abril 4, 2025
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Rogelio Rodríguez Mendoza

La pesadilla se asoma otra vez

marzo 20, 2025 | 70 vistas

Rogelio Rodríguez Mendoza

La noticia de que “Se agota La Peñita”, publicada por El Diario de Ciudad Victoria, es más que un titular alarmante. Es el eco de un problema crónico que regresa, año con año, a recordarnos nuestra fragilidad ante el desabasto de agua.

Un fantasma que nunca se ha ido del todo, pero que ahora resurge con fuerza para poner en jaque a cientos de familias victorenses.

Las declaraciones del secretario de Recursos Hidráulicos, Raúl Quiroga Álvarez, han encendido las alarmas. Según sus propias palabras, los pozos de la zona norte y el manantial de La Peñita han reducido sus aportaciones debido a la ausencia de lluvias, lo que significa que cientos de familias pronto enfrentarán problemas graves para obtener agua.

A esto se suma el hecho de que la temporada de calor apenas comienza, lo que agravará la situación en los próximos meses.

Los primeros síntomas de la crisis ya se sienten. La Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa) ha comenzado a racionar el servicio mediante un programa de tandeo. En otras palabras, el agua escasea y hay que repartirla como se pueda. Y, mientras tanto, los ciudadanos miramos con impotencia cómo la situación empeora sin que se vislumbren soluciones inmediatas.

Lo paradójico es que la presa Vicente Guerrero, una de las más grandes del país, tiene agua de sobra. El problema no es la falta del líquido, sino la incapacidad del actual acueducto Guadalupe Victoria para transportarlo hasta nuestros hogares. Un acueducto viejo, insuficiente, que se ha convertido en el principal cuello de botella de una ciudad sedienta.

De ahí la urgencia de la segunda línea del acueducto y de poner en operación el acuaférico. Sin ellos, Victoria seguirá dependiendo de pozos cada vez más secos, y la “pesadilla” del desabasto será una constante.

No se trata solo de garantizar el agua para el consumo doméstico; también está en juego el desarrollo económico de la capital. Sin un suministro confiable, las grandes empresas seguirán viendo a Victoria como una apuesta riesgosa, dejando pasar oportunidades de crecimiento y empleo.

El tiempo corre y la espera se vuelve desesperante. Ya no hay margen para más postergaciones ni promesas vacías. Se necesita voluntad política y una gestión eficiente para que la segunda línea del acueducto no sea solo un proyecto en papel, sino una obra en marcha.

Las autoridades tienen en sus manos la posibilidad de cambiar la historia y acabar de una vez por todas con este problema que ha asfixiado a Victoria durante décadas.

Los ciudadanos también debemos alzar la voz. No podemos resignarnos a vivir con la incertidumbre de si hoy habrá agua o no. Es momento de exigir soluciones definitivas y no parches temporales. El agua no es un lujo ni un privilegio, es un derecho fundamental, y en una capital como la nuestra, con una presa a unos kilómetros de distancia, no hay justificación para que siga siendo un problema sin resolver.

EL RESTO

TRIBUNAL DE TRES.- El Tribunal Electoral de Tamaulipas (Trieltam) sigue en crisis y, a partir del 19 de noviembre, con la conclusión del periodo de ejercicio de Blanca Heladia Hernández Rojas, operará con solo tres magistrados en lugar de cinco.

Así lo establece una reforma aprobada en 2020, cuya vigencia fue mencionada recientemente por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, al resolver un recurso de impugnación contra la supuesta omisión del Senado para designar nuevos magistrados.

Actualmente, el Trieltam está integrado por Edgar Iván Arroyo Villarreal, René Osiris Sánchez Rivas y Blanca Eladia Hernández Rojas, además de los interinos Ricardo Arturo Barrientos Treviño y Selene López Sánchez.

La próxima reducción de magistrados aumenta la incertidumbre sobre el desempeño del tribunal, cuya actual integración ha sido calificada por muchos como la peor en su historia, sobre todo por los escándalos y pleitos protagonizados por quienes conforman el Pleno.

ASÍ ANDAN LAS COSAS.

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