abril 3, 2025
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Melitón Guevara Castillo

Chantaje

febrero 25, 2025 | 136 vistas

Melitón Guevara Castillo

 

El cemento es lo que une fuerte los cimientos de una casa; nos dicen que el amor filial es lo que fortalece a una familia y en un matrimonio es el amor. Me pregunto, ¿Qué une a la política con la corrupción? Creo que solo hay una herramienta válida: el chantaje, que va hacia los dos lados. Para que haya corrupción debe haber, como en los pleitos, cuando menos dos: sin embargo, en muchas historias de corrupción como de delincuencia aparece el chantaje: el que se hace al policía o a la inversa, el que se hace al delincuente para hacerse de la vista gorda.

La historia política muestra que el primer acto de corrupción lo cometió la Malinche: resulta, según esta versión, que, al ser torturado, que le quemaron los pies a Cuauhtémoc, él sí respondió con la verdad, dijo donde está el tesoro de Moctezuma. La Malinche, que era la intérprete, cambió la historia. Así cuentan, se cometió el primer acto de corrupción. Hoy en día, los actos de corrupción se dan todos los días y en todos los niveles, según se desprende de los estudios de la Auditoria Superior de la Federación.

 

PESO O BALAS

En la historia de la corrupción hay evidencias de su forma de operar. Por ejemplo, en los tiempos priistas, para sacar a alguien de la jugada, se estilaban procesos diversos: el primero, el más sencillo, era ofrecerle una salida airosa, que se retiraba y a cambio le daban un maletín lleno de dinero. Si no estaba de acuerdo, le enseñaban un maletín con carpetas de sus expedientes (hagan de cuenta la carpeta azul de Yunes en Veracruz), así que, si no aceptaba el dinero, pues la opción era la prisión, juzgarlo por sus pillerías.

Hace tiempo cuando empezó a generarse la violencia de grupos criminales en la frontera norte, detuvieron a uno conocido como el profe Olivares (sus memorias se venden en Amazon) y en una de sus declaraciones o entrevistas, la verdad no recuerdo bien, dijo que, para chantajear a un político, que fuera cómplice, había plata o plomo, pero que también se usaban los favores sexuales.

 

CORRUPCIÓN INEVITABLE

La corrupción en el gobierno es inevitable. Y la más peligrosa es la que tiene que ver con la delincuencia organizada. Porque los delincuentes, en aras de hacer florecer sus negocios, buscan la complicidad gubernamental. Y los hechos la confirman: hace tiempo un diputado federal por Matamoros, declaro que ellos habían negociado para que pasaran, por un lado. En tanto que, al pasar los años, un exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva fue detenido y juzgado en los Estados Unidos. Los tamaulipecos no olvidamos tampoco, que un exgobernador igual, fue juzgado y sentenciado por aceptar sobornos del crimen organizado.

Cuando nos hablan de que hay colusión del gobierno con los delincuentes, por los antecedentes, es difícil no creerlo. La cuestión es que, entre unos y otros se chantajean, precisamente porque al ser cómplices, se saben, conocen, las pillerías en las que estuvieron juntos. Genaro García Luna, hasta donde se sabe, no compartió culpas o al menos no señaló con el dedo y al, delincuentes confesos, lo señalaron de recibir sobornos. Así que, hoy por hoy, estamos viendo una película de ese tipo con la detención, los mensajes y la última carta de “El Mayo” Zambada.

 

AMENAZANTE CHANTAJE

La premisa es que hay corrupción en, digamos, algunos gobiernos: son cómplices. Así fue como cayó Genaro García Luna. Ahora con la última carta de “El Mayo”, hagan de cuenta, es una amenaza: no quiere morir y, para eso, amenaza al gobierno mexicano: afirma que puede haber un colapso bilateral, México-Estados Unidos. Es la encrucijada de la presidenta Claudia Sheinbaum, le hace caso o lo deja, como quien dice, morir. Amenaza, debemos pensar, porque tiene información que puede hacer daño al gobierno o a ciertos políticos.

En derecho, por ser mexicano, debe defenderlo; pero todos sabemos, no es un mexicano cualquiera, es el líder de una banda criminal, cuya acción ha dañado a miles y miles de individuos, de aquí y de allá. Precisamente por eso, está detenido. Para ser juzgado, sentenciado y él, por lo que se lee en su carta, tiene miedo a que le apliquen la pena capital. Su único recurso, se cuenta, es hacer una negociación a cambio de su vida: dar información, salpicar con la culpabilidad a otros, la cuestión es: ¿Quiénes han sido sus cómplices institucionales?

 

CULEBRÓN

Diría un español: estamos viviendo un culebrón, una telenovela mexicana, que está en su parte intermedia: ya se conocen los protagonistas, pero falta que agarre intensidad, que se incendie la emoción, para que la trama agarre vuelo y pueda haber un desenlace… así fue el caso de Genaro García Luna y al final, no hubo nada sorpresivo: culpable y punto. En este caso la presidenta bien puede exclamar:

Quién esté libre de culpa, que tire la primera piedra.

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