Américo dignificará el trabajo de las enfermeras

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Fernando Acuña Piñeiro.
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Fernando Acuña Piñeiro.

Ahora todos hablamos del senador Américo, como hombre dedicado a darle un sentido diferente al concepto de la política en Tamaulipas.

¿Pero, alguien lo conoció en su rol de médico artífice de largas jornadas como responsable de la hospitalización, y en el trato diario con enfermeras, médicos y pacientes?

Este Día de la Enfermera, es una buena oportunidad para hablar de ese Américo, como un profesional de la medicina, inmerso en ese mundo de solidaridad con el dolor humano.

Pero también como un compañero en ese microcosmos donde un lenguaje común, permite entender las necesidades y anhelos de los trabajadores de la salud, por mejorar sus niveles de vida familiar y laboral.

Empecemos:

Dentro de la cadena de atención y cuidados de la salud pública, la función que desempeñan las enfermeras, ha sido hasta  ahora subvalorada, por no decir que les han asignado un lugar hasta cierto punto marginal, que no es acorde con su función eminentemente humanista.

Para las miles de familias que a diario acuden a las clínicas y hospitales del sector oficial de salud en nuestro país, este “ejército” de heroínas colocadas en la primera línea de batalla, representa un apoyo imprescindible, sin el cual, simple y sencillamente no se conseguiría salvar vidas, y la recuperación de más de tres millones de pacientes, como ha ocurrido en la reciente pandemia.

Todos sabemos que junto a los médicos y especialistas, estas guardianas de la salud familiar, escribieron a diario pequeñas pero trascendentes historias que no fueron contadas, pero hoy siguen viviendo en la memoria colectiva de aquellos que vieron recuperarse a sus amigos o parientes.

Claro que al momento de reconocer un tema tan sensible como el del papel que actualmente juega la enfermería, se corre el riesgo de caer en la palabrería hueca y sin el sustento de las respectivas acciones.

Le digo lo anterior, porque recientemente se acaba de celebrar el Día de la Enfermera, y en dicha fecha, algunos gobernadores buscan cumplir solamente con un mero formulismo, muchas de las veces ausente del compromiso por impulsar beneficios directos y trascendentes a las festejadas.

Este es justamente el punto central de la presente colaboración: ¿alguna vez, desde una posición de liderazgo en la función pública y desde la cúpula de las instituciones tamaulipecas, alguien se ha preocupado realmente por elevar el nivel de vida de las enfermeras, otorgándoles al mismo tiempo un rango significativo en la estructura institucional de salud..?

Dicen que para conocer la problemática de determinado sector del servicio público, no hay nadie más adecuado que alguien perteneciente a este mismo ámbito. Y en este caso específico, el hombre que actualmente lidera las esperanzas de la Cuarta Transformación en Tamaulipas, es un médico que ha desempeñado diversas funciones de apoyo y conducción en el mundo de la medicina social.

El doctor Américo Villarreal Anaya, pese a lo que algunos podrían suponer como hijo de alguien que en su momento fue Gobernador, supo asumir su papel de servidor público, y convivió con la realidad de la medicina pública y sus protagonistas. Por eso nadie mejor que él conoce las necesidades de la enfermería y de quienes la integran.

Recientemente acaba de trascender que dentro de su amplio proyecto social en nuestro estado, el médico Villarreal Anaya trae planes muy importantes destinados a elevar institucionalmente la tarea de las enfermeras.

Para empezar, actualmente estas coadyuvantes de la salud tamaulipeca, solo cuentan con una jefatura de servicio, en el sistema de hospitales estatales, y Américo, según sabemos, tiene la firme intención de crear una Dirección General, lo cual sería el inicio de toda una serie de acciones encaminadas a mejorar de una manera integral a las enfermeras y sus familias.

 

TRASCIENDE QUE LA CIRUGIA DE LA CANDIDATURA PANISTA, FUE SIN ANESTESIA

Informes de gente bien informada en el sur de Tamaulipas, comentaron a esta columna que el actual proceso interno de la candidatura panista en Tamaulipas, se ha llevado a cabo sin construir los necesarios consensos políticos, por lo cual, se está corriendo el riesgo de que las bases ciudadanas de la urbe porteña, busquen en su momento otras opciones. Se dice que hay un profundo malestar entre los ciudadanos que le apostaban a un resultado más democrático. Al menos eso  es lo que se especula. Incluso se llega a manejar la posibilidad de que, si bien es cierto aparecería la clásica foto mediática de la “unidad”, todo ello no será obstáculo para que miles de votantes  se refugien en siglas diferentes. Gente muy cercana al proyecto sureño de los azules, comentan que: “creímos que realmente se iba a respetar la voluntad de los panistas, pero no fue así”. Así las cosas.