abril 3, 2025
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José Inés Figueroa Vitela

La reforma judicial: una deuda histórica que comienza a saldarse

noviembre 17, 2024 | 190 vistas

José Inés Figueroa Vitela

 

Por décadas, la justicia en Tamaulipas cargó con el peso de la desconfianza.

Los procesos judiciales eran percibidos como inaccesibles, lentos y, en muchos casos, corruptos.

La sociedad exigía un cambio que no llegaba, mientras los casos se acumulaban en los juzgados y las víctimas veían pasar los años sin respuestas.

Pero en 2024, una promesa largamente ignorada comenzó a tomar forma: la reforma judicial.

El Congreso del Estado, en un esfuerzo por devolverle la legitimidad al sistema de justicia, decidió que no bastaba con diseñar leyes desde la comodidad de los escritorios.

Era imperativo escuchar las voces de quienes enfrentan la realidad del sistema judicial todos los días., de las víctimas directas de los yerros y los excesos, de los terceros afectados y de los testigos de primera mano del precario sistema.

Así nacieron los foros de consulta, un ejercicio inédito de democracia participativa que marcó un antes y un después en la construcción de esta reforma, que se suyo, se ha planteado liquidar los factores traumáticos que hace mucho desviaron el concepto de “justicia” en el oficio público.

La voz de la gente finalmente llegó, como el verdadero motor de cambio

Estos foros reunieron a juristas, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos de a pie en un mismo espacio; la sesiones, organizadas en diversas regiones del estado, dieron la oportunidad a todas las partes interesadas de expresar sus ideas, preocupaciones y propuestas.

No fue solo una pasarela de discursos, sino un diálogo real, donde los testimonios personales convivieron con los análisis técnicos, contrastados con el gran movimiento transformador nacional, puntualmente adoptado por las autoridades locales, de la mano, precisamente, del concurso popular.

Abogados expusieron cómo la falta de recursos ha obstaculizado la impartición de justicia; líderes comunitarios hablaron del miedo a denunciar delitos por la impunidad reinante; víctimas de procesos fallidos relataron su frustración ante un sistema que parecía diseñado para proteger a los poderosos.

Todas estas voces convergieron en una sola demanda: la necesidad urgente de un sistema más eficiente, equitativo y humano, acorde con las primicias de la Cuarta Transformación, liderada por la Presidenta CLAUDIA SHEINBAUM en el país y el Gobernador AMERICO VILLARREAL en el Estado.

El papel del Congreso: escucha activa y decisiones firmes

El Congreso Local supo aprovechar esta retroalimentación: cada foro fue documentado con precisión, y las propuestas ciudadanas sirvieron como insumos clave para dar forma a los artículos de la reforma. La idea central fue clara: construir un sistema judicial que realmente represente a la gente y responda a la deuda histórica de otorgar una justicia pronta y expedita.

El trabajo legislativo que siguió a estos encuentros fue intenso:se discutieron cambios profundos en la estructura judicial del estado, desde la creación de juzgados especializados hasta la implementación de tecnologías que agilicen los procesos.

También se puso énfasis en fortalecer la autonomía de jueces y magistrados, blindándolos contra las presiones políticas y económicas.

Un legado que comienza a escribirse

Hoy, la reforma judicial de Tamaulipas no solo es un documento firmado; es un ejemplo de cómo la participación ciudadana puede transformar las instituciones.

Por supuesto, este es apenas el inicio.

Implementar los cambios será un reto mayúsculo, y habrá quienes intenten sabotear los avances, sin embargo, el mensaje que deja este proceso es contundente: la justicia ya no será un privilegio para unos cuantos, sino un derecho accesible para todos.

El viernes, las comisiones legislativas debatieron y aprobaron el dictamen, enriquecido entre la reforma federal y la opinión de los tamaulipecos, en aquellos que respondieron a la convocatoria de los parlamentos abiertos.

Hoy eventualmente, el pleno de los diputados votarán la reforma y se espera una aprobación contundente que no deje duda de la aspiración popular.

La siguiente cita es en las urnas de junio, para votar a jueces y magistrados.

Esa será la parte culminante de este proceso.

Luego vendrá su implementación y allá seguirá siendo tras céndrente el concurso de todos los ciudadanos en el seguimiento del nuevo orden aplicado.

La pregunta que queda en el aire, aparte, es si este modelo de escucha y acción será replicado en otras áreas de la administración pública. ¿Es posible que la experiencia de los foros inspire reformas en educación, salud o seguridad?

Por ahora, la sociedad tamaulipeca puede mirar con orgullo este capítulo reciente de su historia, una muestra de que la justicia, aunque tardía, está en camino.

Que así sea.

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