Las mentiras de Yuriria y la ceguera del árbitro

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Rogelio Rodríguez Mendoza.
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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

Dice la dirigente estatal de Morena, Yuriria Iturbe Vázquez, que la intensa actividad proselitista en Tamaulipas a favor de dos de las “corcholatas” del presidente Andrés Manuel López Obrador no tiene el aval del comité estatal de su partido.

¿Usted le cree? Por supuesto que tampoco nosotros. Es un verdadero insulto que la Presidenta de Morena intente vendernos la idea de que no tiene participación en la propaganda a favor de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, los punteros en la sucesión presidencial.

Pero ese no es el problema. Allá Morena y sus mentiras.

El verdadero problema es la inacción del árbitro frente a una violación impune al marco jurídico electoral. Tanto el Instituto Nacional Electoral (INE) como el Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam) se la han pasado volteando hacia otro lado, para no actuar.

Es increíble la apatía y desinterés mostrado por quienes se suponen son los principales obligados a garantizar el respeto a la ley electoral. La verdad, no encuentro explicación para el desparpajo con el que ambas instancias están tomando las cosas.

En ciudades como Victoria hay decenas de mantas a favor de Claudia, colgadas de las ventanas de las viviendas o en bardas, lo que evidentemente se puede considerar como actos anticipados de campaña.

Los encargados de la tarea proselitista se identifican como parte de una organización ciudadana, como si con ello fuera suficiente para justificarles o perdonarles la infracción a la ley.

El punto es que pareciera que hay un temor de los representantes del INE y del Ietam para actuar contra quienes pisotean impunemente, y ante los ojos de toda la sociedad, las disposiciones en materia electoral.

Desde luego que no deja de llamar la atención también el silencio que guardan sobre el tema el resto de los partidos políticos y, por supuesto, la misma sociedad.

Ni PAN, ni PRI, ni el resto del chiquitiaje partidista, han levantado la voz para quejarse del pisoteo a la ley por parte de los simpatizantes o seguidores de las “corcholatas”.

Obviamente que todo eso abona para agrandar el desprecio ciudadano por los procesos electorales, porque se refuerza la percepción de que son una verdadera farsa, lo cual termina reflejándose en el abstencionismo.

Ese es el gran problema de este país: que no existe cultura de la legalidad, ni de la sociedad ni del gobierno.

Ahí, en esa falta de respeto a la ley, se originan todos los fenómenos delincuenciales que nos agobian. Porque en eso se convierten aquellos que pasan por encima de las normas electorales: en delincuentes electorales.

EL RESTO

SIGUEN INVISIBLES.- Faltan 24 días para la elección por la senaduría de Tamaulipas, y los tres candidatos siguen invisibles. Si no fuera por sus boletines “sonrientes” nadie sabría de ellos.

Dos son los factores que originan lo desangelado de las campañas electorales: uno, el desinterés de José Ramón Gómez Leal, de Morena; de Imelda Sanmiguel Sánchez, del PAN; y de Manuel Muñoz Caño, del PVEM, para construir propuestas viables y atractivas que despierten el interés de los electores; y dos, la tacañería de los tres para invertirle a su actividad proselitista.

Pareciera que el morenista ya se siente ganador, mientras que sus adversarios ya se saben perdidos, y en esas circunstancias ni uno ni otros quieren desgastarse ni emocional ni económicamente.

Como le decía recientemente, en esas condiciones, es muy probable que la del 19 de febrero se convierta en la más despreciada en la historia política de Tamaulipas.

ASI ANDAN LAS COSAS.