abril 3, 2025
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Melitón Guevara Castillo

Benito: fe, conocimientos y experiencia

febrero 14, 2025 | 136 vistas

Ayer fue el Día del Amor y de la Amistad, según el contexto y la coyuntura. Y aprovecho para, en ese contexto, hacer notar que José Alfredo Jiménez se equivocó cuando sentenció que la vida no vale nada. Vale porque todos queremos vivir, hacemos lo que esté a nuestro alcance para prolongarla, tanto de la familia como de la personal. En este caso, hasta la saciedad, se ha generalizado que las mascotas… cuando llegan a nuestras vidas, se convierten en parte de la familia.

Quienes tenemos una fe religiosa cuando nuestra vida o salud está en peligro, nos encomendamos a Dios, hacemos oraciones y hacemos patente nuestra fe para que suceda lo mejor. Hace poco más de un año que Benito, nuestra mascota, el pugs que ya cumplió (enero) 12 años se nos enfermó: ya está mejor, esta semana le hicimos estudios, y los resultados son alentadores y es cuando, quiérase o no, se nos alegra el corazón y nos vuelve la tranquilidad.

 

GRACIAS A DIOS

Les comento el caso de un estimado amigo, de mi generación de preparatoria, en su momento tuvo problemas del corazón. Entre estudios y medicinas llegó el momento que tuvo que ser operado. Todo salió bien, continuó con su vida normal; tanto laboral como familiar y social. Disfruta la vida cotidiana, a sus nietos y él, como yo, también profesa una fe religiosa. Claro, para seguir disfrutando de la vida, tiene que cuidarse y, sobre todo, con chequeos médicos en forma periódica.

En uno de esos, que se hace en Monterrey en una clínica pública, la conversación con el médico tocó temas cotidianos y familiares, de tal suerte que mi amigo sentenció su fe, su agradecimiento a Dios por su vida y salud. En plan de guaya, el médico le contesta: óyeme, cabrón, yo también creo en Dios, tengo fe, y yo también te ayudé, con mis conocimientos y experiencia. Efectivamente, muchos lo sabemos: hay personas que pierden la vida o la ponen en peligro por un mal diagnóstico o por, digamos, un error humano.

 

ESTÁ MUY GRAVE

Les cuento lo anterior como preámbulo para explicarles lo que le sucedió a Benito: hace un año o más, una noche, sangró por la nariz; temprano lo llevamos con el veterinario y prescribió un medicamento y, efectivamente, se le detuvo la hemorragia. Sin embargo, días después, volvió a suceder, así que de nueva cuenta fue a dar con el veterinario y, ahí sí, nos dijo: hay que hacerle estudios y un eco: ahí mismo le extrajeron la sangre y lo llevamos a otra clínica al eco.

El resultado es que su higadito está mal, no funcionaba correctamente. Así que nos dio instrucciones para su alimentación y nos prescribió un medicamento diario. Como la medicina, nos explicó, es para humanos y sirve, le enseñé los estudios a un médico internista y me dijo: hay que tener fe, pero te advierto, está muy mal. No lo dijo, pero entendí, que debía prepararme para lo peor… y es que, a su mal, hay que agregar su edad: ya once años.

 

CONOCIMIENTOS Y EXPERIENCIA

En todas las profesiones es posible que haya expertos y otros no tantos. Incluso, estoy convencido, puede ser por ignorancia: cuando falleció mi abuelo paterno quedé sorprendido por algunas cosas derivadas del trabajo médico: una de ellas, es que en busca de una medicina recorrí casi todas las farmacias de la ciudad. Hasta que, en una, el joven que me atendió me explicó: oiga, esa medicina no la va a encontrar… ya no se vende, pero hay otras que son equivalentes… en ese momento me llamaron, solo me dijeron: ya no compres nada, acaba de fallecer.

Estoy convencido: para que funcione la fe, es necesario también tener la esperanza de que, quienes atienden, tengan la experiencia y conocimientos para que la salud se recupere y la vida ya no esté en peligro. La primera experiencia, digamos de este tipo, fue la que tuve con mis ojos… en su momento agradecí al doctor Didier Villarreal. Y en el caso de Benito, es bueno señalar que, de siempre, su cuidado ha estado en manos de la MVZ Olivia García. Y claro, los cuidados y mimos de Martha que, con paciencia, prepara todos los días sus alimentos.

 

NO ESTÁS ENFERMO

Recuerdo que hace tiempo, unos 20, bajé mucho de peso y como me acaban de explicar que el metabolismo de los diabéticos se descontrola, fui con un amigo médico: me escuchó y me dijo, no te preocupes, tu no estás enfermo, eso se nota a primera vista: tu semblante y actitud. Y veo que Benito, efectivamente, de pronto recuerda cosas de su niñez, quiere jugar y hacer travesuras. Ya no está, digamos, malo, malo y se nota en su comportamiento.

 

 

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