Secretaría del Malestar Social

0
382
Rogelio Rodríguez Mendoza.
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Rogelio Rodríguez Mendoza.-

En apenas dos meses del nuevo Gobierno estatal, la Secretaría de Bienestar Social terminó convertida en la Secretaría del Malestar Social.

Por lo menos así la identifican ya la mayoría de los burócratas que en ella trabajan, pero también un gran número de ciudadanos que han acudido a gestionar apoyos, y que han padecido el trato despótico y prepotente de los nuevos funcionarios morenistas, que desde el uno de octubre llegaron mareados de poder.

La instancia gubernamental, que se supone debe ser la más sensible de la administración estatal por su tarea de atender a los grupos más vulnerables de la sociedad, los que menos tienen, está convertida en la secretaría más insensible, la que más atropella los derechos de sus trabajadores y de los ciudadanos más necesitados.

Este miércoles, los cientos de burócratas que ahí laboran amanecieron con la desagradable noticia de que el gobierno de la Cuarta Transformación consumó, por segundo mes consecutivo, la violación a sus derechos laborales, afectándoles sus prestaciones salariales, a través de la disminución, al mínimo, del estímulo que tradicionalmente se conoce como compensación.

Hubo muchos a quienes de plano no les pagaron nada.

La indignación de los afectados es mayor porque no recibieron ninguna explicación. Simplemente les dejaron de pagar, o les pagaron apenas un 20 por ciento de lo que recibían, lo que ha avivado la decepción y las lamentaciones por haber apoyado un cambio de partido en el poder.

No es ningún secreto que gran parte de la burocracia estatal votó por Morena como “castigo” hacia el PAN, pero también con la esperanza de que les iría mejor.

Lo peor de todo es que quien sale más afectado con este conflicto es el mismo gobernador, Américo Villarreal Anaya, porque la burocracia creyó en su promesa de que no se les afectaría en sus percepciones salariales. Algo que finalmente la titular del área, Verónica Aguirre, incumplió.

Es muy probable que en los días por venir esa inconformidad salga de la Torre Bicentenario, a través de plantones en Palacio de Gobierno y en marchas por las calles, lo cual es entendible porque el daño que están recibiendo los trabajadores es enorme, sobre todo porque a quienes les redujeron la prestación son los que menos ganan en el gobierno.

La mayoría tienen sueldos de seis mil pesos mensuales y precisamente por eso recibían la famosa compensación, para equilibrarles sus ingresos, algo en lo que los mandos de la dependencia, obviamente con el aval de la Secretaría de Administración, no repararon.

Pero el maltrato a los burócratas va mucho más allá de la afectación al salario. No les permiten consumir alimentos dentro de sus espacios laborales. Les prohíben levantarse de sus asientos. Tienen un tiempo límite para acudir al baño.

Los trabajadores acusan de esas prácticas de esclavitud moderna particularmente a la subsecretaria Ariadna Montiel Reyes, y a la misma secretaria Aguirre de los Santos.

Todo eso ha agravado la inconformidad en la Sebien, y parece inevitable que esa instancia estatal vaya a convertirse en el epicentro del primer conflicto intergubernamental que estalle dentro de la nueva administración estatal.

A menos que desde Palacio de Gobierno reaccionen con oportunidad. Sobre todo porque de por medio está la palabra empeñada del Gobernador, quien, en campaña, primero, y ya instalado en el cargo, después, ofreció a la burocracia que no les sucedería lo mismo que con el PAN, cuando en 2016 padecieron maltratos, humillaciones y despidos injustificados.

EL RESTO

VA LA ELECCIÓN.- Aunque como decíamos ayer aquí, “saldrá más caro el caldo que las albóndigas”, el Senado de la República decidió que sí habrá elección extraordinaria para elegir al sustituto del Senador de Morena, Faustino López Vargas, fallecido en un accidente automovilístico.

Anoche debió sesionar el INE para fijar las reglas y calendario de la competencia electoral, lo que formalmente significa el “disparo” de salida para los partidos políticos en la definición de sus candidatos.

Insistimos en que es un absurdo gastar más de 150 millones de pesos para elegir un Senador que apenas durará en su cargo menos de dos años.

ASI ANDAN LAS COSAS.