abril 4, 2025
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Los Delegados municipales

febrero 21, 2025 | 173 vistas

A los cambios de administración municipal siempre los acompañan, en ejidos y comunidades rurales, nuevas autoridades afines a ellos, ya que como es conocido, “se gobierna con los amigos”.

Es el caso de los nombramientos de Delegado Municipal, una figura de autoridad que con el tiempo ha sido devaluada, al grado que actualmente son pocos los voluntarios que aceptan el cargo.

Anteriormente, postularse para un encargo de este tipo significaba competir en las urnas ejidales, tal y como sucedía en la elección de los órganos de representación y vigilancia que lo son el Comisariado y el Consejo de la Asamblea.

El Código Municipal para el estado de Tamaulipas establece, en el capítulo XII, que en los primeros sesenta días de la administración el Ayuntamiento recibirá ternas como propuestas de manera democrática, para que el Cabildo analice y apruebe, con las dos terceras partes, los nombramientos de los ciudadanos encargados de representar al gobierno municipal en su comunidad.

Es que el Delegado Municipal pasó de ser una persona con autoridad moral, que establecía el orden y lideraba proyectos de desarrollo comunitario, a una designación delegada a la Secretaría o Dirección encargada de los temas del campo en los Ayuntamientos.

Existen personas que, sin interés personal, participan activamente en la construcción de mejoras de sus comunidades, quién no recuerda aquella generación de grandes gestores, hombres y mujeres que iban y venían cuantas veces fuera necesario y con recursos de su bolsa, solo con el propósito de ver crecer a su ejido.

Ese ejército de luchadores sociales terminó por cansarse, algunos con reconocimiento, otros ni siquiera son recordados; de un buen tiempo para acá, con la influencia que suele otorgar el partido en el poder, fueron fortalecidas sus estructuras operativas y esto vino a debilitar a todo tipo de autoridad legal y social en los ejidos.

Efectivamente, de un tiempo a la fecha no hay acción de gobierno y obviamente política que no sea ejecutada por los representantes de la estructura oficial, siempre procurando su fortalecimiento y liderazgo, el cual fue construido con el manejo de los padrones de beneficiarios de programas y “proyectos productivos”.

La crítica no va encaminada a demeritar el trabajo que por supuesto no es de manera gratuita; sino a exhortar a que combinados estos factores de la política rural actual, para que de la misma manera hagamos fuertes en los ejidos a los Comisariados Ejidales, Consejos de Vigilancia y los Delegados Municipales, estos, si es que los nombran en el Cabildo, porque lo que se ve por ahora es que a los Regidores, al menos en Victoria, no les interesa.

Hasta la próxima.

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