Por su culpa

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Mauricio Zapata.
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Mauricio Zapata.-

Cuando tenía 12 años, a mi papá le ofrecieron trabajo en Tamaulipas.

Vivíamos en la Ciudad de México. Él trabajaba en Presidencia de la República, no le iba mal.

Tenía el encargo de grabar en audio todas y cada una de las palabras que pronunciaba el entonces Presidente.

Por esa época, el Ejecutivo Federal era Miguel de la Madrid; pero ya lo había hecho con López Portillo, Luos Echeverría y el último trienio de Díaz Ordaz.

Es decir, ya tenía casi 20 años en esa actividad.

Ya había viajado por todo el país.

Ya había estado en unos 25 países de los cinco continentes. Decenas de informes, giras, reuniones, gritos, ceremonias, reuniones privadas del mandatario…

En fin. Ya había visto casi todo.

Tenía ganas de regresar a su natal Ciudad Victoria.

Le habían hecho una propuesta de trabajo: haría lo mismo, pero ahora con el que podría ser el futuro gobernador de Tamaulipas.

Habían jaloneos políticos sobre quién podría ser el candidato del PRI.

Eran dos prospectos. Y era un hecho que ganaría el abanderado del entonces poderoso Partido Revolucionario Institucional.

Así que mi papá no podía tomar todavía una decisión. No podía arriesgar su trabajo actual.

Al precandidato que lo invitó a trabajar lo había conocido en su etapa de adolescentes. Cuando iban a la secundaria, que la habían estudiado en donde hoy es la Casa del Arte.

Tuvieron contacto mucho después, cuando ese personaje tuvo algunos cargos públicos en el ámbito federal.

No eran los grandes amigos, pero sí, se saludaban con afecto cuando se veían en algún acto oficial.

Finalmente, por ahí de octubre de 1986 designan a su amigo candidato a la gubernatura y se fue a Tamaulipas.

Mis hermanas y yo éramos chicos y no podíamos dejar la escuela de un día para otros, así que mis papás optaron para que terminara el ciclo escolar.

Ese tiempo les daría a ellos estabilizarse en Victoria, ver casa, escuelas, mudanzas y todo lo que conlleva una situación así.

Pasaron los meses de campaña.

Ganó el candidato del PRI.

Tomó posesión el cinco de febrero de 1987 y fue hasta julio cuando todos nos fuimos a vivir a la Capital de Tamaulipas.

Ese candidato y después gobernador, fue Américo Villarreal Guerra.

EN CINCO PALABRAS.- Han pasado 35 años ya.

PUNTO FINAL.- “Los que “se fueron, se fueron”, regresaron y arrebataron”: Cirilo Stofenmacher.

Twitter @Mauri_Zapata