¿Sabía Usted?

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Mr. Kuinkelly.-

En tiempos recientes, hablar de “energía eólica” se ha vuelto común, pues bien, la palabra “eólico” deriva del latín “aeolicus”, que pertenece o que se relaciona con Eolo, dios de los vientos en la mitología griega, así que “energía eólica” es aquella que se produce por el viento, o sea la que se genera por efecto de las corrientes de aire, la cual se transforma en energía útil para las actividades humanas.

Del nombre de este dios griego, derivan también los nombres de las islas Eolias o Eólicas (archipiélago en el mar Tirreno, cerca de Sicilia, Italia), a quien Zeus dio el poder de controlar los vientos, y los dioses le pedían ayuda, como lo hizo Hera, para impedir que Eneas desembarcara en Troya. A Odiseo lo ayudó a navegar en su retorno a Ítaca con un “viento favorable” y entregándole una bolsa que contenía todos los vientos, los que debían ser usados con cuidado, pero la tripulación, curiosa, abrió la bolsa pensando fuese oro, provocando grandes tempestades, debiendo volver a las costas de Eolia, donde el dios se negó a volverlos a ayudar.

Además, hay otros cuatro dioses del viento, uno por punto cardenal, que seguramente usted, amigo lector, alguna vez ha visto ilustrados como una cara de perfil soplando hacia el horizonte: Bóreas, del norte (fuerte y barbudo); Noto, del sur (traía aire caliente); Euro, viento del este (lluvia y calor), y Céfiro, del oeste (protege las flores y las plantas).

Si no lo sabía… ¡créalo porque es cierto!