Machetazo a caballo de espadas

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José Inés Figueroa Vitela.-

En medio de la celebración de la sesión plenaria del Congreso local, este martes se reunió de manera extraordinaria la Comisión de Asuntos Legislativos de la propia representación popular.

Conocieron de una iniciativa que en el acto se aprobó y enseguida se incluyó y desahogó en la sesión que ya estaba en marcha.

Así quedaba abrogada la Ley de Control Constitucional, que se creó en las postrimerías del sexenio de EUGENIO HERNÁNDEZ gobernador y solo habían usado los panistas, en contra de Morena y su gobierno.

Ahora estaban los papeles invertidos.

Los morenistas les estaban dando una sopa de su propio chocolate a los panistas, con la diferencia que ahora no se trataba de un abuso de poder, como tantas veces lo hicieron aquellos, sino simplemente hacer justicia, patria y democracia.

Los mandos panistas y jurisdiccionales que siguen sirviendo al exgobernador de triste memoria, ya se relamían los bigotes, en la intención de volver a arrebatar el control del Congreso, con el mismo juego de complicidades conocido.

La primicia de las tres agravantes legales en todos los delitos cometidos en el pasado Gobierno estatal, se configuran precisamente en la forma como tomaron por asalto los órganos jurisdicciones.

Y entre ellos, en la cúpula, precisamente el Supremo Tribunal de Justicia, donde sin reunir los requisitos ni los perfiles, fueron las amigas y los cómplices, autores de más de un delito, a quienes se adjudicaron las magistraturas, sin más objetivo que prolongar estadios de impunidad para cuando ya no estuviera en el poder quien ahí los puso.

Esa era la nueva apuesta de la bancada panista.

Abrogada la Ley de Control Constitucional, sale de la cancha del pleno judicial local cómplice, la resolución sobre la legalidad que le dieron primero los votos ciudadanos y luego la mayoría en el Congreso, para que sea Morena quien encabece ese poder.

EL CACHORRO, dirigente en decadencia del PAN estatal, se desgañitó tratando de impedir que, primero la comisión aprobara dictamen e inclusión en la orden del día y después se votara igual por mayoría a favor de la abrogación, previo acuerdo de la Junta de Coordinación Política.

Desde las vísperas a la sesión, ya LUIS RENÉ CANTÚ GALVÁN había dado cuenta de su turbación extraordinaria.

Declaró que estaba en pláticas con las diputadas SANDRA LUZ GARCÍA GUAJARDO y LINDA MIREYA GONZÁLEZ, a las que había amenazado con echar del partido, cuando estas ya habían notificado al órgano de gobierno su decisión de declararse diputadas sin partido.

Luego, cuando volvieron al pleno, igual cuestionando el curso de los trabajos, al proponerse y votarse la elección del nuevo Secretario General del Congreso, el CACHORRO y su PAN siguieron achicándose.

Ya no fueron 19, la mayoría simple que venía acompañando las iniciativas correctivas de Morena, sino 22 votos los que avalaron la propuesta, a solo dos pasos de la mayoría calificada para acabar de enderezar las aberraciones heredadas del pasado sexenio, que tienen nombre y apellido.

El PAN, el año pasado había echado a LORENZO OCHOA del Congreso, quien fue acogido en la Secretaría del Trabajo del Estado como Subsecretario, hasta ahora que se reinstauró la mayoría morenista, dispuesta por los ciudadanos con su voto y regresa por la puerta grande, con el principal cargo en la estructura de apoyo al ejercicio legislativo.

Los azules también “encuerdaron” el cuestionamiento contra el nuevo titular administrativo del Congreso, ADOLFO PASTOR, dando por ciertos dichos que ellos mismos “sembraron” en los medios de comunicación.

La diputada presidenta recordó que, a quien proviene del Instituto Tamaulipeco para la Educación de los Adultos, no se le ha encontrado irregularidad alguna en los distintos cargos públicos que ha ocupado, y de pasada aclaró que “trabajo mata a grilla”.

Al menos en los cuatros últimos gobiernos estatales, incluido el pasado, panista, PASTOR ha ocupado distintas responsabilidades administrativas y en ninguna se le ha fincado responsabilidad alguna, no está inhabilitado, ni hay una acusación formal en su contra.

De “dichos” está llena la bitácora mediática de la oposición.

La presencia en galerías de un grupo de maestros de inglés del estado animó la aprobación de un exhorto a la Secretaría de Educación para que se les reconozca su antigüedad y se cubran las cuotas sociales respectivas, para tener todos los derechos laborales desde el inicio de su servicio, cuando era un programa extraordinario.

El nombramiento, o elección, del nuevo Comisionado del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información, igual concitó el voto mayoritario, hasta completar las dos terceras partes de los diputados presentes necesarias, en segunda vuelta, porque en una primera, sus examigos panistas le dieron la espalda.

LUIS ADRIÁN MENDIOLA PADILLA, los últimos dos años despachó como Secretario Técnico del propio ITAIT y antes tituló la unidad de transparencia del Congreso, a donde llegó, a principios del sexenio pasado, procedente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado.

Esos espacios eran los más “cuidados” por los panistas cuando fueron gobierno, por supuesto, pensando en la opacidad que los encubriera.

Esa condición es la que mantiene hoy, y cada día más, dividido al panismo tamaulipeco.

Durante la plenaria del Consejo estatal celebrada el pasado fin de semana, se la pasaron pidiéndole cuentas al CACHORRO dirigente, pero no lograron sacarle que les explicara a dónde fueron a parar las prerrogativas y cuotas que se le confiaron.

El grupo del exgobernador, que tiene secuestrada la dirigencia, ya no puede controlar el mando colegiado del instituto político.

Al faltar dos de los 90 consejeros, no pudo nombrar ambos relevos; tuvo que ceder uno de los espacios al colectivo comandado por los exdiputados GARZA DE COSS y ARTURO SOTO, quienes igual influyeron en la elección de cinco de los diez integrantes de la junta permanente que correspondía nombrar al pleno.

Parece poco, pero es la mejor muestra de que los panistas ya no están dispuestos a seguir bajo el yugo de los CABEZA DE VACA y han iniciado su expulsión, al menos, de los órganos de dirección del partido.