mayo 25, 2024
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Melitón Guevara Castillo

Andrea: ejemplo de lucha política

abril 19, 2024 | 94 vistas

Andrea García García es una joven con experiencia legislativa y es, actualmente, la candidata de Movimiento Ciudadano al Senado. Reconoce que hay un piso muy disparejo, que se enfrenta a candidatos con amplios recursos, lo que es evidente en los actos de campaña y en la publicidad. Con todo y eso, asegura, con optimismo y mucho ánimo que su propósito es motivar a los jóvenes para que voten, por eso, una de las estrategias es usar las redes sociales.

Las campañas políticas siempre tienen un propósito: convencer a los ciudadanos para que voten a favor de uno u otro candidato. Y uno de los problemas que enfrentan partidos y candidatos es la abstención de un porcentaje muy alto, que en algunas elecciones ha llegado hasta el 50 por ciento. Y dentro del núcleo abstencionista, el más notable, es el de los jóvenes. Por eso, que Andrea intente motivarlos es, a todas luces, una buena estrategia, llegarles por las redes sociales.

 

EXPERIENCIA LEGISLATIVA

Andrea cuenta con dos factores positivos, y claro, uno negativo. Vale consignar que es una joven que, tiempo atrás, tuvo la oportunidad de trabajar seis años en el Senado. Que en principio lo hizo como asesora; fue así como conoció, de principio a fin, el trabajo que ahí se realiza, desde el operativo, el organizativo, el de apoyo y coordinación. Ya luego asumió la titularidad, como era suplente, asumió el cargo cuando la titular se fue a otro cargo de elección popular.

Esa experiencia es invaluable. Fue la senadora más joven en la historia del Senado. Presidio la Comisión de Desarrollo Municipal y fue integrante de otras comisiones, entre ellas: Asuntos Indígenas, Comunicaciones y Transporte, Juventud y Deporte, Salud y Seguridad Publica. Y esa experiencia legislativa, no me cabe la menor duda, le dio la oportunidad de conocer de cerca, de escuchar de viva voz, las necesidades, las inquietudes, la problemática pues, que aqueja a los mexicanos.

 

ÁNIMO Y FORTALEZA

La he visto, la he escuchado, como senadora participando en eventos en la Cámara, me consta su entrega y trabajo. Y ahora la observo en campaña; recorre comunidades ejidales, mercados y tianguis, se reúne con trabajadores, con empresarios, campesinos y jóvenes. Y la veo segura, firme en sus palabras y en sus propuestas. Es firme cuando dice: “Nosotros no vamos por fuero. No vamos por dinero. No vamos por presupuesto: Vamos por un cambio”. Como bien dicen es: inteligente, joven y con experiencia, orgullosamente tamaulipeca”.

Hace días en la rueda de prensa que ofreció en la Capital tamaulipeca, una compañera columnista le dijo: “Me sorprende tu ánimo”. No alcancé a escuchar su respuesta, pero creo que proviene de su condición de mujer, joven, comprometida con una generación y con una problemática social, como es la educación, el campo y el futuro de los jóvenes.

 

NO HAY IMPROVISACIÓN

Con Andrea no hay improvisación: es una joven con una vasta formación profesional y me quiero detener en sus dos formaciones ultimas: La maestría en Gobierno y Políticas Públicas e igual la maestría en Gobernanza y Derechos Humanos. En pocas palabras, en conjunto, se puede decir que tiene conocimientos y experiencia en el quehacer político, en el gobierno y en la agenda pública dirigida a resolver los problemas más álgidos del México (y de Tamaulipas) actual.

Con lo anterior busco hacer notar una diferencia sustancial que, muchas veces, encontramos en los legisladores. Aún recuerdo como Armando Zertuche, que presidia el Congreso local, explicó que tenían que contratar asesores porque ellos, los diputados locales de Morena, desconocían los procedimientos legislativos. Y se puso de ejemplo: que él es psicólogo…que sabe, o que sabía, pues de la problemática local, social, educativa y legislativa.

 

JÓVENES DESPOLITIZADOS

Espero que el ánimo de hacer política de Andrea se contagie; que se multiplique entre jóvenes y adultos, que se animen a participar, y a votar el dos de junio. Los jóvenes por lo regular se comportan en lo general como despolitizados y no participan, no votan; y muchos adultos igual, sí saben de política, pero hastiados de que todo siga igual, prefieren no votar, ser partícipes del abstencionismo.

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