Desde octubre la configuración política de Tamaulipas es completamente diferente a lo que habíamos conocido en los últimos ocho años.
El régimen morenista tomó un nuevo impulso en la entidad, marcando una supremacía en la geografía política, con Américo Villarreal Anaya como cabeza de la 4T.
Con una mayoría morenista calificada en el Congreso local, finalmente se comenzaron a abrir los candados que habían obstaculizado el avance de la administración estatal.
Por fin están en marcha los cambios en la Fiscalía Anticorrupción, la Auditoría Superior y en todas aquellas instituciones que fueron blindadas por la administración anterior para evitar que se descubrieran los manejos de los recursos estatales.
En cuanto a los municipios, Américo cuenta con el respaldo incondicional de los alcaldes de las principales ciudades.
Salvo un caso (que ya conocemos) se acabaron los episodios berrinchudos de los alcaldes que creyeron que podían actuar por su cuenta sin alinearse al jefe político. Ejemplos hay muchos, pero con La Borrega en Matamoros y Oseguera en Madero, tuvimos.
Si bien Américo es uno de los gobernadores que más ha respaldado la presidenta Claudia Sheinbaum desde Palacio Nacional, y es de los consentidos; no hay que olvidar que se la jugó cien por ciento con ella.
Otro factor que ha venido a limpiar el camino para el actual Gobernador de Tamaulipas es el cambio en la dirigencia nacional de Morena, desde donde, se dice, quisieron operar algunas cosas saltándose la decisión de la Casa de Gobierno tamaulipeca; como la candidatura a la alcaldía de Victoria ¿recuerdan aquel bochornoso episodio en el que el delegado nacional salió huyendo presuntamente con las maletas llenas de dinero?
Así las cosas, el futuro pinta bien para el proyecto americanista, al que por cierto pronto se podrían sumar algunas caras conocidas que han dado buenos resultados en otras trincheras…
EL PERSONAJE
Es muy evidente la ausencia de un líder en Victoria. El que se supone debe gobernar no se asoma ni por equivocación a hacer lo que le corresponde.
Cuando hay actos oficiales, manda a algún representante. No hay obra pública, porque la que hay es del Gobierno estatal.
No lo invitan a ningún evento oficial.
Bueno, como les decía líneas arriba, no va ni a los propios, a los que le organiza su equipo de trabajo en el Ayuntamiento local.
Es evidente que en Victoria estamos peor que en otros años. Ya lo habíamos vivido hace mucho con Gustavo, pero el entonces panista supo aprovechar la coyuntura y, al menos, hay trabajo para hacer.
Luego fue Oscar Almaraz, pero le metió colmillo y sacó la chamba adelante para, al menos, no deslucir.
El turno de Xico, pues bueno, no hay mucho qué decir. Sin embargo, al menos organizaba actividades, aunque sea para ir a bailar, pero estaba presente. No hacía mucho, pero –insisto-estaba presente.
El actual, vaya que superó con creces a todos y cada uno de sus antecesores… obvio, me refiero a los puntos malos.
POSDATA
En definitiva, no estamos como Venezuela, pero cada vez nos parecemos más ¿ya checaron en cuánto está la canasta básica en este cierre de año? ¡Qué horror!