junio 20, 2024
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Opinando de ‘Gran Turismo: de jugador a corredor’

septiembre 6, 2023 | 191 vistas

Lic. Ernesto Lerma.-

Primero fue la cinta animada de “Super Mario Bros” y ahora “Gran Turismo” en este 2023, que es un buen año para las películas basadas en videojuegos. Esta es una película deportiva con todos los lugares comunes del género, que funciona porque sabe encontrar la emoción en la forma que los personajes se relacionan con la actividad.

No debe haber deporte en el mundo en el que los protagonistas tengan tanto vínculo directo con los sponsors como el automovilismo. Al nivel de que no sólo el auto con el que corren está lleno de patrocinadores, sino además los buzos antiflama y los cascos que los protegen. Todo es un ida y vuelta constante entre deporte y empresa, y “Gran Turismo: De jugador a corredor” captura el espíritu inmediatamente.

La película no sólo está producida por PlayStation con el fin de confirmar que correr en su simulador es casi lo mismo que hacerlo en la vida real, sino además que tiene la presencia constante de Nissan y múltiples marcas que aparecen en los circuitos y demás espacios.

La buena noticia es que detrás de ese cúmulo de chivos que parecen justificar exclusivamente la realización de esta película, hay una historia interesante y que se sigue con mucho interés. Si algo tienen las historias deportivas, además de ser un recipiente ideal para acumular sponsors, es que si se narran adecuadamente, hasta un director particularmente torpe como Neill Blomkamp puede construir una buena película.

Y eso es lo que sucede con “Gran Turismo: De jugador a corredor”, que sigue la historia real de Jann Mardenborough, un joven con varias horas al mando del popular simulador de carreras GT al que se le da la oportunidad de correr en una escudería real del turismo europeo.

Lo de historia real queda desvirtuado con un paseo de dos segundos por Wikipedia, por lo que poco importa aquí el rigor documental: “Gran Turismo: De jugador a corredor” es, como sucede con la buena tradición de los relatos deportivos, la historia no de uno sino de dos underdogs, construcción cara al imaginario del cine norteamericano, ese ser que lo logra inclusive teniendo todo en contra.

Y logra ser emocionante, algo poco habitual en el cine de Blomkamp. Por un lado tenemos a Mardenborough (Archie Madekwe), un joven al que su padre y su hermano no le respetan el sueño de ser corredor de autos, y por el otro al ficticio Jack Salter (el genial David Harbour), un ex piloto devenido en técnico de equipos de competición, al que le dan el desafío de convertir a estos gamers en corredores profesionales. Dos personajes con sus fallas y su necesidad de triunfar, que se complementan perfectamente a partir de un carácter obsesivo.

Si bien la película se extiende un poco hasta los 134 minutos, el camino que va desde el descubrimiento de Mardenborough hasta la consagración en las míticas 24 horas de Le Mans, ofrece las suficientes alternativas como para que el relato nunca se agote y, por el contrario, se renueve en la construcción del camino de un héroe un poco trágico (hay un accidente muy bien filmado que se convierte en un momento realmente dramático).

Y si bien la destreza técnica ya no sorprende a nadie en una gran producción de Hollywood, hay que reconocer que Blomkamp sabe usar el montaje y el sonido para construir varios momentos de gran vibración en el relato. Son los mejores pasajes, donde las palabras sobran y lo que importa es la relación del personaje con la máquina. Y de Mardenborough con Stalter. Es en esas secuencias donde “Gran Turismo: De jugador a corredor” nos convence de que la historia de Mardenborough es una de esas épicas deportivas que merecen ser contadas.

Y que si en todo caso no sucedieron como se muestra, es virtud del cine volverlas verosímiles. “Gran Turismo” es el videojuego de simulación de carreras más popular y respetado de la industria. Desarrollado por Kazunori Yamauchi (fundador de Polyphony Digital) y Sony Interactive Entertainment, se publicó por primera vez en 1997 para la consola PlayStation, y desde entonces ha sido elogiado tanto por su realismo como por su dedicación a la autenticidad en la simulación de carreras y la representación de automóviles.

Mi 8.5 de calificación a esta producción cinematográfica. En términos generales, las adaptaciones de videojuegos en el cine no han gozado de una buena reputación, y el antecedente más cercano a “Gran Turismo” es la horrible cinta basada en “Need For Speed”, otro popular juego de carreras de autos. Pero este año, gracias a la estupenda serie de HBO “The Last Of Us” y a “Super Mario Bros.” se renueva la esperanza de las adaptaciones.

Lo anterior se confirma con la película basada en “Gran Turismo”, dirigida por el sudafricano Neill Blomkamp, la persona detrás de las impresionantes cintas ciberpunk “Distrito 9”, “Elysium” y “Chappie”. De una manera astuta, los guionistas Jason Hall y Zach Baylin nos remiten al programa Nissan GT Academy del 2011, una colaboración entre Nissan y PlayStation gestado por el ejecutivo de Nissan, Darren Cox, que buscaba convertir a los jugadores de “Gran Turismo” en corredores de autos profesionales.

La cinta de Blomkamp toma lo mejor de los clásicos sobre el automovilismo como “Grand Prix”, “Le Mans”, “Días de trueno”, “Rush: Pasión y gloria” y “Ford contra Ferrari”, y el resultado es una emocionante película de carreras que apelará tanto a los amantes del juego como a los que poco o nada saben del videojuego. El trabajo de edición de Austyn Daines y Colby Parker Jr. es sobresaliente y el mínimo uso de efectos de computador se agradece.

También se destaca la lección de la cinta, que nos plantea que los sueños se pueden alcanzar, siempre y cuando se les dedique a ellos trabajo, tiempo, esfuerzo, dedicación y constancia, ya que esta cinta enfatiza mucho en que pasar de los videojuegos a las pistas reales no es tan fácil como se cree.

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