. Decir, “esto es algo que no podemos seguir permitiendo”, solo permite una deducción: Hasta ahora, lo han estado permitiendo.

INCONGRUENCIA.- Aún no terminaba de secarse la tinta utilizada para imprimir las palabras de Alejandro Encinas, “Luis Abarca les ordenó a sus policías, “chínguenlos con discreción… Mátenlos. Dénles en toda la madre”, hasta era posible escuchar el eco de lo sostenido por Encinas, cuando un juez liberó de todo cargo al ex presidente de Iguala. Sigue preso, por un asunto difícil de eludir, pero no por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Instantes después de solicitarles a los papás de los 43 desaparecidos que tengan confianza, que van a continuar con la investigación, y que están recibiendo muchas presiones de todo tipo y de muchas partes, el presidente López Obrador fue enterado de la renuncia de Omar Trejo Gómez, designado por su Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, Fiscal comisionado en la investigación del Caso Ayotzinapa, “Titular de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa”.

No lo cuente. Aunque ya lo sabe todo el mundo. Su jefe, don Alejandro, no le avisó que iría contra Jesús Murillo Karam. Tampoco lo tomó en cuenta al ordenar se desistieran 21 de las 83 órdenes de aprehensión libradas contra presuntos implicados, en esa atrocidad.

En cuanto al ex procurador, Murillo Karam, la orden de un juez de suprimir su proceso únicamente la puede alterar la Fiscalía General de la República, si decide impugnarla. Yo digo que el muy austero Fiscal hará lo mismo que todos los que han estado ahí. Nada cambia ni se transforma, todo sigue igual.