Evaluación

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Ana Medina.
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Ana Medina

Esta semana el tema no fue precisamente el CTE, además del inicio del mundial y el inicio de las campañas del SNTE, el tema que personalmente he considerado relevante es evaluación.

Resulta que de pronto empezaron a circular por medios nacionales que de pronto en medios nacionales empezó a circular una nota que explicaba que a partir de diciembre “los alumnos se podían reprobar” y se armo un revuelo porque no había información oficial.

Se definió después la postura de Tamaulipas. Pero, ese no es el punto.

Considero que después de una pandemia de dos años, de trabajo a distancia, ausentismo de alumnos, algunos incomunicados y demás, existe un concepto denominado “rezago educativo”, (que todos hemos escuchado), que se supone que es el atraso que estos alumnos adquirieron por N cantidad de razones. Verdaderamente sería imposible enumerarlas.

Pero bueno, todos recordamos ese momento en el que nos dijeron que no podíamos reprobar a nadie y que no era considerada la asistencia, lo que en lo personal fue muy molesto (pero algunos festejaron), incluso hubo memes de graduaciones y festejos de pasar niveles educativos completos sin ir y sin estudiar.

En ese momento pareció no importante, pero ahora al verlo en retrospectiva muchos no hemos entendido la magnitud de que nuestros alumnos no hayan adquirido los contenidos, o desarrollado las habilidades necesarias.

Desde habilidades básicas de psico-motricidad en preescolar, niños de 3 de primaria que no han consolidado las habilidades de lectura y escritura, problemas básicos de matemáticas grados de secundaria entre muchos otros.

Entonces este ciclo escolar se designó un “periodo de recuperación”, pero, considerando que fue al inicio cada escuela tuvo la posibilidad de decidir la cantidad de tiempo dedicado a este fin.

Otro pero sería la identificación de las necesidades de cada grupo y de cada contexto, incluso dentro de una misma escuela. La situación no es la misma, ni de cerca.

Es abismal la diferencia dentro de los mismos niveles educativos, mientras en una escuela el trabajo en línea fue un éxito, en la misma ciudad pero en otra área la conexión fue prácticamente imposible, o al menos eso lo excusaron los padres para no trabajar con sus hijos, como decían antes “ni la O por lo redondo”.

La verdad es que cada uno tiene su propia realidad, y ahora en los procesos de evaluación estas diferencias darán la pauta para acortar o aumentar el (para mí) mal llamado “rezago educativo”.

El discurso o los acuerdos nacionales plantean que con un par de meses es suficiente. La verdad no lo creo.  Pero bueno, por lo pronto en el primer trimestre no se reprueba, ya veremos cómo se va viendo el avance en enero.

Ahorita ya casi huele a navidad y no creo que los niños (o los padres) nos hagan mucho caso ¿y los docentes? pues tendremos nuestros propios datos.