Un pedacito de cielo

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Por: El Contador Tárrega

Y para celebrar con broche de oro el mes del amor, dos de mis alumnos, Betzi y Alan, se han comprometido en matrimonio. ¡Sí! Me encanta ver que a pesar de los frecuentes ataques y las campañas anti-matrimonio que a veces parece haber, todavía seguimos aventándonos de cabeza a este “baile”.

En la fotografía que pusieron estos chamacos en la red para anunciar el compromiso, se ven sus manos entrelazadas (ella con el anillo) y los pupitres de la escuela como fondo. Mi comentario al novio en esa publicación fue: “¡ÉSOS SON HOMBRES, NO PEDAZOS!”

Por supuesto, ya les di la asignación a ambos de leer mis columnas “El Martillazo y otros consejos” y “El Martillazo – Parte II” que aparecen en mi página de Facebook. En dichos mensajes, como ahí lo menciono, comparto algunos consejos para ellos y para ellas (respectivamente), tratando de que el matrimonio se vuelva “time resistant” (resistente al tiempo); son consejos no aptos para quienes consideran el matrimonio “un producto desechable”.

He leído (y coincido con ello), que gran parte de los problemas que vivimos actualmente tienen su origen en la desintegración familiar que, a mi parecer, empieza cuando los integrantes de la pareja dejan de ver juntos hacia el mismo lado, y empiezan a ver en direcciones diferentes.

Quisiera ahora compartir algunas palabras adicionales, dedicadas a Betzi y Alan, pero también a todas las parejas que realmente desean luchar por mantener su matrimonio. Son consejos que he ido aprendiendo con el tiempo y que sé que al ponerlos en práctica, nos pueden ayudar a hacer de nuestro hogar “un pedacito de cielo”.

1.- El éxito en el matrimonio consiste en enamorarse varias veces, siempre de la misma persona. Este consejo ya lo he mencionado en otras ocasiones, pero es muy cierto. Amar a alguien es, en gran medida, una cuestión de decisión personal, no algo (como se nos quiere hacer creer en las novelas o películas) sobre lo que no tenemos ningún control.

2.- Recuerden que un buen matrimonio es como una hoguera de campamento: Ambos se enfrían si no se les atiende. Para esto, los pequeños detalles son un combustible excelente para mantener ardiendo esta hoguera. Mandar una flor, una tarjeta, salir juntos a pasear. Si no hay mucho dinero, al menos a dar la vuelta a la manzana tomados de la mano.

3.- Nunca se griten el uno al otro, a menos que la casa se esté quemando.- Seguramente habrán leído esa reflexión que dice que los enamorados se hablan en susurros porque sus corazones están muy cerca, y los gritos surgen cuando los corazones se han alejado. No se griten. Y cuando tengan una discusión nunca empiecen con las frases “Tú siempre…” o “Tú nunca…”.

4.- El éxito en el matrimonio también depende de dos cosas: a) Encontrar a la persona adecuada, y b) Ser la persona adecuada. Siempre será más fácil ver los defectos del otro e ignorar los propios, pero el análisis debe ser en ambos sentidos.

5.- El amor no es amor hasta que lo entregas.- Este concepto lo aprendí de una canción de “La Novicia Rebelde” que dice: “Una campana no es campana hasta que la tocas; una canción no es canción hasta que la cantas; así, el amor no fue puesto en tu corazón para quedarse ahí; el amor no es amor hasta que lo entregas”. Exprésense su amor de todas las maneras posibles que sean capaces de encontrar. Le dice una viejita a su esposo, quien está afuera de la casa listo para irse al trabajo: “Regresa aquí y dime que me amas”. El viejito se regresa y le dice: “Mira María, el día que nos casamos te dije que te amaba; si algún día cambio de opinión, te lo haré saber”. Felizmente, esto es solo un chascarrillo, pero espero que no dejen pasar tanto tiempo para decirse “Te amo”. Toma unos segundos decirlo, y una vida demostrarlo.

Por último, tres consejos en uno: Sueñen juntos, rían juntos, oren juntos. Dejen volar sus sueños, disfruten la vida juntos, tómense de la mano y pidan a Dios que les bendiga y fortalezca su matrimonio, pues hacen mucha falta matrimonios así. Ya hay suficiente gente divorciada en el mundo. Felicidades Betzi y Alan, y a luchar con ganas para crear su propio pedacito de cielo.

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