En el 2016, Osorio Chong entregó seis entidades priistas al panismo. Entre ellas Tamaulipas.
Eso del “cambio”, fue pura faramalla política: El entonces secretario de Gobernación decidió desde Bucareli soltar varias entidades a cambio de que se aprobara la reforma energética.
Y no solo Tamaulipas, también dio Chihuahua a Javier Corral; Puebla a Moreno Valle; Veracruz a Miguel Ángel Yunes; Quintana Roo a Carlos Joaquín González; Durango a José Rosas Aispuro y Sinaloa a Mario López Valdez. Desde luego que esta entidad para Cabeza de Vaca.
Todo se hizo con el entonces coordinador de los Senadores del PAN; y casualmente, la mayoría de esos mandatarios era Senador en el momento de la postulación.
En suma: Osorio Chong comenzó con la debacle electoral del Revolucionario Institucional.
Y es ahora quien se va del tricolor alegando “malos manejos” directivos.
Osorio comenzó a cavar la tumba del priismo nacional que terminó con la derrota en el 2018.
Hoy el hidalguense asuma la posición de indignado y le echa la culpa a Alito, con quien tiene marcadas diferencias, de que éste está acabando con los principios del PRI.
Y eso es pura hipocresía, porque el actual Senador tricolor no ha hecho nada por su partido en estos últimos cinco años.
Fue buen mandatario en Hidalgo y logró tejer una muy buena amistad con Peña Nieto, quien al asumir la presidencia lo mandó llamar para que se hiciera cargo de la Secretaría de Gobernación.
Y durante todo el tiempo que estuvo en el cargo fue de derrota tras derrota.
La más escandalosa, desde luego, fue la del 2016 en donde perdieron seis de ocho gubernaturas.
Y las que no entregaron, fue porque en ese entonces el priismo local era muy fuerte y las estructuras no lo permitieron.
Hoy deja las filas del PRI y se va ofendido porque Alito no lo pela y porque Alito no está haciendo bien su trabajo.
Y quizás en eso tenga razón, pero de eso a echarle la culpa de enterrar al partido, es hipocresía pura, porque él comenzó con esa caída.
Él es el que le debe explicaciones a todos los aún priistas.
EN CINCO PALABRAS.- Ni él se la cree.
PUNTO FINAL.- “Los hipócritas se cubren con la máscara de la soberbia”: Cirilo Stofenamcher.
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